Mucho postureo, mucho Instagram y pocas razones para elegir un Ruroc
No todo lo que brilla en redes sociales es sinónimo de calidad. Esa es la premisa con la que el creador de contenido Zyphern abre una nueva serie de vídeos centrados en desmontar mitos muy asentados en el mundo de la moto. Y uno de los primeros objetivos de su análisis ha sido Ruroc, una marca de cascos que ha ganado una enorme visibilidad gracias a Instagram y TikTok, pero que, según su opinión, no justifica ni su precio ni su posicionamiento.
Desde el inicio, el enfoque es claro: la popularidad de Ruroc estaría más vinculada al postureo digital que a la calidad real del producto. Zyphern no cuestiona que los cascos cumplan la normativa de seguridad vigente, pero sí pone el foco en todo lo demás: ruido, aerodinámica, confort y relación calidad-precio.
Diseño llamativo, pero compromisos evidentes
Uno de los puntos más repetidos en su crítica es que los cascos Ruroc priorizan la estética por encima de aspectos clave para un uso real en carretera. Según explica, son cascos ruidosos, incómodos a velocidades altas y con una aerodinámica poco afinada, algo especialmente relevante en motos deportivas o naked potentes.
A esto se suma un interior que, en su experiencia, no está a la altura de lo que se espera en ese rango de precios. El acolchado y el ajuste no destacan frente a alternativas más consolidadas, y el tamaño exterior de la calota genera un efecto visual poco favorecedor, que él mismo describe como “excesivamente voluminoso”.
El intercomunicador, el único punto diferencial… con matices
Ruroc integra un sistema propio de intercomunicador que encaja perfectamente en el casco, uno de los pocos aspectos positivos que reconoce. Sin embargo, incluso aquí hay matices importantes: el módulo es muy caro y, en términos de calidad de sonido y conectividad, queda por detrás de soluciones consolidadas como las de Cardo.
Compra online, aduanas y posventa complicada
Otro de los grandes inconvenientes señalados es el modelo de venta. Ruroc solo comercializa sus cascos a través de su web oficial, enviándolos desde Reino Unido. Esto implica esperas, posibles gastos de aduana —especialmente elevados en territorios como Canarias— y una gestión de garantía mucho más compleja que la de marcas con distribución física en España.
Comparaciones que dejan en evidencia el precio
Zyphern refuerza su argumento comparando directamente los precios de Ruroc con modelos rivales. Según expone, por el coste de un Ruroc Atlas Street se puede acceder a cascos de alto nivel como Scorpion, NEXX o Suomy, algunos incluso con calotas de carbono.
En los escalones superiores, la comparación es aún más dura: frente al Atlas Carbon o el Atlas Track, entran en juego referentes absolutos del sector como Shoei, Arai o HJC, muchos de ellos con homologación FIM, pensados para competición y con un desarrollo técnico muy superior.
Seguridad sí, pero no suficiente
El análisis deja claro que los cascos Ruroc son seguros y cumplen la homologación ECE 22.06. Eso no está en discusión. El problema, según Zyphern, es que no ofrecen nada diferencial que justifique su precio frente a alternativas más completas, mejor acabadas y con mayor trayectoria en el desarrollo de cascos.
Una marca que vive de la imagen
La conclusión es contundente pero razonada: hoy por hoy, Ruroc no sería una opción lógica para quien prioriza prestaciones reales, confort y calidad técnica. Su éxito estaría ligado casi exclusivamente a su presencia en redes sociales y a una estética muy reconocible, pero no a un producto competitivo dentro de su segmento.
Zyphern deja la puerta abierta a una posible evolución futura de la marca, con mejoras claras y una gama más amplia. Pero mientras eso no ocurra, su postura es firme: hay opciones claramente mejores por el mismo dinero —o incluso menos—.