Ya tenemos señal de "prohibido" patinetes eléctricos
Los patinetes eléctricos llevan tiempo obligando a rehacer el mapa de la movilidad urbana. Primero llegaron como una novedad más o menos simpática. Luego se convirtieron en una rutina. Y ahora ya están metidos de lleno en el terreno donde de verdad se decide todo: el de la señalización, la prohibición y la multa.
Ahí entra la nueva R-118, una señal de la DGT que ya forma parte del catálogo oficial y que sirve para algo muy concreto: prohibir el acceso a los vehículos de movilidad personal a partir del punto donde está colocada. No es una recomendación, ni una llamada a la prudencia, ni una sugerencia municipal con poco recorrido. Es una señal de prohibición en toda regla.
No afecta solo a los patinetes, aunque se hable de ellos todo el rato
Aquí conviene parar un segundo, porque hay un matiz importante. Aunque la conversación pública se ha centrado casi siempre en los patinetes eléctricos, la señal R-118 no está pensada solo para ellos. La propia DGT la define como “entrada prohibida a vehículos de movilidad personal”, así que afecta a todos los VMP, no solo al patinete más común que vemos a diario.
Eso quiere decir que su alcance es más amplio de lo que parece a primera vista. El pictograma recuerda mucho al patinete porque es el vehículo más reconocible de esta familia, pero jurídicamente la señal va más allá de un único aparato.
La señal existe desde el nuevo catálogo y quedó asentada con la reforma de 2025
La R-118 ya figuraba entre las nuevas señales que la DGT venía explicando en su material divulgativo, pero el salto importante llegó con el Real Decreto 465/2025, publicado en el BOE el 17 de junio de 2025, que actualizó el Reglamento General de Circulación e incorporó oficialmente nuevas señales al sistema.
Dicho de forma sencilla: no estamos ante una ocurrencia reciente de una ciudad concreta ni ante una señal “experimental”. Es una pieza ya integrada en el marco normativo de tráfico y, por tanto, plenamente disponible para que ayuntamientos y administraciones la utilicen donde consideren necesario restringir el paso de VMP.
Cómo es la R-118 y por qué no deja mucho margen a la duda
La señal, además, está diseñada para ser entendida en medio segundo. Tiene el formato clásico de las señales de prohibición: panel redondo, borde rojo, fondo claro y un pictograma oscuro que representa un vehículo de movilidad personal. La lógica visual es la de siempre: si ves ese círculo rojo, no puedes seguir con ese tipo de vehículo por esa vía.
No hay una interpretación creativa posible. Igual que nadie duda con una prohibición de entrada a camiones o ciclomotores, la R-118 se plantea para cerrar de forma clara el acceso de VMP a determinadas calles, carriles o tramos concretos.
La utilidad real: dar a los ayuntamientos una herramienta clara para vetarlos en ciertas calles
Ese es el punto de fondo. La señal no nace para llenar de discos rojos todas las aceras ni para prohibir patinetes en media ciudad porque sí. Nace para que las administraciones tengan una herramienta legal y visual clara cuando quieran impedir el paso de estos vehículos en puntos donde consideren que generan conflicto o riesgo.
La propia prensa del motor viene explicando estos días que ciudades como Gijón ya estudian usarla en algunas calles. Eso cuadra con lo que permite la nueva señal: decidir, vía a vía, dónde un VMP puede circular y dónde no.
Y eso cambia bastante las cosas, porque hasta ahora muchas restricciones dependían más de ordenanzas locales, señalización indirecta o interpretaciones menos visibles. Con la R-118, el veto se vuelve explícito.
Saltársela puede acabar en multa
Aquí viene la parte que más le interesa al usuario real. No respetar una señal de prohibición no es una travesura administrativa, sino una infracción grave en el esquema general de Tráfico. La DGT recuerda en su apartado de sanciones que las infracciones graves se castigan con 200 euros.
En el caso concreto de la R-118, la formulación más prudente es esta: ignorarla te expone a una multa de 200 euros, porque encaja dentro del incumplimiento de la señalización restrictiva. Para un usuario de VMP no hay pérdida de puntos, entre otras cosas porque no conduce con permiso por puntos como un automóvil, pero la sanción económica sí puede llegar igual.
La señal llega en un contexto de mayor presión sobre los VMP
Nada de esto ocurre en el vacío. Los vehículos de movilidad personal llevan tiempo entrando en una fase mucho más reglada: restricciones en determinadas vías, obligación de cumplir condiciones técnicas, creciente presión aseguradora y un marco cada vez más detallado sobre dónde pueden y dónde no pueden circular.
De hecho, la legislación estatal ya deja claro algo muy relevante: los VMP tienen prohibido circular por autopistas y autovías. Eso aparece recogido en la normativa consolidada de tráfico. La nueva señal R-118 no sustituye esa prohibición general; lo que hace es añadir una herramienta mucho más quirúrgica para vetarlos también en tramos urbanos o vías concretas donde la administración lo considere oportuno.
Lo importante no es la señal en sí, sino lo que representa
Al final, lo verdaderamente interesante de la R-118 no es su diseño ni siquiera la multa. Es lo que simboliza. Señala que los patinetes eléctricos y el resto de VMP han dejado de ser una presencia tolerada “como se pueda” y han entrado definitivamente en el lenguaje duro del tráfico: señal, prohibición y sanción.
Eso significa más orden, sí, pero también menos margen para la improvisación. El usuario de patinete que hasta ahora se movía por intuición o por costumbre va a tener que empezar a leer la calle con los mismos ojos que cualquier otro conductor: mirando señales, restricciones y normas específicas.
Y ahí la R-118 es bastante clara. Si aparece delante, no hay mucho debate. Con un VMP, a partir de ahí, no se pasa.