Tienen envidia de su BMW F 900 XR y le echan ácido para que se joda: "Yo acabo en la cárcel"
Lo que empezó como una broma entre amigos acabó en una de esas historias que duelen de verdad. Desde Desguaces Motocoche han contado el caso de una BMW F 900 XR prácticamente nueva que terminó en el desguace tras un acto vandálico difícil de creer.
Una moto de más de 13.000 euros, impecable, con apenas tiempo en la calle… arruinada por alguien que decidió echarle ácido.
De la envidia a la tragedia
En el vídeo todo arranca con el típico pique entre colegas: uno estrena moto nueva y el otro, con menos presupuesto, recibe la burla. Comentarios fuera de lugar, bromas sobre “pedírsela al padre” y el clásico “pringado”.
Horas después, la escena cambia por completo.
El propietario se encuentra su moto completamente afectada. Tornillos, piezas metálicas, componentes de aluminio… todo presenta signos de corrosión severa. No se trataba de lluvia ni de simple oxidación superficial. El diagnóstico fue mucho más grave: alguien había vertido ácido sobre la moto.
Daños irreversibles en tornillería y metales
El resultado fue devastador:
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Tornillos de aluminio y acero fundidos o deteriorados.
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Componentes metálicos atacados químicamente.
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Corrosión extendida en múltiples puntos de la moto.
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Pérdida de integridad estructural en varias fijaciones.
En la peritación inicial se planteó algo casi imposible: sustituir todos los aluminios, todos los metales y toda la tornillería de la moto. Una operación que implica desmontaje completo y sustitución de cientos de piezas.
La cifra, tanto en tiempo como en dinero, hacía inviable la reparación.
¿Reparar o enviar al desguace?
Aunque técnicamente podría reconstruirse, la realidad económica es otra. Cuando el coste de reparación se dispara hasta acercarse —o superar— el valor de mercado, la aseguradora suele optar por declarar el vehículo como siniestro total.
Eso es lo que ocurrió en este caso. Una BMW F 900 XR de 2023, prácticamente nueva, acabó en el desguace no por accidente, no por fallo mecánico, sino por un acto intencionado.
Un delito que va más allá del daño material
Más allá del coste económico, el caso abre un debate incómodo dentro del mundo motero. ¿Hasta dónde puede llegar la envidia o la frustración? Lo que algunos podrían considerar una “broma” termina siendo un delito de daños con consecuencias penales.
El propio protagonista del vídeo deja clara su indignación. No hablamos de una simple gamberrada: verter ácido sobre una moto implica premeditación y voluntad de causar un perjuicio grave.
La fragilidad de las motos modernas ante ataques químicos
Las motos actuales combinan:
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Tornillería de acero tratado.
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Piezas de aluminio ligero.
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Recubrimientos protectores.
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Componentes electrónicos expuestos.
Un agente químico agresivo puede comprometer rápidamente estos materiales, especialmente si actúa durante horas sin ser detectado. El daño no siempre es solo estético: puede afectar a la seguridad.
Una lección amarga para cualquier propietario
Este caso demuestra que el riesgo no siempre está en la carretera. A veces está en el aparcamiento.
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Instalar cámaras de vigilancia.
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Utilizar fundas protectoras.
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Aparcar en zonas seguras o garajes cerrados.
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Revisar la póliza de seguro frente a actos vandálicos.
Porque nadie espera que una moto recién comprada termine en el desguace por un acto así.
@desguacemotocoche Cuidado con esto si tu moto duerme en la Calle
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La historia de esta BMW F 900 XR no es solo la de una moto arruinada. Es el reflejo de cómo un gesto de odio puede convertir la ilusión de estrenar máquina en una pesadilla mecánica y económica.
Y la pregunta queda en el aire: ¿hasta dónde puede llegar la envidia cuando alguien estrena moto nueva?