A la DGT se le va la olla con la última novedad de la ITV: "Ni aunque tengas cita"
España se prepara para un cambio drástico en la Inspección Técnica de Vehículos (ITV). La Dirección General de Tráfico (DGT) ha activado una nueva política de control que afectará directamente a millones de conductores: ya no será válido circular con la ITV caducada aunque el conductor tenga una cita de renovación programada. La Agencia lo ha comunicado como parte de una estrategia para reforzar la seguridad vial y reducir el parque de vehículos en situación irregular.
Hasta ahora, muchos automovilistas pensaban que disponer de una cita bastaba para evitar sanciones. Esa vía se ha cerrado.
Un cambio pensado para controlar vehículo por vehículo
La DGT ha confirmado que intensificará los controles mediante sistemas automáticos, cámaras y dispositivos de lectura de matrículas. El objetivo es claro: verificar uno a uno que todos los coches circulan con una ITV vigente, eliminando cualquier justificación basada en una cita pendiente.
La medida busca dos efectos inmediatos:
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garantizar que ningún vehículo con defectos graves circule por la vía pública,
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y asegurar el cumplimiento de los requisitos medioambientales previstos por la legislación.
El Gobierno justifica el endurecimiento porque el número de coches circulando con la ITV caducada se ha disparado en la última década —más de un 50%, según datos oficiales—, convirtiéndose ya en la segunda causa de sanción en carretera.
Sanciones más duras: de 200 a 500 euros y retirada de puntos
La nueva política incorpora una batería de multas más severas para quienes circulen con la ITV caducada:
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200 euros de sanción administrativa en la mayoría de los casos.
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–3 puntos del carnet, novedad respecto a años anteriores.
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500 euros si la ITV lleva más de un año caducada.
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Posibilidad de inmovilización del vehículo si se detectan riesgos graves.
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En caso de accidente, el seguro puede rechazar la cobertura si el coche no tiene la ITV en regla.
Esto coloca al conductor en una posición de máxima responsabilidad: tener una cita ya no sirve como excusa ante los agentes.
Los fallos que hacen que un coche no pase la ITV
La DGT recuerda los defectos más habituales que provocan un rechazo en la inspección:
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Alumbrado y señalización defectuosa: faros desalineados, bombillas fundidas o intermitentes inoperativos.
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Neumáticos en mal estado, con desgaste irregular o presión incorrecta.
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Frenos deteriorados, especialmente pastillas y discos.
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Emisiones contaminantes excesivas, muy común en vehículos diésel antiguos.
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Suspensión o dirección defectuosa, con amortiguadores deteriorados.
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Elementos obligatorios como matrícula, bastidor, retrovisores o lunas en mal estado.
Uno de cada cinco vehículos no supera la inspección a la primera.
El mensaje de Tráfico: revisar antes, no lamentar después
Con la llegada de esta nueva normativa, el margen de error se reduce. La DGT insiste en que el conductor revise su vehículo días antes de la inspección para evitar desplazamientos inútiles y, sobre todo, evitar una sanción que ya no podrá justificarse con una simple reserva de cita.
El escenario cambia por completo: la ITV debe estar vigente desde el primer minuto del día siguiente a su caducidad, sin excepciones.