La Zontes 703F 19” no es solo una trail china más: así se siente al llevarla de verdad
Seguimos viendo cómo las motos chinas van ocupando cada vez más espacio en la conversación motera, pero no todas lo hacen igual. Algunas llegan con una propuesta prudente, otras intentan parecerse demasiado a lo que ya existe y unas pocas deciden arriesgar con una personalidad propia. Después de pasar tiempo con la Zontes 703F 19”, mi sensación es que esta moto juega precisamente a eso último: a tener una identidad clara, a ofrecer mucho por lo que cuesta y, sobre todo, a ser una trail que entra muy fácil por los ojos y también por la conducción.
La unidad que he probado es la versión con llanta delantera de 19 pulgadas, es decir, la más orientada al asfalto dentro de la familia. Ya sabéis que tiene una hermana con rueda delantera de 21 pulgadas, más pensada para quien quiera salirse un poco más del camino fácil y complicarse algo más la vida fuera del asfalto. Esta, en cambio, me ha parecido una moto claramente enfocada a quien va a pisar sobre todo carretera, aunque sin renunciar a meterse por algún camino o pista sencilla si la ocasión lo pide.
Una trail muy de carretera, pero sin miedo a pisar algo de tierra
Nada más verla, ya transmite bastante bien esa mezcla. Lleva llantas de radios, en esta unidad además montaba neumáticos mixtos, y eso permite perderle un poco el miedo a la gravilla, a los caminos fáciles o a una escapada puntual por terreno menos perfecto. No es una trail para ir buscando complicaciones serias en campo, pero tampoco es una moto que se arrugue si sales del asfalto.
A eso se suma una parte ciclo bastante interesante sobre el papel: frenos J.Juan, con ese parentesco ya conocido con Brembo, ABS desconectable en la parte trasera y unas suspensiones completamente ajustables en precarga, rebote y dureza. Solo con esa ficha ya se nota que Zontes ha querido construir una moto seria, no una trail simplemente resultona para la foto.
Una estética arriesgada que, en mi opinión, les ha salido muy bien
Si hay algo en lo que creo que Zontes ha querido ir claramente por su cuenta, es en el diseño. Marcas como Voge o CFMoto a veces han preferido mantenerse en una línea más reconocible, más cercana a lo que entendemos por trail moderna sin salirse demasiado del guion. En esta 703F, en cambio, me da la sensación de que han arriesgado bastante más.
Y, sinceramente, creo que les ha salido bien. Esta moto tiene detalles visuales que la hacen reconocible enseguida. Seguro que muchos la habéis visto alguna vez por la carretera y os habéis quedado mirándola un segundo más de lo normal. Ese frontal con un patrón luminoso muy particular, las ópticas apuntando ligeramente hacia abajo, el conjunto general de volúmenes… no es una moto neutra. Tiene personalidad.
Además, hay pequeños detalles de diseño que me han parecido especialmente curiosos. Uno de ellos está en el lateral: una especie de guantera con una forma que replica la del escape del lado contrario. Es de esas cosas que igual a primera vista pasan desapercibidas, pero cuando te fijas te das cuenta de que hay trabajo detrás. Y no es solo una broma estética, porque además te da un pequeño espacio para guardar alguna herramienta, unos guantes, una braga o cualquier tontería útil de ruta.
Otro detalle que me gustó bastante está en el lado derecho, donde el intermitente trasero queda protegido por un pequeño deflector del aire caliente del escape. Puede parecer una chorrada, pero es justo el tipo de solución que te demuestra que alguien ha pensado en problemas reales.
El motor tricilíndrico me pareció mucho más noble de lo que me habían advertido
La Zontes 703F monta un motor tricilíndrico de 699 cc desarrollado por la propia marca. Antes de subirme a ella me habían metido un poco de miedo con la idea de que podía tener una respuesta algo brusca, cierta patada imprevisible o un carácter algo más seco del deseable. Y, sinceramente, no he notado nada de eso.
