Viaja hasta Sevilla para comprar la Yamaha de sus sueños a un buen precio y acaba denunciando que estaba embargada y no se podía transferir
Hay motos que uno recuerda desde joven.
Y cuando muchos años después aparece una de ellas a un precio prácticamente simbólico, resulta difícil no prestar atención.
Eso es precisamente lo que le ocurrió a Marcos, un motorista de Roquetas de Mar que asegura llevar años siguiendo ElMotero.
La moto era una Yamaha Thunderace 1000 del año 2000.
El anuncio estaba publicado en Milanuncios.
Y el precio era de solo:
350 euros.
Según consta en la denuncia presentada por el comprador ante la Policía Nacional, el vendedor le habría explicado inicialmente que la motocicleta tenía el guardabarros delantero dañado y que consumía algo de aceite. También constaba que las fotografías del anuncio mostraban únicamente el lado derecho de la moto. Para reservarla, Marcos realizó el 22 de julio un pago de 175 euros.
Pagó 175 euros para que le reservaran la moto
Marcos reconoce que sabía que no estaba comprando una moto perfecta.
Precisamente el bajo precio tenía una explicación.
Según relata, el vendedor le había advertido de que:
no tenía ITV, el guardabarros delantero estaba roto y consumía algo de aceite.
Un consumo que Marcos, conocedor de este tipo de motores, no consideró suficiente para descartar la compra.
Por eso aceptó adelantar la mitad del precio de la motocicleta: 175 euros.
La reserva también aparece reflejada en la denuncia policial, que recoge que la transferencia se realizó mediante Bizum y que, a partir de ese momento, el vendedor le indicó que la motocicleta quedaba reservada.
El siguiente paso era viajar hasta Sevilla para verla y llevársela a casa.
Se desplazó hasta Sevilla el 11 de agosto
El 11 de agosto de 2026, Marcos llegó a Sevilla.
Había viajado en autobús desde Almería y posteriormente se desplazó hasta San Juan de Aznalfarache, donde había quedado con el vendedor.
En la denuncia explica que, al llegar al garaje donde se encontraba la motocicleta, pudo ver por primera vez correctamente el lado izquierdo.
Y allí comenzaron los problemas.
Según su declaración, la moto presentaba diversos desperfectos que no le habían sido comunicados previamente.
Aun así, quiso probarla.
Pero afirma que el vendedor le comunicó que antes debía formalizar el contrato de compraventa y terminar de pagar el vehículo, argumentando que así quedarían cubiertos en caso de que ocurriese algo durante la prueba.
Marcos no estaba convencido.
Pero finalmente accedió.
Firmó el contrato y entregó los 175 euros restantes en efectivo.
La moto ya estaba pagada por completo.
Entonces la probó y empezaron a aparecer los problemas
Después de formalizar la operación llegó el momento de conducirla.
Marcos explica que primero tuvo incluso que echar gasolina a la motocicleta y que posteriormente comenzó la prueba.
Y fue ahí cuando, según su versión, la oportunidad empezó a convertirse en una pesadilla.
La denuncia recoge que durante la prueba la motocicleta:
comenzó a fallar, aumentó excesivamente de temperatura, dejó de funcionar correctamente el embrague y presentaba problemas tanto en el cuentarrevoluciones como en el velocímetro.
Marcos describe además que la maneta del embrague no regresaba correctamente y que el funcionamiento general del motor era muy diferente de lo que esperaba encontrar.
Decidió entonces que no quería continuar con la operación.
Pero todavía faltaba descubrir el problema más importante.
Su gestoría le dice que la moto estaba embargada
Mientras se encontraba allí, Marcos consultó la situación administrativa de la motocicleta con una gestoría.
Y, según recoge expresamente la denuncia policial, fue informado de que el vehículo “se encontraba embargado y no era posible realizar el trámite de transferencia”.
Para el comprador aquello cambiaba completamente la situación.
No se trataba únicamente de que la moto tuviera más desperfectos de los esperados.
El problema era que, según la información que había recibido, ni siquiera podía ponerla legalmente a su nombre en aquel momento.
