Compra una Honda CRF 1100 nueva y denuncia óxido en el chasis apenas dos semanas después
Comprar una motocicleta nueva supone, entre otras cosas, esperar que durante sus primeros años los problemas derivados del envejecimiento de materiales sean prácticamente inexistentes. Sin embargo, el propietario de una Honda CRF 1100 adquirida nueva en un concesionario de Pontevedra asegura haberse encontrado con un problema poco habitual: signos de óxido en el chasis y en diferentes elementos estructurales cuando la moto apenas tenía unas semanas.
Así consta en una reclamación formal remitida al establecimiento vendedor, en la que el propietario solicita la sustitución del chasis y de la araña del carenado y atribuye la aparición de la corrosión a un posible problema en el tratamiento anticorrosivo aplicado de fábrica.
Según explica en el documento, la motocicleta fue matriculada en abril de 2025 y los primeros problemas habrían comenzado prácticamente desde el estreno. El propietario afirma que algunos de los defectos eran ya “patentes y visibles a las dos semanas de su compra”.
Óxido incluso en zonas protegidas de la moto
Uno de los principales argumentos de la reclamación es precisamente la ubicación de la corrosión.
El escrito señala que existen signos de óxido tanto en partes visibles del chasis como en zonas cubiertas y protegidas, algunas de ellas situadas detrás del cubrecárter y próximas al escape. También se menciona la zona frontal del bastidor que desciende desde la pipa de dirección.
El propietario considera que esta circunstancia descartaría que el problema sea consecuencia de una utilización incorrecta o de una falta de mantenimiento.
También denuncia problemas en la denominada araña del carenado, la estructura que sostiene diferentes componentes de la parte delantera de la motocicleta, incluido el faro principal.
En ella asegura haber encontrado desconchones de pintura y óxido en determinadas soldaduras.
El problema habría sido comunicado en la primera revisión
La reclamación señala además que el concesionario tuvo conocimiento del problema desde los primeros meses de vida de la motocicleta.
Según el propietario, los defectos fueron comunicados durante la primera revisión, correspondiente aproximadamente a los primeros 1.000 kilómetros.
Especial importancia tiene, según su argumentación, que parte de la estructura afectada se encuentra completamente cubierta por el carenado, por lo que no estaría directamente expuesta a lluvia, suciedad u otros agentes externos.
Por este motivo, sostiene que la corrosión no puede atribuirse al mantenimiento realizado sobre la moto y apunta directamente hacia un supuesto tratamiento anticorrosivo insuficiente de la pintura.
Solicita que se cambie el chasis
La petición del propietario no pasa por una simple reparación estética.
En su reclamación solicita expresamente la sustitución tanto del chasis como de la araña del carenado, argumentando que se trata de elementos fundamentales para la seguridad y funcionalidad de la motocicleta.
Para fundamentar su petición cita el artículo 1484 del Código Civil y recuerda además que la motocicleta dispone de la correspondiente garantía legal de tres años.
El propietario solicitó al concesionario una respuesta y una solución al problema en un plazo de 15 días naturales desde la recepción de la reclamación.
Por el momento, el documento aportado recoge únicamente la versión y las reclamaciones efectuadas por el propietario. No consta en la documentación facilitada una respuesta del concesionario ni un informe técnico independiente que determine definitivamente el origen de la corrosión o si existe un defecto de fabricación.
Lo especialmente llamativo del caso es, en cualquier caso, la rapidez con la que presuntamente aparecieron los primeros síntomas: según la reclamación, el óxido comenzó a ser visible apenas dos semanas después de comprar la Honda nueva.