Pere Navarro, que tiene chófer, te avisa de lo que pasará si sigue como director de la DGT: "A la ciudad no irás en coche"
El mensaje no pudo ser más directo. Pere Navarro, director general de la DGT, ha vuelto a agitar el debate sobre la movilidad urbana con una advertencia que va mucho más allá de las etiquetas ambientales o del tipo de motor: al centro de las ciudades no se va a ir en coche. Ni ahora ni en el futuro.
“Al centro no vas a ir ni con eléctrico, ni con diésel, ni con gasolina”
Durante su intervención en los desayunos informativos de Europa Press, Navarro dejó claro que el enfoque de la DGT y del Ministerio del Interior no es tanto una cuestión de emisiones, sino de espacio. Según su planteamiento, el verdadero problema de las grandes ciudades no es qué coche contamina menos, sino que simplemente no caben más coches.
Su afirmación fue tajante: “Al centro de la ciudad vas con transporte público. Y si tienes prisa, coges un taxi, un Cabify o un Uber”. Y remató el mensaje desmontando uno de los argumentos más repetidos en los últimos años: “Al centro de la ciudad no vas a ir ni con eléctrico, ni con diésel, ni con gasolina. Que no nos equivoquemos”.
Con estas palabras, Navarro lanza un aviso claro a quienes han apostado por el coche eléctrico pensando que sería el salvoconducto definitivo para acceder a las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE). Para la DGT, la etiqueta ambiental no cambia el fondo del problema: el coche privado no tiene sitio en el centro urbano.
Un discurso que recuerda a viejas decisiones polémicas
Las declaraciones no han pasado desapercibidas porque evocan decisiones anteriores que generaron un fuerte rechazo social. Muchos conductores recuerdan aún cuando, bajo el mismo mandato de Pere Navarro, el límite de velocidad en autopistas se redujo a 110 km/h, una medida que acabó siendo revertida tras demostrar su escaso impacto real y su enorme impopularidad.
Ahora, el discurso vuelve a marcar una línea dura: no se trata de adaptar el coche, sino de prescindir de él en determinados espacios urbanos. Un planteamiento que, de nuevo, abre el debate sobre si la política de movilidad está teniendo en cuenta la realidad social, laboral y económica de millones de ciudadanos.
La baliza V-16: denuncias ya en marcha
Más allá del acceso a las ciudades, Navarro también fue claro respecto a otro asunto que sigue generando confusión entre los conductores: la baliza V-16. Según explicó, ya se puede denunciar a quien no la utilice correctamente en caso de avería o accidente.
“En estos momentos, si tú paras por una avería y no colocas la baliza, te van a denunciar porque es obligatoria según la ley”, afirmó sin rodeos. Aunque desde la DGT se insiste en que existe un periodo de adaptación, la realidad es que la obligación está en vigor desde el 1 de enero.
Navarro justificó esta flexibilidad inicial alegando que la norma afecta a casi 30 millones de vehículos, y defendió que el objetivo no es recaudar, sino reducir atropellos y salvar vidas. Eso sí, evitó dar una fecha concreta para el final de ese “tiempo cómodo” de adaptación.
Un modelo de ciudad cada vez más restrictivo
Las palabras del director de la DGT dibujan un escenario claro de cara a los próximos años: centros urbanos cada vez más cerrados al coche privado, independientemente de su tecnología o etiqueta ambiental. Un modelo que apuesta por el transporte público y los servicios de movilidad compartida, pero que deja muchas preguntas en el aire.
Especialmente para quienes no disponen de alternativas reales, viven en la periferia o dependen del coche para trabajar. Como ya ocurrió en el pasado, el discurso institucional vuelve a chocar con una parte importante de la ciudadanía, que percibe estas medidas como imposiciones desconectadas de la vida diaria.
Lo que parece indiscutible es que el mensaje de Pere Navarro no deja lugar a interpretaciones: el futuro del centro de las ciudades, según la DGT, no pasa por el coche. Ni siquiera si es eléctrico.