Además, Marcos asegura que la existencia de ese embargo no le había sido comunicada antes de desplazarse hasta Sevilla ni antes de pagar el vehículo.
Pidió que le devolvieran los 350 euros
Después de probar la moto y conocer su situación administrativa, Marcos decidió dejarla nuevamente en el garaje.
Solicitó entonces al vendedor la devolución de todo el dinero:
350 euros.
La denuncia recoge que argumentó que el vehículo no estaba en el estado que se había acordado y que, además, se encontraba embargado, circunstancia que asegura desconocía hasta ese momento.
Pero según el comprador, el vendedor y su pareja se negaron.
Su postura habría sido que quien se estaba retirando de la compraventa era el propio Marcos y que, por tanto, no iban a devolverle el dinero.
El comprador terminó marchándose sin la motocicleta.
Y sin recuperar los 350 euros.
Acabó pasando dos días fuera de casa
La historia tampoco terminó ahí.
Marcos había viajado con la intención de regresar conduciendo la Yamaha hasta Roquetas de Mar.
Incluso asegura que había contratado un seguro temporal para poder realizar el trayecto.
Al quedarse sin moto tuvo que encontrar otra forma de regresar a Almería.
En la denuncia consta que las gestiones realizadas en Sevilla le obligaron a ausentarse de su trabajo durante dos días, con la correspondiente pérdida económica.
También dejó constancia de que no había recuperado los 350 euros entregados por la motocicleta.
Y entonces un hombre le hizo una advertencia todavía más inquietante
Marcos cuenta además otro episodio que no hemos podido verificar independientemente.
Según su relato, mientras estaba en la zona un hombre que regentaba un establecimiento cercano le preguntó si también había tenido problemas relacionados con la venta de una moto.
Este hombre le habría asegurado que otras personas procedentes de Jerez y Córdoba habrían tenido anteriormente situaciones similares con el mismo vendedor relacionadas con pagos de reserva.
Es una afirmación de un tercero relatada por Marcos y no consta acreditada en la documentación que hemos podido revisar, por lo que no puede darse por probado que existan otros compradores afectados ni que se esté produciendo un comportamiento sistemático.
Pero fue precisamente este comentario, según Marcos, lo que terminó de convencerle para acudir a denunciar los hechos.
Hay una denuncia presentada ante la Policía Nacional
Lo que sí podemos acreditar es la existencia de la denuncia policial aportada por el propio comprador.
En ella quedan reflejados los principales elementos de su relato:
el anuncio de la Yamaha por 350 euros, la reserva de 175 euros, el desplazamiento a Sevilla, el pago del importe restante, los problemas aparecidos durante la prueba, la información recibida sobre el embargo y la negativa a devolverle el dinero.
Esto no significa que exista todavía una resolución judicial que determine que el vendedor haya cometido una estafa u otro delito.
Una denuncia recoge la versión de quien denuncia los hechos, y será la investigación correspondiente la que determine qué ocurrió y si existe alguna responsabilidad.
Por ello, desde ElMotero no calificamos al vendedor como estafador ni damos por demostrada ninguna conducta delictiva.
Una moto de 350 euros que terminó saliendo bastante más cara
La paradoja de esta historia es evidente.
Marcos había encontrado una Yamaha Thunderace 1000 que siempre había querido tener.
Costaba solo 350 euros.
Sabía que necesitaba trabajo.
Sabía que no tenía ITV.
Y sabía que compraba una motocicleta con años y determinados desperfectos.
Lo que asegura que no sabía era que aparecerían más problemas mecánicos durante la prueba y, sobre todo, que cuando quiso realizar la operación le comunicarían que el vehículo estaba embargado y no podía transferirse.
Al final no regresó a Almería sobre la Yamaha que había ido a buscar.
Regresó sin moto.
Sin los 350 euros que asegura haber entregado.
Después de perder dos días de trabajo.
Y con una denuncia presentada ante la Policía Nacional.
La supuesta ganga terminó siendo exactamente lo contrario de lo que esperaba cuando vio aquel anuncio:
la Yamaha de sus sueños estaba a 350 euros, pero llevársela legalmente a casa resultó imposible.