Nashville SX deja una exhibición de Cole Davies y una remontada heroica de Ken Roczen
El Nissan Stadium volvió a ser territorio de batalla en una noche de Supercross que tuvo de todo: remontadas, caídas, ritmo infernal y nombres propios que están marcando el presente y el futuro del campeonato.
En la categoría de 250SX, el dominio tuvo un nombre claro: Cole Davies. Desde el primer entreno ya había avisado, pero lo de Nashville fue una confirmación rotunda. Salió quinto, en una posición incómoda, con tráfico y tensión desde la primera curva. Pero ahí es donde se mide a los buenos . Sin precipitarse, con una lectura de carrera impecable y un ritmo superior, fue deshaciéndose de sus rivales hasta colocarse primero. A partir de ahí, control total. Este piloto de solo 18 años no solo tiene velocidad, tiene cabeza, tiene temple y, sobre todo, tiene ese talento natural que no se enseña. Si sigue así, no es una promesa, es una realidad.
La 450SX fue otra historia. Mucho más cruda, más física, más imprevisible. La salida de Justin Hill fue explosiva, colocándose en cabeza desde el primer momento. Pero su alegría duró poco. Muy pegado a él venía Ken Roczen, que no tardó en lanzar su ataque. Cuando Roczen huele sangre, no perdona. Lo adelantó y empezó a marcar un ritmo fuerte, constante, de piloto que quiere ganar como hizo en las dos últimas carreras.
Durante varias vueltas, impuso su ley. Su pilotaje fue fino, agresivo, preciso en las zonas técnicas. Ese Roczen que conecta con la moto y con el circuito como pocos en el mundo. Pero el Supercross no es solo velocidad, es resistencia, es no fallar, y ahí apareció Hunter Lawrence.
El australiano venía por detrás como una apisonadora. Su ritmo era simplemente infernal. Vuelta tras vuelta fue recortando hasta llegar a la rueda de Roczen y, cuando tuvo la oportunidad, lo adelantamiento. Limpio, sin tocarle, sin titubeos, de líder sólido.
Y cuando parecía que todo estaba decidido, llegó uno de los momentos clave de la noche. Roczen se fue al suelo. Un golpe seco, de esos que cambian carreras. Y ahí se vio otra cara del alemán. Sin arranque eléctrico en su Suzuki, tuvo que hacer lo que ya casi no se ve, arrancar a patada, perder segundos vitales y volver a empezar.
Pero lo que vino después define a un piloto. Lejos de venirse abajo, Roczen se levantó, se recompuso y empezó a remontar. Con rabia, con orgullo, con ese talento que le hace diferente. Hasta cruzar meta en tercera posición. Un podio que, para cualquiera, es un buen resultado, pero que en su caso sabe a heroicidad.
También merece mención Chase Sexton, que estuvo muy fuerte durante toda la noche. Porque más allá de la dificultad de la moto, una Kawasaki exigente que no perdona errores, su talento marca la diferencia. Es de esos pilotos que elevan el nivel simplemente estando en pista. Salió mal y remontó hasta el cuarto puesto.
Y luego está Jorge Prado. Lo suyo tiene un mérito enorme. Está compitiendo en un terreno completamente nuevo, con muy pocas carreras de Supercross a sus espaldas, aprendiendo en cada salida, en cada rizado , en cada salto. Y aun así, su progresión es evidente. Cada vez más cómodo, cada vez más competitivo. Pero donde realmente hay que mirar es al futuro inmediato, el campeonato americano de motocross outdoor . Ahí es donde Prado puede marcar diferencias. Y no como aspirante, sino como candidato real al título.
La cruz de la noche fue para Eli Tomac. Una actuación muy por debajo de lo esperado, lejos de su nivel habitual. Una de esas carreras que pesan, que cambian dinámicas y que permiten que rivales como Lawrence salgan aún más reforzados en la lucha por el campeonato.
Nashville dejó claro que el Supercross no entiende de lógica. Que aquí no gana solo el más rápido, sino el que resiste, el que no falla, el que sabe sufrir. Pero también dejó algo aún más importante, que pilotos como Ken Roczen siguen siendo el alma de este deporte. Porque más allá del resultado, hay actuaciones que se recuerdan. Y la suya fue una de ellas. Esta temporada y después de todas sus lesiones de todos sus accidentes, está demostrando que es un súper piloto. ¡Bravo Keny!
LUIKE/ELMOTERO
Toñejo Rodriguez