59.000 vehículos de recreo robados en Estados Unidos. 44.564 fueron motocicletas
¿Os podéis creer que en Estados Unidos se roban casi 59.000 vehículos de recreo al año? Motos, ATV, motos de agua y motos de nieve. 58.957 vehículos, exactamente, fueron denunciados como robados durante 2025. Y lo más sorprendente no es solamente la cifra, sino lo que viene después: aproximadamente el 63% de ellos no ha sido recuperado.
Y aquí es cuando uno empieza a hacerse preguntas. ¿Cómo puede desaparecer semejante cantidad de vehículos en Estados Unidos? Un país con cámaras de seguridad, sistemas de localización, alarmas, GPS, inmovilizadores, una enorme red policial y una tecnología que muchas veces parece sacada de una película. Pues desaparecen. Y muchos no vuelven a aparecer.
La noticia tiene, eso sí, una parte positiva: los robos de vehículos de recreo bajaron un 20% durante 2025 respecto al año anterior. Pero cuando uno mira las cifras con un poco más de atención, la cosa vuelve a impresionar.
De esos casi 59.000 vehículos, 44.564 fueron motocicletas. Es decir, la moto es, con mucha diferencia, el vehículo de recreo que más interesa a los amigos de lo ajeno. Y solamente se recuperó aproximadamente el 41%, por lo que más de la mitad de las motos robadas siguieron desaparecidas.
Pero si pensáis que una moto es lo peor, esperad a ver los ATV. Durante 2025 se denunciaron 11.050 ATV robados y solamente se recuperó el 23%. ¡Un 23%! Eso significa que aproximadamente tres de cada cuatro ATV robados no volvieron a su propietario.
Y puedo imaginarme perfectamente la escena: un americano compra su ATV, lo prepara, lo disfruta con su familia, lo guarda en su propiedad y una mañana sale al garaje o al almacén… y ya no está.
Yo creo que para entender estas cifras hay que entender primero lo que significan estos vehículos para los americanos. Aquí una moto no es solamente una moto. Puede ser la Harley con la que haces miles de kilómetros, la moto de motocross que cargas en el remolque cada fin de semana, el ATV con el que recorres tu finca, la moto de agua con la que pasas el verano o la moto de nieve que lleva meses esperando que llegue el invierno.
Son vehículos que forman parte de la vida de sus propietarios. Y por eso me cuesta tanto entender que puedan desaparecer tantos.
¿Pero dónde los roban?
Aquí tenemos que ser muy rigurosos. El informe del National Insurance Crime Bureau, el NICB, no publica en este estudio un ranking de estados específico para estos 58.957 vehículos de recreo. Y no voy a inventarme uno.
Podemos encontrar estadísticas de robo de vehículos en general y sabemos que determinados estados tienen tasas muy elevadas, pero eso no significa automáticamente que sean los que más motos o ATV roban.
Una cosa es lo que creemos y otra, mucho más importante, es lo que podemos demostrar. Y yo prefiero contaros una cifra menos espectacular antes que publicar algo que no sea verdad.
Porque detrás de estas estadísticas hay personas. Y eso es lo que más me llama la atención de toda esta historia.
Un vehículo se puede volver a comprar, pero aquella moto que compraste con 30 años y que has conservado durante veinte años no se puede sustituir. Aquella moto con la que hiciste tu primer viaje, aquel ATV con el que disfrutaste con tus hijos o aquella moto de agua con la que pasaste tantos veranos tienen una historia detrás, y eso no tiene precio.
Y quizá por eso el dato que más me preocupa no sean los 58.957 robos, sino que aproximadamente el 63% todavía no haya vuelto a casa.
El NICB explica, además, que más de la mitad de los vehículos de recreo que finalmente son recuperados aparecen durante las dos primeras semanas después del robo. Por eso hay que denunciar inmediatamente y tener perfectamente localizado el número VIN, fotografías y cualquier característica que permita identificar el vehículo.
Y cuidado también cuando encontramos una moto de segunda mano que parece demasiado barata. Porque existe otra historia detrás de estos robos: la clonación de vehículos.
Un delincuente puede utilizar la identidad de un vehículo legal para intentar hacer pasar por legítimo otro que ha sido robado. Y entonces el comprador que pensaba que había encontrado el chollo de su vida puede terminar metido en un problema enorme.
El NICB tiene incluso una herramienta gratuita, VINCheck, para comprobar determinados registros de robo y salvamento asociados a un VIN, aunque ellos mismos advierten de que no sustituye a una comprobación completa del historial.
Así que ya sabéis: cuando compréis una moto usada, si el precio parece demasiado bueno para ser verdad, quizá lo sea.
Y termino como empecé. ¿Os podéis creer que en Estados Unidos se roben casi 59.000 vehículos de recreo en un solo año? Yo sigo sin entenderlo.
Porque Estados Unidos es precisamente el país que nos ha enseñado a disfrutar de estos vehículos como nadie. Aquí hay carreteras para las motos, desiertos para los ATV, lagos y costas para las motos de agua y montañas para las motos de nieve. Aquí hay espacio para jugar, hay pasión, hay afición y hay auténticos enamorados de estos vehículos.
Y precisamente por eso me duele pensar que detrás de esos 58.957 robos hay casi 59.000 historias que un día terminaron de la peor manera posible.
La buena noticia es que los robos bajaron un 20%. La mala es que todavía hay miles de propietarios esperando una llamada, esperando que alguien encuentre su moto, esperando volver a verla.
Porque para un ladrón puede ser solamente un vehículo para lucrarse , pero para su propietario puede ser una parte de su vida. su vida.
LUIKE/EL MOTERO
Toñejo Rodriguez