HARLEY DAVIDSON

Harley-Davidson se viste de KTM y deja a sus clientes con meses de espera para sus recambios: "Estoy esperando desde hace 5 meses un tubo de plástico"

Harley Davidson Rod 750
Harley Davidson Rod 750

Comprar una Harley-Davidson es, para muchos, cumplir un sueño. Pero cuando ese sueño se detiene en el taller por una pieza que no llega, la experiencia puede convertirse en frustración. Es lo que denuncia un propietario de una Harley-Davidson Street Rod 750, que asegura llevar cinco meses esperando un simple tubo de plástico de retorno de vapores del motor.

Una pieza menor, pero imprescindible para el correcto funcionamiento del sistema que protege el filtro de aire. Y, según su testimonio, un repuesto que parece haberse convertido en inalcanzable.


“Para mediados del mes siguiente”... durante cinco meses

El afectado explica que desde el primer momento el concesionario le indicó que le avisarían cuando la pieza estuviera disponible. Sin embargo, cada visita mensual al taller ha terminado con la misma respuesta: “Estará para mediados del mes siguiente”.

Cinco meses después, la situación sigue exactamente igual.

Lo que más indigna al propietario no es solo el retraso, sino la falta de información concreta. No hay fecha confirmada, no hay explicación detallada del motivo del retraso, ni alternativas provisionales.


Sin acceso directo a Atención al Cliente

Ante la falta de respuestas claras por parte del concesionario, el cliente intentó contactar directamente con el servicio de atención al cliente de Harley-Davidson por correo electrónico. Según su relato, no encontró un canal directo y fue redirigido nuevamente al propio concesionario.

Esa ausencia de una vía directa de comunicación con la marca ha incrementado su malestar: “Increíble”, resume.


Comparaciones que duelen

El propietario no es un motorista ocasional. En su garaje conviven actualmente motos de BMW, Ducati y Kawasaki, y anteriormente tuvo modelos de Honda. Según explica, en ninguna de estas marcas ha experimentado tiempos de espera similares ni falta de respuesta prolongada.

“Jamás me ha tardado una respuesta más de una semana”, asegura.

Esa comparación directa con otras marcas premium y generalistas es lo que, en su opinión, deja peor parada a Harley-Davidson, especialmente cuando se trata de una firma que basa buena parte de su valor en la experiencia de marca y fidelidad del cliente.


Una pieza pequeña, un problema grande

El caso refleja una situación cada vez más comentada en el sector: los retrasos en repuestos específicos, especialmente en modelos menos recientes o de menor volumen de ventas. En este caso, se trata de una Street Rod 750, un modelo que ya no está en producción, lo que podría influir en la disponibilidad de determinados componentes.

Sin embargo, para el cliente, el matiz técnico no cambia la realidad: una moto parada durante meses por un tubo de plástico.


“No recomiendo comprar una Harley”

La conclusión del afectado es contundente. Después de cinco meses sin solución, afirma que no recomendaría la compra de una Harley-Davidson basándose en su experiencia postventa.

Más allá del caso concreto, la situación pone sobre la mesa una cuestión clave para cualquier marca de motocicletas: el servicio postventa es tan importante como el producto. Porque una moto puede enamorar en el concesionario, pero es en el taller donde se consolida —o se pierde— la confianza del cliente.