Por fin estamos de acuerdo con una cosa que ha dicho Pere Navarro: y tú lo estarás también
El envejecimiento del parque automovilístico en España vuelve al centro del debate público. El director general de Dirección General de Tráfico (DGT), Pere Navarro, ha puesto el foco en un factor que rara vez se aborda de forma directa: el elevado precio de los coches nuevos como una de las principales barreras para renovar los vehículos en circulación.
Navarro lo señaló durante la clausura de la jornada La responsabilidad del conductor, organizada por la Alianza por la Seguridad Vial (ASV) y celebrada en el Senado, donde defendió una lectura más amplia del problema, alejada de la idea de que los conductores no cambian de coche por falta de compromiso.
Un parque automovilístico cada vez más viejo
España cerró 2024 con una edad media del parque móvil de 14,5 años, un máximo histórico según los datos de ANFAC. Una cifra que sitúa a España entre los países con los vehículos más antiguos de Europa y que, para la DGT, no puede explicarse únicamente desde el comportamiento individual de los ciudadanos.
Navarro fue claro: no se trata solo de voluntad, sino de capacidad económica real. El contexto social y económico condiciona de manera decisiva la posibilidad de acceder a un coche nuevo, especialmente para la clase media.
La pérdida de poder adquisitivo, clave en el problema
Para ilustrar esta situación, el director de Tráfico citó declaraciones del máximo responsable de Renault, quien reconoció que sus propios trabajadores ya no pueden cambiar de coche cada cuatro años, como era habitual hace una o dos décadas.
Este ejemplo, según Navarro, refleja una realidad estructural: el poder adquisitivo ha disminuido, mientras que el precio de los vehículos nuevos —especialmente los electrificados— se ha incrementado de forma notable. En ese escenario, pedir a las familias que achatarren un coche antiguo para comprar uno nuevo no siempre es realista.
El mercado de seminuevos como vía de renovación
Ante esta situación, la renovación del parque se está produciendo por otras vías, principalmente a través del mercado de vehículos seminuevos. Navarro subrayó el papel clave del renting y el alquiler, sectores que matriculan cada año cientos de miles de coches.
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El renting supera las 300.000 matriculaciones anuales, vehículos que tras unos años pasan al mercado de ocasión en buen estado.
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Las empresas de alquiler gestionan alrededor de 650.000 vehículos, situando a España como la segunda potencia mundial en ‘rent a car’, solo por detrás de Estados Unidos.
Este modelo, según la DGT, permite una renovación parcial y progresiva del parque, aunque no en los términos ideales que a menudo se plantean desde el discurso político o institucional.
Mensajes simples frente a una realidad compleja
Navarro advirtió de los riesgos de lanzar mensajes simplificados, como promover de forma directa el achatarramiento masivo de coches antiguos para sustituirlos por modelos nuevos o eléctricos. En su opinión, no todas las familias pueden asumir ese salto económico, y obviar esa realidad solo genera frustración y desconexión con la ciudadanía.
La solución, vino a decir, pasa por entender el problema como un fenómeno estructural, donde influyen precios, salarios, financiación, oferta de producto y políticas públicas.
Seguridad vial: decisiones sin rédito electoral
Más allá del debate económico, el director de la DGT defendió la necesidad de mantener políticas de seguridad vial firmes, aunque no generen beneficios políticos inmediatos. Recordó que medidas como:
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La reducción de los límites de velocidad
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El incremento de radares
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La bajada de la tasa de alcohol permitida
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El permiso por puntos
no aportan votos, pero sí salvan vidas.
Navarro subrayó que la reducción de la siniestralidad exige decisiones técnicas, coherentes y sostenidas en el tiempo, alejadas del corto plazo electoral. En ese sentido, agradeció el respaldo político recibido para aplicar este tipo de medidas, insistiendo en que la seguridad vial debe ser una política de Estado, no un instrumento de popularidad.
El mensaje final del director de Tráfico fue claro: renovar el parque automovilístico español es un reto complejo, donde el precio de los coches, la situación económica de las familias y el modelo de movilidad juegan un papel clave. Señalar únicamente al conductor, concluyó, no solo es injusto, sino ineficaz.