Aprilia Tuareg 660: balance tras 10.000 km sin consumo de aceite y con solo un susto eléctrico
La revisión de los 10.000 kilómetros suele ser un momento clave para cualquier moto, pero en el caso de la Aprilia Tuareg 660 de Ternero 13 llega con un dato que ya dice mucho: esos kilómetros se han completado en solo seis meses. Uso intensivo, variado y real. Justo el tipo de escenario donde una moto demuestra si está bien hecha… o no.
El motovlog arranca en Motomercado, el taller donde la Tuareg pasa su mantenimiento periódico, y desde ahí el creador de contenido hace balance de estos primeros 10.000 km. El veredicto es claro desde el principio: satisfacción total, con matices, pero sin decepciones.
Un motor que convence… y no consume aceite
Uno de los primeros aspectos que destaca es el estado del aceite tras el cambio. Lejos de mitos habituales, el lubricante sale oscuro —como debe ser— señal de que ha estado limpiando el motor correctamente. Más importante aún: la Aprilia Tuareg 660 no ha consumido ni una sola gota de aceite en todo este tiempo.
El bicilíndrico se describe como emocional, con subidas de vueltas que invitan a disfrutar y sin síntomas de fatiga pese al uso continuado. No hay ruidos extraños, no hay pérdidas, no hay problemas de tensores ni averías recurrentes, algo especialmente relevante en una trail media pensada para un uso mixto real.
Suspensiones, estabilidad y frenos: puntos fuertes
En carretera abierta, la Tuareg se muestra muy aplomada, especialmente en curvas cerradas y zonas reviradas, donde destaca por su facilidad para entrar en curva y mantener la trazada. En curvas rápidas, eso sí, la dirección puede sentirse algo ligera a alta velocidad, un comportamiento conocido en este tipo de motos y que, según explica, puede corregirse con una buena regulación de suspensiones.
En campo, el comportamiento es uno de sus grandes argumentos. Tracciona bien, transmite seguridad y, sobre todo, parece más ligera de lo que realmente es, gracias a una correcta centralización de masas y al diseño del depósito, que sitúa el peso muy bajo, cerca del amortiguador trasero.
El apartado de frenos también recibe elogios, especialmente el freno trasero, algo poco habitual hoy en día. Permite frenar con decisión sin que el ABS salte de forma prematura, lo que aporta mucho control tanto en carretera como fuera del asfalto.
Cambio y pequeños “peros”
No todo es perfecto. El cambio, aunque ha mejorado notablemente tras instalar un estabilizador, no está entre los más finos del mercado. Cumple, funciona bien, pero no alcanza el tacto de algunas referencias japonesas. Aun así, no se considera un problema serio, sino un aspecto mejorable dentro de un conjunto muy equilibrado.
En ergonomía, la sorpresa es positiva. A pesar de su orientación claramente campera, la Aprilia Tuareg 660 es más cómoda de lo que aparenta, con una posición natural, manillar ancho y una postura que permite hacer kilómetros sin fatiga.
Electrónica intuitiva y consumo contenido
Otro de los puntos destacados es la electrónica. Mapas configurables, control del freno motor, ABS con distintos modos y un manejo sencillo desde las piñas. Todo es intuitivo y rápido, sin menús confusos ni complicaciones innecesarias.
El consumo también juega a favor: con 18 litros de depósito, la autonomía ronda los 350 kilómetros, una cifra muy competitiva para una trail de este planteamiento.
El susto: un fallo eléctrico puntual… y fácil de solucionar
El único momento realmente tenso llega la noche previa a la revisión. Tras arrancar, el cuadro comienza a apagarse, la moto falla y acaba parándose. Todo apunta a una avería seria… hasta que se localiza el problema.
La causa fue un fusible del relé de arranque, afectado por un mal contacto. Al desmontar la tapa, se comprueba que una de las patillas estaba dañada. La solución fue sencilla: usar el fusible de repuesto que la propia Tuareg incorpora y limpiar los contactos. La pieza ya ha sido pedida en garantía, y el problema no volvió a reproducirse.
Además, se advierte de otro posible punto a revisar: una conexión en la zona derecha que, si se afloja, puede provocar síntomas similares. Un detalle práctico y muy útil para otros propietarios de la Aprilia Tuareg 660.
Conclusión: una trail que cumple lo que promete
Tras 10.000 kilómetros reales, con uso diario, carretera, campo y algún que otro susto eléctrico menor, la conclusión es clara: la Aprilia Tuareg 660 es una moto muy equilibrada, fiable y disfrutable, con pequeños detalles mejorables, pero sin fallos estructurales ni problemas graves.
El propio motovlogger lo resume con una idea clave: tan importante como la moto es el servicio posventa. Tener un buen taller detrás marca la diferencia entre una experiencia satisfactoria y una frustrante.
Por ahora, la Tuareg sigue sumando kilómetros… y planes de viajes largos para lo que viene. Si algo deja claro este balance es que, cuando una moto está bien concebida y bien cuidada, los kilómetros no pesan: suman.