Pere Navarro vuelve a las andadas: límite máximo en muchas autopistas y autovías de 120 km/h a 100 sin tocar el código de circulación
La velocidad máxima de 120 km/h sigue figurando en el Código de Circulación, pero en la práctica cada vez es menos habitual circular a ese ritmo en muchas autovías y autopistas españolas. En este 2026, la Dirección General de Tráfico (DGT) está extendiendo una estrategia silenciosa pero efectiva: reducir el límite a 100 km/h en tramos concretos, sin modificar la ley general y sin necesidad de grandes reformas normativas.




No cambia la ley, cambia la realidad
A día de hoy, la mayoría de los conductores sigue teniendo claro que 120 km/h es el límite legal en autopistas y autovías. Y lo es. Pero eso no impide que la DGT esté rebajando la velocidad máxima a 100 km/h en cada vez más tramos, mediante señalización específica y controles reforzados.
No se trata de una norma general, ni de una imposición uniforme en todo el país. Es una medida selectiva, aplicada tras analizar seguridad, visibilidad, estado del firme, pendientes o historial de accidentes. Donde antes se circulaba a 120 km/h, ahora toca levantar el pie.
De medida puntual a tendencia en 2026
Lo que durante años fue algo excepcional, en 2026 empieza a consolidarse como tendencia. La DGT evalúa tramo por tramo y, cuando considera que el riesgo es elevado, reduce el límite a 100 km/h como herramienta directa para disminuir la siniestralidad.
Esta estrategia encaja con recomendaciones internacionales, como un informe de la ONU sobre seguridad de infraestructuras viales, que señala que reducir la velocidad máxima es una de las medidas más eficaces para salvar vidas. A partir de 100 km/h, la gravedad de los accidentes aumenta de forma exponencial, especialmente en vías con tráfico intenso o condiciones complejas.
Autovías y autopistas donde ya se aplica
Aunque no existe un listado oficial cerrado, hay tramos concretos que ejemplifican perfectamente este cambio de filosofía:
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AG-55 (A Coruña – Carballo): reducción permanente a 100 km/h en varios segmentos, especialmente en zonas con baja visibilidad y pendientes. La medida va acompañada de radares de tramo.
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AP-8 (Gipuzkoa): implantación progresiva de hasta seis tramos limitados a 100 km/h para reducir accidentes en puntos considerados críticos.
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AP-7 (Cataluña): caso distinto. Aquí se utiliza velocidad variable, ajustando el límite en tiempo real según tráfico, meteorología y estado de la vía. En la práctica, los 100 km/h son el límite más habitual.




Seguridad sin cambiar el Código
La DGT evita así un debate político y social de gran calado. No toca el Código de Circulación, no impone un nuevo límite nacional y no repite experimentos como el de los 110 km/h de hace años. En su lugar, actúa donde considera que es necesario, con señalización clara y respaldo técnico.
Mientras tanto, otras voces —incluidos colectivos policiales y expertos en movilidad— reclaman lo contrario: poner fecha a un posible aumento del límite máximo en autopistas modernas y bien acondicionadas. El debate está abierto, pero la realidad actual va justo en la dirección opuesta.
2026: baliza V16, velocidad y más control
Este cambio en los límites coincide con otro gran foco de atención para los conductores: la obligatoriedad de la baliza V16, que ha generado confusión, dudas y hasta documentos informativos elaborados por colectivos como Policías por la Libertad para ayudar a los conductores a evitar sanciones por desconocimiento.
El propio Pere Navarro, director de la DGT, ha tenido que intervenir públicamente para aclarar conceptos básicos que no han terminado de calar entre los conductores.
Adiós al 120 km/h… en muchos tramos
El mensaje es claro: 120 km/h sigue siendo el límite legal, pero cada vez menos universal. En 2026, conducir exige mirar más que nunca las señales, porque el límite puede cambiar de un tramo a otro sin que la ley general haya variado.
No es una prohibición absoluta, ni un cambio normativo de gran titular, pero sí una transformación profunda de la forma de circular en España. Y todo apunta a que el 100 km/h ha dejado de ser una excepción para convertirse en un nuevo estándar silencioso en muchas de nuestras carreteras.