TRIUMPH

Tremendo lío en Triumph: se le rompe tres veces el cable del embrague y el taller se planta

Triumph Madrid

Una propietaria de una Triumph Bonneville T100 ha denunciado los problemas sufridos después de acudir a un servicio oficial de la marca en Madrid para reparar el cable de embrague de su motocicleta.

Según explica la afectada, llevó la moto al taller después de que se rompiera el cable original. Al no disponer en ese momento de la pieza de fábrica, el establecimiento habría instalado un recambio presentado como equivalente y con una fiabilidad similar.

La motorista asegura que el nuevo componente se rompió al día siguiente mientras circulaba con normalidad, dejándola inmovilizada en plena vía. Como consecuencia, tuvo que solicitar una grúa y asumir personalmente el coste del traslado.

Después de regresar al taller, afirma que se realizó un supuesto ajuste en la motocicleta. Sin embargo, el problema habría vuelto a repetirse hasta alcanzar un total de tres roturas con un uso mínimo.

La propietaria considera que estuvo expuesta a un peligro

La afectada no limita su reclamación a la efectividad de la reparación. También sostiene que las roturas sucesivas podrían haberla colocado en una situación peligrosa durante la conducción.

Según su versión, quedarse sin posibilidad de accionar el embrague en mitad de la carretera podría haber provocado una caída, un alcance o una situación comprometida durante una incorporación o en una vía de alta velocidad.

La propietaria califica lo sucedido como una falta de profesionalidad y atribuye la gestión de la reparación y de la posterior reclamación a Alejandro Pino, a quien identifica como representante del servicio oficial de Triumph en Madrid.

Estas acusaciones forman parte exclusivamente del relato de la afectada. Con la información disponible no puede determinarse de manera independiente qué originó las sucesivas roturas, qué tipo exacto de recambio se instaló ni qué intervenciones se efectuaron posteriormente.

Una devolución de 50,22 euros

Después de reclamar por las averías, la propietaria asegura que el establecimiento emitió una factura rectificativa por un importe de 50,22 euros.

La motorista considera que esta devolución resulta insuficiente teniendo en cuenta la repetición del problema, los gastos de asistencia y las posibles consecuencias que, según sostiene, podría haber tenido la avería durante la circulación.

También critica que el taller no haya asumido, desde su punto de vista, la gravedad de que el mismo componente haya fallado en varias ocasiones después de la reparación.

Triumph Madrid rechaza las acusaciones

El establecimiento ha respondido públicamente y niega la versión ofrecida por la propietaria.

“Hola Cristina... qué decirte... Nada de lo que expones es como lo reflejas. Y tú lo sabes. Llevamos muchos años en esto como para tolerar comentarios como que pones en riesgo tu seguridad y tu vida”, señala Triumph Madrid.

La respuesta rechaza de manera general el relato de la clienta y, especialmente, la afirmación de que el taller hubiera puesto en peligro su integridad física.

No obstante, el establecimiento no aporta en su contestación detalles técnicos sobre el recambio instalado, el motivo de las roturas denunciadas, los ajustes realizados o las circunstancias que llevaron a emitir la devolución económica.

Tampoco explica si la motocicleta fue examinada después del último fallo ni si considera que las averías pudieron estar relacionadas con otro elemento ajeno al cable o a su instalación.

Dos versiones completamente enfrentadas

El caso presenta dos relatos opuestos.

Por un lado, la propietaria asegura que el cable del embrague se rompió repetidamente después de la intervención del servicio oficial y considera que la reparación no ofreció la fiabilidad esperada.

Por otro, Triumph Madrid sostiene que los hechos no sucedieron como los relata la motorista y rechaza haber puesto en peligro su seguridad.

Sin una orden de trabajo completa, un informe técnico independiente o una explicación más detallada de ambas partes, no es posible establecer qué provocó las sucesivas averías.

Entre las cuestiones que permitirían aclarar el caso se encuentran la referencia exacta del repuesto instalado, su compatibilidad con la Triumph Bonneville T100, el estado del mecanismo del embrague, la tensión aplicada al cable y su recorrido por la motocicleta.

También habría que comprobar la existencia de posibles puntos de fricción, dobleces excesivos o componentes capaces de deteriorar prematuramente el recambio.

Qué sucede cuando se rompe el cable del embrague

El cable conecta la maneta izquierda con el mecanismo que permite desacoplar el motor de la transmisión. Cuando se rompe, el motorista deja de poder accionar el embrague con normalidad.

Esta avería no provoca necesariamente una pérdida inmediata del control de la motocicleta, pero puede generar una situación complicada dependiendo de la velocidad, el tráfico y el lugar en el que ocurra.

El conductor puede tener dificultades para cambiar de marcha, detenerse o volver a iniciar la marcha. El riesgo puede aumentar en incorporaciones, cruces, pendientes o carreteras con tráfico intenso.

Cuando un cable se rompe repetidamente, la revisión no debería limitarse únicamente a sustituirlo. También resulta necesario comprobar su instalación, lubricación, tensión, recorrido y puntos de contacto.

Una inspección técnica permitiría determinar si el problema procede de la calidad del recambio, de su montaje, de otro elemento de la motocicleta o de una combinación de varios factores.

La respuesta del taller no cierra el caso

La contestación de Triumph Madrid niega las acusaciones, pero no responde de manera técnica a las principales cuestiones planteadas por la propietaria.

La afectada sostiene que sufrió tres fallos del mismo componente y que la solución ofrecida terminó siendo una devolución de 50,22 euros. El establecimiento afirma que esa explicación no refleja correctamente lo ocurrido y considera inaceptable que se le acuse de haber puesto en riesgo la vida de la motorista.

A falta de más documentación, ambas posiciones deben entenderse como las versiones de las partes implicadas.

Solo las facturas, las órdenes de reparación, la referencia de la pieza instalada, las comunicaciones entre ambas partes y una posible evaluación técnica independiente permitirían reconstruir con precisión lo sucedido y determinar si existió algún defecto en el componente o en la reparación.