¿Son legales los cascos de Acciona tras la nueva normativa de la DGT? El tallaje, la clave
La nueva normativa de la DGT ha reabierto un debate que lleva años sobre la mesa: qué casco debe usar un motorista y hasta qué punto un casco tipo jet es suficiente, especialmente en servicios de motosharing como Acciona.
En los últimos días han circulado titulares asegurando que la DGT ha prohibido los cascos abiertos o que a partir de ahora solo se podrá circular con casco integral. Pero eso no es exactamente lo que dice el BOE.
El Real Decreto 518/2026, publicado en el Boletín Oficial del Estado, modifica el artículo 118 del Reglamento General de Circulación y establece que conductores y pasajeros de motocicletas, ciclomotores, vehículos de tres ruedas, cuadriciclos y quads deberán utilizar “cascos de protección homologados conforme al Reglamento UNECE R22, adecuadamente abrochados, cuando circulen en todo tipo de vías”.
La palabra clave es homologados. No integrales.
La DGT exige casco homologado, no necesariamente integral
La reforma no dice que todos los cascos tengan que ser integrales. Tampoco incluye una prohibición expresa del casco tipo jet. Lo que exige es que el casco esté homologado conforme al Reglamento UNECE R22 y que vaya correctamente abrochado.
Esto significa que un casco jet puede seguir siendo legal si cuenta con una homologación válida y está en buen estado. La diferencia es que, desde el punto de vista de la seguridad, no protege igual que un integral porque deja expuesta la zona de la cara y la barbilla.
Repsol, en su guía sobre normativa de cascos, lo resume de forma clara: los cascos integrales no son obligatorios por ley, pero son los que ofrecen mayor nivel de protección, especialmente en la zona de la barbilla y el rostro. También señala que los cascos tipo jet no están prohibidos si están correctamente homologados, aunque ofrecen menor protección al dejar parte del rostro expuesto.
El problema no es solo la legalidad
Aquí está la clave del debate: una cosa es que un casco sea legal y otra que sea la mejor opción de seguridad.
Un casco jet homologado puede cumplir la normativa. Pero, por su propio diseño, protege menos que un casco integral en determinados accidentes. Si hay impacto frontal, arrastre o golpe en la mandíbula, el motorista tiene menos protección física que con un casco cerrado.
Por eso, cuando se habla de servicios de motos compartidas, el debate va más allá de si el casco lleva o no una etiqueta de homologación. También importa si el casco ajusta bien, si hay tallas suficientes, si el cierre funciona correctamente, si el casco está limpio, si está deteriorado o si ha sufrido golpes anteriores.
En un vehículo privado, cada motorista elige su casco y su talla. En una moto compartida, el usuario se encuentra con el casco que haya dejado el usuario anterior.
Qué ofrece Acciona en sus motos
Acciona explica en su página de preguntas frecuentes que en el baúl de sus motos hay dos cascos de diferente tamaño, uno para el conductor y otro para el acompañante, junto con redecillas y toallitas húmedas. La compañía también recuerda que el uso del casco es obligatorio durante el trayecto.
La misma página señala que los cascos deben conectarse al sensor del baúl al finalizar el viaje y que el usuario dispone de un minuto gratis para este proceso.
Lo relevante es que, en esa FAQ pública consultada, Acciona dice que incluye dos cascos, pero no detalla ahí el modelo exacto ni la homologación concreta de esos cascos. Por tanto, con esa información pública no se puede verificar desde fuera qué norma concreta cumple cada casco instalado en cada moto.
¿Están homologados los cascos de Acciona?
No se puede afirmar de forma categórica, solo con la información de la FAQ de Acciona, qué homologación lleva cada casco concreto disponible en cada moto.
Lo que sí puede decirse es esto: para que un casco sea legal en España debe estar homologado conforme al Reglamento UNECE R22, tal y como exige el nuevo artículo 118 del Reglamento General de Circulación.
La forma práctica de comprobarlo es mirar la etiqueta interior del casco. Debe aparecer una marca de homologación con una E dentro de un círculo y una numeración asociada. En los cascos nuevos, la referencia más actual es la ECE 22.06, mientras que cascos con homologación anterior ECE 22.05 pueden seguir encontrándose en uso si están en buen estado. Repsol explica que la ECE 22.06 es el estándar de referencia para cascos nuevos en la UE y que un casco ECE 22.05 en buen estado puede seguir utilizándose legalmente.
Por tanto, si un usuario quiere asegurarse en una moto de Acciona, debería revisar la etiqueta del casco antes de iniciar el viaje. Si no hay etiqueta, si está ilegible, si el casco está dañado o si no ajusta correctamente, lo prudente es no usarlo y recurrir a un casco propio.
