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BMW GS 1300: motor brutal, pero detalles que desesperan en el día a día

BMW R 1300 GS
BMW R 1300 GS

La escena arranca con una frase que, en el mundo de las motos, lo dice todo sin necesidad de contexto: “me purgó el del ayuno”. Nicolás Corredor lo suelta entre risas y resoplidos, con esa mezcla de cansancio y adrenalina que deja una ruta de trocha de verdad. Y desde ahí se entiende el tono del vídeo: no es una ficha técnica leída en frío, es alguien contando, con la moto todavía caliente, las cinco cosas que más le enamoran de su BMW GS 1300… y las cinco que le sacan de quicio.

Porque sí: la ama. Pero también la critica. Y eso, cuando alguien se gasta una cifra seria en una moto de aventura, suele ser la señal más clara de que está hablando desde la experiencia.

Un motor que “arranca cabezas” y cambia el carácter del conjunto

Lo primero que Nicolás pone sobre la mesa es el motor. Para él, la gran revolución de esta generación está ahí: una mecánica “renovada” que, además, viene acompañada por un cambio clave en la arquitectura, con la caja situada en una posición distinta a la de anteriores modelos.

Y luego llegan los números, que en su relato no aparecen como un dato más, sino como un golpe de realidad: 145 caballos y 149 Nm de par. Nicolás insiste en la idea de lo “absurdo” que le parece tener ese par en una moto tan equilibrada, y lo compara con un nombre que cualquiera en el mundillo reconoce: la KTM Super Duke 1390, una naked famosa precisamente por su empuje.

El mensaje es simple: esta GS no solo corre; empuja. Y empuja desde abajo, en medios y arriba. Lo repite varias veces con entusiasmo: bajas, medias y altas “increíbles”. En su lenguaje, eso se traduce en una moto que si te pilla “despistado”, te recoloca la cabeza en el cuello.

Estética y dimensiones: todo parece pensado para funcionar

El segundo bloque de “me gusta” se va a algo que no siempre es fácil de explicar con palabras: las proporciones. Nicolás se detiene en el nuevo frontal, en la nueva óptica, en esa estética que él describe como más moderna, y remata con una frase que resume su sensación general: en esta moto “todo es funcional y estético a la vez”.

Da datos concretos: 237 kg en orden de marcha, y habla de un chasis y subchasis que “abrazan” el motor, con esa idea de motor portante que, según él, hace que el conjunto se sienta menos rígido, más “suave” y más fluido.

No es un discurso de catálogo. Es la sensación de alguien que se fija en cómo una línea, un carenado o un apoyo del asiento no están ahí por postureo, sino porque tienen un papel real en la ergonomía.

Tecnología: botones, ajustes y una moto que previene antes de corregir

El tercer punto es el que más se parece a un salto generacional. Nicolás celebra lo fácil que resulta cambiar modos de conducción con un botón, y lo natural que es ajustar elementos como la cúpula electrónica o los puños calefactables sin entrar en menús eternos.

Pero lo que realmente le vuela la cabeza es la idea de una GS que no solo “te ayuda”, sino que previene. Él lo explica con una frase muy clara: no es que la moto te deje equivocarte y luego lo arregle; es que intenta que no llegues a ese susto.

En ese mismo apartado menciona funciones de versiones superiores, como la suspensión adaptativa que baja la moto a baja velocidad para facilitar el apoyo de los pies. Y también destaca un detalle muy “GS”: el asistente de caballete, que ayuda a dar ese último empujón para subir la moto con menos esfuerzo.

Modos PRO: la GS como “otra moto” con un par de ajustes

Aquí Nicolás se pone serio en lo técnico, pero lo cuenta como lo contaría un amigo en una terraza: lo bueno de los modos PRO no es que sean “para profesionales”, sino que son programables.

Habla del Dynamic PRO, del Enduro y del Enduro PRO, y lo repite varias veces: puedes ajustar respuesta del motor, control de tracción y ABS a tu gusto, con indicaciones en pantalla que te avisan de qué cambia y cómo afecta.

La idea que deja caer es potente: mucha gente compra estas motos y no sale del modo “de serie”. Y, según él, eso es perderse media moto, porque cuando la pones en Enduro PRO “es otra”.

Suspensiones y frenos: Telelever, Paralever y el frenado sin drama

Para Nicolás, el quinto gran acierto está en un combo inseparable: suspensiones y frenos. Y aquí aparece la palabra fetiche en BMW: Telelever.

Lo explica a su manera: en una moto “normal”, al frenar fuerte la horquilla se hunde y la moto cambia de actitud. En esta GS, el hundimiento se reduce mucho y el conjunto se mantiene más estable. Lo une con el Paralever trasero y con el cardán, resaltando esa sensación de control incluso cuando frenas de verdad.

Y lo remata con la idea que define a la saga: una moto hecha “para todos los terrenos”. Nicolás insiste en que, aunque muchos la compren para carretera, el día que la metes a la trocha, entiendes lo que tienes en casa.

Lo que no le gusta: detalles que duelen, incomodan o dan miedo en una caída

Después del subidón, llegan las sombras. Y aquí Nicolás se esfuerza en dejarlo claro: son puntos personales, su experiencia, su forma de usarla.

  • Posapiés: en off-road, echa en falta unos posapiés Rally. Los de serie, con goma, le resultan poco adecuados cuando vas de pie y el terreno se pone feo.

  • Palanca de cambios metálica: se queja del diseño porque, según cuenta, puede hacer daño si vas con calzado no específico. Su conclusión es directa: esta moto se disfruta como toca cuando vas con botas.

  • Ergonomía de pie y agarre con las piernas: viene de una 1250 Adventure y nota que el depósito y el modo de “abrazar” la moto se sienten distintos. No lo ve como un fallo grave, pero sí como un proceso de adaptación.

  • Espejos: los siente “de siempre”, sin una renovación acorde al resto de la reinvención del modelo.

  • Escape: le gusta cómo suena, pero no le convence el diseño en esta versión frente al acabado más deseado con Akrapovic.

  • Intermitentes integrados en cubremanos: reconoce que se ven muy bien, pero le generan respeto si vas a hacer campo: en una caída, son piezas expuestas y dan esa pereza mental de pensar en lo que puede romperse.

Una conclusión que suena a comunidad, no a compra impulsiva

Nicolás termina como empezó: enamorado. De la moto, sí, pero también del entorno que la rodea. Habla de la comunidad, del parche, del grupo, del plan de salir de la rutina y meterse por caminos que con una deportiva ni te planteas.

Y ahí está el fondo del vídeo: la GS 1300 no es solo potencia y pantallas. Es una invitación a moverte distinto. Con sus defectos, con sus manías, con piezas que podrían mejorar… pero con esa capacidad de hacerte decir, después de una ruta dura: “por eso es que me gustan las motos”.