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Revisión a fondo de una BMW K 1200 RS: el problema oculto que casi nadie revisa en estas motos

BMW K 1200 RS
BMW K 1200 RS

En el taller Motorbike Barcelona han vivido uno de esos trabajos que recuerdan por qué la mecánica clásica moderna sigue teniendo tanto valor. El protagonista es una BMW K 1200 RS del año 2000, una sport-turismo que en su día fue una auténtica superbike camuflada, y que ha llegado al taller tras “dar guerra” durante años… pero con la base suficiente como para dejarla perfecta.

Se trata de una unidad poco habitual —los propios mecánicos reconocen haber visto muy pocas, y ninguna en ese color— y que, pese al paso del tiempo, sigue imponiendo respeto. Porque este modelo, incluso hoy, corre, frena y exige como pocas.

Una revisión completa, sin atajos

La intervención ha sido profunda y meticulosa. Se ha comenzado por una revisión integral, sustituyendo todos los líquidos y aceites, dejando el motor y los sistemas auxiliares en condiciones óptimas. Durante el proceso apareció una grieta en una de las zonas críticas, que fue reparada con éxito, devolviendo la integridad a la pieza afectada.

También se encontraron intermitentes dañados, algo cada vez más complicado de resolver en modelos con años a sus espaldas. En este caso, se optó por instalar piezas nuevas para que las propias carcasas vuelvan a hacer de intermitente, respetando el diseño original de la moto.

Pequeñas piezas, grandes dolores de cabeza

Otro punto delicado fue la piña de los intermitentes, donde localizar un repuesto compatible supuso más trabajo del esperado. Además, se sustituyó una rótula del sistema, un elemento pequeño pero clave en las BMW de motor longitudinal, donde cualquier holgura acaba traduciéndose en molestias y falta de precisión.

A esto se sumó el amortiguador de dirección, imprescindible en una moto que, como dicen en el taller, “es un pepino” y necesita estabilidad cuando se le exige de verdad.

El susto serio: el sistema de frenos

El momento más delicado llegó al purgar el sistema de frenos ABS con la máquina. Al presurizar el circuito, una de las mangueras originales reventó por dentro. Un aviso clarísimo de lo que puede ocurrir cuando se mezclan edad, presión y componentes de goma con 25 años encima.

En el taller lo tienen claro: si esto llega a suceder circulando, el susto —y el riesgo— habría sido enorme. Por eso no se limitaron a sustituir una pieza concreta. La decisión fue tajante: cambiar toda la línea delantera de frenos.

Se fabricaron latiguillos metálicos a medida, eliminando definitivamente las gomas antiguas y montando racores nuevos metálicos, mucho más seguros y fiables. Una solución definitiva, pensada para que la moto frene como debe y transmita confianza.

Una K 1200 RS lista para seguir haciendo historia

Esta BMW K 1200 RS, con un cuarto de siglo a sus espaldas, ha salido del taller como su propietario quería: segura, afinada y lista para rodar rápido… y frenar mejor. Un trabajo que demuestra que, con el mantenimiento adecuado, estas grandes sport-turismo de principios de los 2000 siguen siendo máquinas impresionantes.

Desde Motorbike Barcelona lo resumen sin rodeos: no se trata solo de reparar, sino de anticiparse a los fallos que el tiempo esconde, especialmente en sistemas críticos como los frenos. Porque cuando una moto corre como esta, todo tiene que estar a la altura.