La pesadilla de un propietario de KTM Super Duke 1290 R: se rompe la cadena y el cárter revienta echando aceite de forma masiva
La KTM Super Duke 1290 R es una de esas motos que imponen respeto solo con mirarlas. Potencia desbordante, carácter radical y una imagen ligada al exceso. Pero incluso las motos más salvajes pueden acabar protagonizando una avería grave cuando se juntan varios factores… y eso es exactamente lo que ha ocurrido en este caso, tal y como ha explicado Bernatduke en su canal.
Una escena que asusta: aceite, humo y la rueda patinando
Todo comenzó con una imagen que pone los pelos de punta a cualquier motorista: la rueda trasera completamente cubierta de aceite, una gran nube de humo blanco y la sensación inmediata de que algo muy serio acababa de romperse. En un primer momento, el miedo era claro: gripaje del motor o una avería catastrófica.
La realidad, sin embargo, fue distinta… aunque no menos grave.
El origen del problema: la cadena
El detonante de todo fue la rotura de la cadena, que terminó provocando un efecto dominó devastador. La moto no se rompió por un fallo oculto de fábrica ni por un defecto estructural del motor, sino por una combinación peligrosa de uso extremo y un error mecánico muy concreto.
El propio Bernat lo explica sin rodeos: hace muchísimos caballitos, muchos más de los que un ingeniero podría haber previsto para un uso normal. Este tipo de conducción somete a la transmisión a un estrés brutal, especialmente a la cadena, que tiende a destensarse con rapidez.
El problema llegó cuando decidió tensarla por su cuenta… y la tensó demasiado.
Cuando todo estalla
Circulando a velocidad moderada, sin hacer caballitos y en una conducción tranquila, la cadena terminó partiendo. Al romperse, golpeó con violencia el conjunto del bombín de embrague, provocando su rotura inmediata.
El daño no se quedó ahí:
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El bombín de embrague quedó inutilizado.
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Se rompieron los anclajes, que forman parte del cárter.
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El aceite comenzó a salir a presión, empapando rueda, llanta y asfalto.
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La moto quedó sin embrague y con una fuga de aceite severa.
El resultado es demoledor: para reparar correctamente la moto hay que cambiar el cárter completo, una intervención compleja y muy costosa, que en la práctica se equipara a una avería mayor.
¿Es culpa de KTM?
Aquí viene una parte clave del relato. Lejos de cargar contra la marca, Bernat es claro:
no considera que la KTM sea una mala moto ni que tenga un problema de fiabilidad general.
De hecho, insiste en que:
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Nunca le había dado problemas antes.
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Ha soportado un uso muy intenso sin fallos.
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El límite no estaba en la calidad de la moto, sino en el tipo de uso.
La conclusión es contundente: la Super Duke 1290 R no está diseñada para soportar un uso extremo continuado a base de caballitos, por muy buenos que sean sus componentes.
Una decisión difícil
Con la moto dañada, ahora se abre un dilema clásico:
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Repararla y quedársela.
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Repararla y venderla.
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O venderla tal y como está, asumiendo una fuerte pérdida económica.
Mientras tanto, el creador de contenido seguirá activo, pero durante un tiempo sin su KTM, apoyándose en otras motos y en pruebas puntuales.
La lección que deja esta avería
Este caso deja varias conclusiones claras para cualquier motorista:
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Una moto extrema no es indestructible, por muy premium o potente que sea.
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La transmisión es uno de los puntos más críticos cuando se abusa de caballitos.
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Un error en el tensado de la cadena puede acabar en una avería descomunal.
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Y, sobre todo, que la diferencia entre disfrutar una moto y romperla a lo grande a veces está en un detalle mecánico que parece menor.
Una historia que sirve como aviso: incluso las bestias más salvajes tienen límites… y cuando se cruzan, la factura puede ser muy seria.