Se cae de su Yamaha y parte el famoso chasis: "Me piden 7.000 euros"
El mundo de la moto tiene una frase que se repite como un mantra entre veteranos y novatos: “El que lleva moto toca suelo alguna vez”. En el canal de YouTube Soy Blak, esa máxima dejó de ser teoría el pasado 27 de diciembre, cuando el creador sufrió “una buena caída de moto” que ha terminado traduciéndose en un presupuesto cercano a los 7.000 euros.
Lejos de ocultarlo, decidió mostrar el estado real de la moto en el taller, analizar daños junto a un mecánico y hablar sin filtros sobre lo que ocurre cuando una caída aparentemente a baja velocidad desencadena una factura de miles de euros.
Un presupuesto que asusta: “Son casi 7.000 euros”
Nada más entrar en el taller, el propio creador lo reconoce: “Son casi 7.000 euros de presupuesto”. Una cifra que impresiona, sobre todo teniendo en cuenta que la caída no fue a gran velocidad.
A simple vista, la moto no parecía destrozada. De hecho, la primera reacción fue ambivalente:
“Está mejor de lo que esperaba. Y peor de lo que debería.”
El diagnóstico técnico, sin embargo, fue más crudo.
Impacto frontal: llanta reventada y horquilla comprometida
El golpe principal se lo llevó la parte delantera. El mecánico lo explica con claridad:
“Vemos que tiene un impacto bastante fuerte en la parte delantera.”
La llanta delantera quedó completamente reventada, y eso desencadenó una cadena de daños:
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Barras de horquilla dobladas
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Eje de rueda desviado
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Discos de freno torsionados
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Pinzas forzadas por la deformación
Aunque algunas piezas podrían enderezarse, el profesional fue tajante: los materiales debilitados no garantizan seguridad. En estos casos, lo recomendable es sustituir por piezas nuevas.
¿Chasis partido? La gran pregunta
Cuando una moto sufre un impacto fuerte delante, el miedo es inmediato:
“¿He partido chasis?”
La respuesta, por suerte, fue tranquilizadora:
“No, no has partido chasis.”
A pesar de la violencia del golpe frontal, la estructura principal se mantuvo intacta. Un alivio enorme, teniendo en cuenta que un chasis dañado puede significar prácticamente el fin de la moto.
Arrastrón lateral: depósito, tapas y escape tocados
La caída continuó con un arrastrón lateral. En ese proceso:
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El depósito quedó abollado
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Las tapas de motor se salvaron gracias a protectores instalados
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El escape Roads Italia, que estaba probando ese día, sufrió daños visibles
El propio creador reconoce que pudo haber sido peor. Sin protectores, muchas piezas habrían terminado perforadas, obligando a sustituir componentes internos del motor.
El factor neumático: Supercorsa al 40%
Uno de los detalles más interesantes del análisis fue el estado del neumático trasero. Montaba unos Supercorsa, neumáticos de orientación muy deportiva.
Visualmente estaban al 40% de vida útil, con desgaste irregular tras uso en circuito. Y aquí aparece un punto clave del accidente.
Según relata:
“La rueda trasera no tracciona hasta el segundo… y cuando engancha me empuja hacia arriba.”
Ese tirón inesperado provocó que abriera gas sin querer. El resultado fue un clásico:
Un high side
El mecánico lo identifica rápidamente como una de las caídas más habituales —y peligrosas— cuando la rueda recupera tracción de golpe.
En apenas segundos, la velocidad pasó de 50 a 70 km/h antes de perder completamente el control. El vídeo del accidente, que enseñó después al mecánico, dejó claro que fue una caída dura y aparatosa.
Ocho horas de trabajo… y 1.200 euros de bolsillo
Entre desmontajes, comprobaciones y sustituciones, el taller calcula:
“Unas ocho horitas aproximadamente.”
Aunque el seguro cubre buena parte del daño, el creador tendrá que asumir 1.200 euros de franquicia. Una cantidad considerable, pero muy inferior al total real de la reparación.
También aprovecha para lanzar un consejo importante a los moteros:
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Incluir todos los accesorios en la póliza
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Revisar bien las cláusulas de robo o sustracción de piezas
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Guardar facturas para evitar problemas con la aseguradora
La lección más importante
Más allá de cifras y piezas dobladas, el mensaje que deja el vídeo es claro:
“Hay dos grupos de moteros: los que han caído y los que están por caer.”
No fue exceso de velocidad. No fue imprudencia evidente. Fue una combinación de neumático deportivo en invierno, gas mal gestionado y una situación inesperada.
El propio mecánico lo resume con otra frase que quedó grabada:
“El que no rompe un plato es porque no friega platos.”
Caerse no es raro… pero sí caro
La experiencia de Soy Blak pone cifras reales a algo que muchos prefieren no pensar: una caída relativamente común puede disparar la factura a miles de euros.
Y aunque el chasis se salvó, la reparación ronda los 7.000 euros, confirmando que en el mundo de la moto, incluso un susto puede convertirse en una auténtica factura premium.
Eso sí, como demostró el vídeo final del análisis, lo más importante se mantuvo intacto: el piloto salió para contarlo. Y en moto, eso siempre es la mejor noticia.