Un poste llevaba tres años abandonado junto a la carretera: un motorista perdió una pierna y la Junta pagó 90.000 euros
Un accidente de moto puede producirse en cuestión de segundos, pero el estado de la carretera y los elementos situados junto a ella pueden marcar la diferencia entre una caída y unas consecuencias irreversibles.
Eso fue precisamente lo que ocurrió a un joven motorista sevillano identificado como P.O.M., cuya vida cambió por completo después de sufrir un accidente en Fuente Tójar, Córdoba, en junio de 2013.
El joven perdió el control de su motocicleta y se deslizó sobre el asfalto. El problema fue lo que encontró durante su trayectoria: un poste perteneciente a unas obras que habían finalizado tres años antes y que todavía permanecía junto a la carretera.
Su cuerpo terminó impactando contra él.
Las consecuencias fueron devastadoras: perdió una pierna.
Las obras habían acabado tres años antes, pero el poste seguía allí
Este detalle terminó convirtiéndose en una de las claves del procedimiento judicial.
Las obras habían sido ejecutadas por Hormigones Asfálticos, empresa vinculada a los trabajos promovidos por la Consejería de Fomento, pero aquel poste no había sido retirado después de finalizar la actuación.
Según explicó posteriormente la abogada Mónica Santiago, de Vosseler Abogados, la defensa tuvo dificultades incluso para conseguir el certificado que acreditaba cuándo habían terminado realmente las obras.
La documentación acabó siendo aportada por orden judicial y confirmó que los trabajos habían concluido tres años antes del accidente.
Por tanto, cuando el motorista impactó contra aquel elemento en 2013, el poste llevaba años en una ubicación en la que ya no debería haberse encontrado.
La Junta inicialmente rechazó pagarle cualquier indemnización
Después del accidente, el afectado presentó el 19 de septiembre de 2014 una reclamación de responsabilidad patrimonial contra la Junta de Andalucía.
La Administración, sin embargo, rechazó inicialmente cualquier responsabilidad.
Su postura era que el accidente se había producido por la propia conducción del motorista y, concretamente, por un posible exceso de velocidad.
La Consejería de Fomento y Vivienda terminó desestimando la reclamación en diciembre de 2017, considerando que la responsabilidad correspondía al propio conductor.
Pero el motorista decidió llevar el asunto ante los tribunales.
Y ahí apareció una cuestión fundamental: una cosa era determinar por qué se había producido la caída y otra muy diferente establecer por qué sus consecuencias habían sido tan graves.
“De no estar ese poste ahí, no habría acabado con la amputación”
Ese fue precisamente uno de los principales argumentos de la defensa.
El accidente podía haberse producido por una conducción inadecuada o por exceso de velocidad, pero el resultado final estuvo condicionado por la presencia de un poste que debería haber sido retirado años antes.
La letrada Mónica Santiago lo resumió de forma muy clara: aunque pudiera atribuirse al motorista responsabilidad por la salida de la vía, “de no estar ese poste ahí, no habría acabado con la amputación de una pierna”.
El Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) terminó aceptando parcialmente ese argumento.
La Sección Tercera de la Sala de lo Contencioso-administrativo concluyó que existía responsabilidad de la Administración porque la Junta no había retirado el poste ni había exigido a la empresa responsable de las obras que lo hiciera.
El motorista tuvo un 70% de responsabilidad y la Junta un 30%
El tribunal no eximió al conductor de responsabilidad.
La sentencia estableció un reparto muy concreto: el 70% de responsabilidad correspondía al propio motorista y el 30% restante a la Junta de Andalucía.
Los daños habían sido valorados inicialmente por una inspectora médica en 242.043,15 euros.
Aplicando el porcentaje de responsabilidad atribuido a la Administración, el tribunal reconoció al afectado el derecho a recibir una indemnización de 90.000 euros.
Es decir, la Junta no fue considerada responsable de que el motorista perdiera inicialmente el control de la moto, pero sí de haber mantenido junto a la carretera un elemento peligroso que debería haber desaparecido tres años antes.
El motorista quedó incapacitado para trabajar
Las consecuencias del accidente fueron además mucho más allá de la pérdida de una extremidad.
El afectado quedó en situación de incapacidad absoluta, lo que le impedía trabajar y desarrollar una actividad laboral con normalidad.
Sus abogados consideraron además que los 90.000 euros eran una cantidad insuficiente, ya que la valoración judicial se centraba fundamentalmente en las secuelas y en el periodo de incapacidad temporal.
Para la defensa faltaba valorar otro elemento especialmente importante en una amputación: los gastos futuros.
Una persona que pierde una pierna puede necesitar diferentes prótesis durante el resto de su vida. Según explicaba entonces la abogada del afectado, determinadas prótesis pueden alcanzar un coste de alrededor de 50.000 euros y necesitar ser sustituidas aproximadamente cada cinco años.
Por ese motivo, el despacho llegó a plantearse acudir al Tribunal Supremo mediante un recurso de casación para intentar obtener una indemnización superior.
El caso vuelve a poner el foco sobre los peligros que rodean las carreteras
La sentencia también puso sobre la mesa un problema especialmente sensible para los motoristas.
Cuando un coche se sale de la carretera, la propia carrocería proporciona cierto nivel de protección. En una motocicleta, en cambio, el cuerpo del conductor queda completamente expuesto a cualquier elemento situado en los márgenes de la vía.
Postes, barreras metálicas, señales o determinadas estructuras pueden convertir una caída que inicialmente no tendría consecuencias mortales en un accidente extremadamente grave.
De ahí las históricas reivindicaciones del colectivo motorista acerca de los conocidos guardarraíles o “quitamiedos”, especialmente cuando no cuentan con sistemas de protección adecuados.
En este caso, el tribunal terminó estableciendo que, aunque el motorista tuvo una importante responsabilidad en el accidente, la Administración también debía responder por haber permitido que un poste procedente de unas obras permaneciera durante tres años en un lugar en el que nunca debería haber estado.
Y aquel elemento aparentemente olvidado terminó teniendo una consecuencia irreversible: un joven perdió una pierna y la Junta de Andalucía tuvo que indemnizarle con 90.000 euros.