Mi experiencia fue justo la contraria. Me encontré con un motor que me pareció muy noble, con una entrega muy lineal y con una manera de empujar bastante cómoda y fácil de entender desde el primer momento. No me dio sensación de moto traicionera ni de respuesta nerviosa. Al contrario: me pareció una trail con la que entras en confianza enseguida.
Eso fue quizá lo que más me sorprendió nada más montarme. Es una moto muy fácil para subir y bajar, con una postura cómoda y una ergonomía que invita a usarla en trayectos cortos, para ir al trabajo, para moverte por ciudad o para esa ruta tranquila de fin de semana que no necesita ninguna épica especial para disfrutarse.
La probé en Rider Soul y ahí terminé de entenderla
Donde de verdad pude sacarle el pulso fue durante Rider Soul, un evento en el que participé con esta moto y en el que hicimos 300 kilómetros mezclando muchos tipos de carretera. Ahí es donde una moto deja de ser una primera impresión y empieza a enseñarte quién es de verdad.
Rodamos por carreteras de todo tipo: asfalto muy bueno, tramos más bacheados, curvas reviradas, autopista, carretera recta, zonas rápidas y otras donde tocaba ir más fino. Y cuanto más la usé en ese contexto, más me reafirmé en la misma idea: la Zontes 703F 19” es una moto superfácil de llevar, muy cómoda y con una forma de entrar en curva que da bastante confianza.
No me dio sensación de pelea en ningún momento. Todo lo contrario. Es de esas motos que se dejan hacer, que no te exigen demasiado para empezar a disfrutarlas y que, precisamente por eso, pueden encajar muy bien en un uso real, cotidiano, no solo en una prueba bonita o en una ficha técnica.
Uno de sus puntos más fuertes está en la electrónica
Si hay un apartado donde esta moto quiere dejar claro que viene cargada, es en la electrónica. Y aquí no hablo solo de los modos de conducción o de una pantalla llamativa. Hablo de un despliegue bastante serio para una moto de este planteamiento.
Lo primero que llama la atención son las cámaras delantera y trasera, que van grabando la ruta y permiten después descargar los vídeos. A mí esto me parece una de esas ideas que al principio parecen una excentricidad y luego tienen mucho más sentido del que pensabas. Ya no solo por seguridad o por tener una prueba si ocurre algo, sino incluso por puro entretenimiento: poder revisar la ruta, ver por dónde has pasado o reírte viendo al amigo de atrás negociando las curvas.
A eso se suma una piña llena de botones que casi parece una calculadora, desde la que puedes manejar una cantidad enorme de funciones: presión y temperatura de neumáticos delante y detrás, modos Sport y Eco, cambios en la interfaz de la pantalla, acceso a las cámaras y más ajustes de los que seguramente muchos usarán solo al principio por curiosidad.
Yo reconozco que con tanta electrónica a veces soy un poco manazas, y conectar el móvil me costó más de lo que me gustaría admitir. Pero una vez superado ese punto, la sensación es que la moto viene muy cargada de soluciones tecnológicas y que, para quien disfrute trasteando con estas cosas, ofrece bastante juego.
¿A quién se la recomendaría? Muy claro: al del A2 que quiere una trail sin sustos
Después de probarla, lo tengo bastante claro. Yo se la recomendaría sobre todo a quien acaba de sacarse el A2 y está mirando motos que a veces le entran por los ojos más que por la cabeza. Esta Zontes 703F 19” me parece una opción muy lógica para ese perfil.
Se puede comprar limitada para el A2, tiene una entrega muy lineal, no te pega sustos raros y se siente muy accesible desde el principio. Sirve para ir al curro, para una escapada corta, para aprender, para coger soltura y para empezar a hacer de verdad vida con una trail sin sentir que te has subido a algo que te supera.
De hecho, una de las sensaciones que más me dejó al final del día es que se conduce con tanta facilidad que en algunos momentos se te olvida que vas en una moto de este tamaño. Tiene algo de eso que hace que todo parezca sencillo. Y quizá ahí está una de sus mayores virtudes: no pretende impresionarte a base de brusquedad, sino convencerte a base de comodidad, facilidad y confianza.
Y eso, para mucha gente, vale más que cualquier cifra.