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La verdad sobre la Yamaha TMAX: el fallo oculto que puede romper el motor si no lo revisas

Yamaha TMAX 530
Yamaha TMAX 530

“No soy un concesionario que no sabe lo que vende, ni voy a leeros la ficha técnica”. Con esa carta de presentación, el canal de YouTube Miñana lanza una revisión directa y sin filtros de una de las scooters más deseadas del mercado: la Yamaha TMAX.

Una moto con aura, con imagen, con fama… pero también con puntos críticos que, según explica el mecánico, pueden acabar en avería grave si no se revisan a tiempo. Y no hablamos de detalles menores.


El fallo que “todas” pueden sufrir

La advertencia es clara: si no revisas ciertos elementos cuando cambias el aceite, puedes cargarte el motor.

El principal señalado es el embrague multidisco en baño de aceite, accionado de forma centrífuga. Según se explica, en algunas unidades las placas de fricción pueden desprender material que acaba en el cárter. Ese residuo es absorbido por la chupona de la bomba de aceite, obstruyendo el tamiz y provocando una falta de presión de lubricación.

El resultado puede ser devastador: gripaje.

La solución que propone es preventiva y relativamente económica:

  • Cambiar los discos de embrague antes de que den síntomas graves (alrededor de 100 euros).

  • Limpiar a fondo la bomba de aceite y la chupona.

  • Aprovechar para sustituir un rodamiento clave (unos 6 euros) que soporta gran carga y suele generar ruido cuando empieza a fallar.

Un mantenimiento sencillo frente a una reparación de miles de euros.


Pequeñas mejoras, gran diferencia: el caso de los rodillos

Mientras algunos invierten grandes cantidades en piezas “para que corra más”, el canal apunta a algo mucho más simple: cambiar los rodillos del variador.

Reducir el peso de 17,5 gramos a 15 gramos permite que el motor trabaje más tiempo en su zona de par óptimo. ¿Resultado?

  • Mejor aceleración

  • Respuesta más inmediata

  • Menos sensación de “motor ahogado” al salir

El coste ronda los 20 euros. La diferencia, según explica, es “exagerada”.

Eso sí, se sacrifica algo de velocidad punta y aumenta ligeramente el consumo. Pero para uso urbano, donde la TMAX se mueve como pez en el agua, compensa.


Parte ciclo: buena base, reparto discutible

Uno de los puntos fuertes históricos de la TMAX es su comportamiento. El chasis de aluminio y el centro de gravedad bajo la hacen ágil en ciudad. El doble disco delantero con pinzas de cuatro pistones y bombas Brembo cumple con nota.

Sin embargo, el análisis señala un detalle importante: demasiado peso en la parte delantera.

En frenadas fuertes desde 60 u 80 km/h, la distancia aumenta de forma notable. No por falta de frenos, sino por reparto de masas y suspensión. Una horquilla más rígida o un neumático delantero más ancho ayudarían a equilibrar el conjunto.


Sonido único… por diseño

Uno de los rasgos más reconocibles de la TMAX es su sonido. No viene del escape, sino de la arquitectura del motor bicilíndrico paralelo con disposición específica de explosiones alternas.

Esa secuencia genera una reverberación muy característica, cercana a la sensación de un motor bóxer. Cada 180 grados suena una fase distinta (admisión y escape alternados), creando un tono homogéneo y grave.

Es parte de su identidad.


Otros defectos habituales que conviene vigilar

El vídeo enumera varios puntos que suelen dar guerra con el tiempo:

  • Bomba de agua: sistema de sellado por superficies tipo grafito que puede mezclar agua y aceite si falla.

  • Correa final: si no está bien tensada puede vibrar y desgastar dientes.

  • Estriados del piñón: pierden grasa, se desgastan y pueden romper si no se limpian y engrasan periódicamente.

  • Hidráulicos del asiento: suelen fallar.

  • Cerradura y mecanismo del cofre: acumulan suciedad y pueden atascarse.

  • Depósito metálico: riesgo de oxidación si la moto permanece parada mucho tiempo (recomendación: añadir un pequeño porcentaje de aceite a la gasolina si va a almacenarse).

Nada de esto es dramático por separado. Pero acumulado… encarece la experiencia.


¿Es caro el mantenimiento?

Depende. Las piezas no son prohibitivas en sí mismas, pero la TMAX suele pagar un “plus” en taller simplemente por ser TMAX.

Algunas cifras orientativas mencionadas:

  • Correa del variador: alrededor de 200 euros.

  • Correa final: unos 120 euros.

  • Kit completo de mantenimiento (aceite, filtros, bujía): 120 euros aprox.

  • Neumáticos: desde 120 euros el trasero.

  • Discos y pastillas: precios variables según marca.

El verdadero golpe llega en caso de caída. El soporte estructural del escape puede superar los 1.000 euros nuevo, y muchas piezas de carrocería no son precisamente baratas.


¿Vale la pena?

La conclusión del canal es clara y polémica:
La TMAX es atractiva, tiene imagen y se conduce muy bien en ciudad, pero está sobrevalorada mecánicamente. Puede romperse más de lo que su reputación sugiere si no se mantiene con rigor.

¿Alternativas? Se menciona especialmente a BMW Motorrad, cuyos maxiscooters ofrecen más equipamiento y mayor capacidad bajo el asiento, además de un planteamiento más orientado al confort.


La clave: mantenimiento preventivo

Más allá del debate de marcas, el mensaje es claro:

  • Revisa el embrague y la lubricación

  • Limpia y engrasa los estriados

  • Tensa correctamente la correa

  • No descuides pequeños ruidos

Porque en esta scooter, como en muchas otras, el problema no es que falle… sino que si no lo revisas a tiempo, la avería puede salir muy cara.

Y eso, en una moto con tanta fama, duele el doble.