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“Se me han cumplido los miedos”: se compra una KTM 1290 Super Duke y no sale bien parada

KTM 1290 Superduke
KTM 1290 Superduke

“No existe la moto perfecta”. Con esa frase arranca el último vlog en el que un creador de contenido (Ferorga) analiza sin filtros su experiencia con la KTM 1290 Super Duke R, una de las naked más radicales del mercado. La conocida como “La Bestia” enamora por sensaciones, pero también deja una lista de puntos débiles que, según cuenta, deberían revisarse en futuras versiones.

El resultado es un repaso honesto: potencia descomunal y carácter adictivo, sí… pero también pequeños fallos eléctricos, ajustes mejorables y detalles que no encajan con el precio ni con la imagen premium de la marca.


Problemas eléctricos en una moto casi nueva

Uno de los aspectos que más le inquieta es haber tenido fallos eléctricos intermitentes en una moto relativamente nueva. Tras un problema inicial con el sensor de nivel o presión de aceite —que fue sustituido en garantía— han aparecido comportamientos extraños relacionados con la batería.

Según explica, la batería marcaba correctamente 12,5V, pero en los bornes del cable apenas registraba 4V. Al desconectar y volver a conectar, todo volvió a funcionar con normalidad. La sospecha apunta a una mala conexión en el borne o a residuos que impiden un buen contacto.

No es una avería grave, pero sí genera una sensación incómoda: la de no confiar al cien por cien en la electrónica de una moto de alta gama.


La fama de KTM: potencia sí, pero dudas en fiabilidad

Otro punto delicado es la reputación de fiabilidad. El propietario reconoce que antes de comprar la moto ya había escuchado comentarios sobre posibles fallos en la marca. Y aunque también conoce usuarios con más de 100.000 km sin incidencias graves, esa incertidumbre pesa.

En comparación con marcas japonesas que tradicionalmente destacan por su robustez, percibe que KTM todavía arrastra esa etiqueta de mayor propensión a problemas electrónicos o mecánicos.


Detalles físicos que no convencen

Más allá de la electrónica, hay aspectos prácticos que no le terminan de gustar:

🔸 Freno delantero con roce constante

Describe un sonido continuo como si el disco estuviera rozando en un punto concreto. Incluso en parado, al mover la moto, nota resistencia en un tramo de la rueda. Le han asegurado que es “normal”, pero no termina de convencerle.

🔸 Sensor de combustible poco preciso

Uno de los fallos más llamativos: al inclinar la moto puede marcar el depósito completamente lleno cuando en realidad está en reserva. No se trata de una variación mínima, sino de cambios drásticos en las barras del indicador.

🔸 Tapa del asiento trasero mal ajustada

La tapa original PowerParts deja un pequeño hueco por el que podría entrar agua o incluso perder documentación. Un detalle menor, pero impropio de un accesorio oficial.


Sistema keyless con ventajas… y riesgos

El sistema sin llave es cómodo: basta con llevarla en el bolsillo para arrancar. Pero también tiene inconvenientes:

  • Posibilidad de dejar la llave puesta al abrir el asiento.

  • Riesgo de pérdida en marcha.

  • Problemas en zonas con inhibidores de frecuencia.

  • Ausencia de un sistema manual alternativo si falla la electrónica.

Además, el bloqueo electrónico del manillar puede no activarse si no está bien alineado, y no siempre es evidente si ha quedado bloqueado correctamente.


Claxon ridículo y vibraciones persistentes

Otro punto curioso: el claxon, que considera demasiado débil para una moto de esta categoría. Cambiarlo no es sencillo por la electrónica y posibles avisos de error.

También menciona la necesidad de revisar tornillos periódicamente debido a las vibraciones del motor. En una naked de este calibre es normal cierto nivel de vibración, pero obliga a un mantenimiento más atento.


Piña poco intuitiva y quickshifter mejorable

El mando izquierdo no le resulta del todo ergonómico, especialmente el control de crucero. Además, en circuito ha experimentado algún fallo puntual con el quickshifter al subir marchas, especialmente entre tercera y cuarta.

Las marchas, al principio, también le parecían rígidas, aunque con el tiempo han mejorado.


Tecnología abundante… pero incompleta

La moto permite conexión con el móvil para mostrar llamadas en pantalla, pero considera que la aplicación ofrece poca utilidad real. No aporta telemetría avanzada ni funciones destacadas.

Paradójicamente, una moto con control de crucero y múltiples ayudas electrónicas no incluye un simple lap timer para circuito, algo que muchas deportivas sí traen de serie.


Pero… el motor lo compensa todo

A pesar de la lista de críticas, el mensaje final es claro: está enamorado de su Super Duke. El motor sigue siendo el gran argumento de la KTM 1290 Super Duke R:

  • Entrega brutal.

  • Carácter salvaje.

  • Sensaciones únicas.

  • Estética agresiva.

El propio creador insiste en que no se arrepiente del cambio desde su anterior moto y que, con todo, la volvería a elegir.


Conclusión implícita: una bestia imperfecta

La Super Duke cumple con lo que promete: emoción pura. Pero también deja claro que incluso las motos más radicales tienen margen de mejora.

Potencia descomunal y carácter adictivo por un lado. Pequeños fallos eléctricos, detalles de acabado y tecnología incompleta por otro.

Porque sí, no existe la moto perfecta. Pero pocas hacen sonreír tanto como esta.