Las críticas a los cascos de Acciona
Aunque puedan ser legales si están homologados, los cascos que ofrecen servicios de motosharing como Acciona han recibido críticas por la protección que ofrecen.
Moncloa.com publicó en 2022 críticas a Acciona Mobility señalando que los cascos proporcionados por la compañía “bailan” en muchas ocasiones, que el tallaje no sería adecuado para todos los conductores y que no son integrales, dejando parte de la cara y la nuca al descubierto. En esa información se recogía también la opinión de un experto en automoción que los calificaba como cascos “quitamultas”.
También existe una petición en Change.org dirigida a Acciona y otras empresas de motosharing que reclama cascos integrales o, al menos, más seguros. La petición reconoce expresamente que entiende que esos cascos son homologados y que no acusa a Acciona de incumplir la norma, pero critica que se pueda estar usando “lo mínimo legal” en materia de seguridad.
Ese matiz es importante. La crítica no se centra necesariamente en la legalidad, sino en si la protección ofrecida es suficiente.
El tallaje, el gran punto débil
Un casco no protege bien si no ajusta correctamente.
La petición de Change.org denuncia que, según su experiencia, muchas motos de Acciona ofrecían tallas grandes como L y XL, lo que puede provocar que el casco se mueva, “baile” o incluso salga despedido en caso de accidente. La misma petición sostiene que el problema no es solo el tipo de casco, sino también el tallaje y el cierre.
Este punto es esencial. Un casco homologado está probado bajo unas condiciones concretas, pero en la vida real debe ir bien sujeto a la cabeza del usuario. Si el casco queda grande, si la correa no se ajusta, si el cierre falla o si el interior está muy vencido por el uso, su eficacia real se reduce.
En motosharing, el reto es enorme: miles de usuarios, cabezas de tamaños distintos, cascos compartidos, desgaste constante y exposición a golpes, lluvia, suciedad y manipulación diaria.
Casco jet: más cómodo, pero menos protector
El casco tipo jet tiene ventajas claras en ciudad. Es cómodo, ventilado, fácil de poner y quitar, ofrece buena visibilidad periférica y resulta práctico en trayectos cortos. Por eso se utiliza mucho en scooter urbano.
Pero su debilidad es evidente: no cubre la barbilla ni toda la cara.
En un accidente urbano, especialmente con caída frontal, impacto contra otro vehículo, bordillo o mobiliario urbano, esa zona queda mucho más expuesta. Por eso muchos especialistas recomiendan usar casco integral o modular cerrado, aunque el jet sea legal.
La nueva normativa no obliga a dar ese salto, pero el debate de seguridad sí lo empuja.
La nueva norma pone el listón legal, no el máximo de seguridad
El BOE establece el mínimo obligatorio: casco homologado UNECE R22 y correctamente abrochado.
Ese mínimo permite circular legalmente. Pero no significa que todos los cascos homologados protejan igual en todos los escenarios.
Un casco jet homologado puede superar las pruebas exigidas para las zonas que cubre. Un integral homologado añade protección en la zona facial y mandibular. Un casco mal ajustado, aunque esté homologado, puede fallar en la práctica. Y un casco deteriorado puede haber perdido parte de su capacidad de absorción.
Por eso, cuando se habla de seguridad real, la pregunta no debería ser solo “¿me multan o no me multan?”. Debería ser: “¿este casco me protege de verdad si me caigo?”.
Qué debería revisar un usuario de Acciona antes de salir
Un usuario que vaya a utilizar una moto de Acciona debería comprobar varias cosas antes de iniciar el viaje.
Primero, que el casco tenga etiqueta de homologación visible y legible. Segundo, que no tenga grietas, deformaciones, golpes fuertes o cierres dañados. Tercero, que ajuste correctamente a la cabeza y que no se mueva de forma excesiva. Cuarto, que la correa cierre bien y quede tensada. Y quinto, que la pantalla permita ver correctamente.
Si el casco queda grande, si no cierra o si está dañado, lo más seguro es no usar esa moto o utilizar un casco propio.
Acciona permite utilizar casco propio, según indica en su propia FAQ, donde dice que el usuario puede usar el casco que prefiera.
El motosharing tiene un problema estructural
El motosharing es una solución útil para moverse por ciudad, pero tiene un problema difícil de resolver: el casco compartido nunca podrá adaptarse tan bien como un casco personal.
Una empresa puede incluir dos tallas, sensores, redecillas y limpieza periódica. Pero no puede garantizar que ese casco encaje igual en todos los usuarios.
Y en seguridad, el ajuste importa casi tanto como la homologación.
Por eso las críticas a Acciona y otras compañías tienen recorrido: aunque los cascos cumplan la ley, muchos usuarios reclaman cascos más protectores, más tallas disponibles o soluciones que no se limiten al mínimo normativo.
Lo que cambia con la reforma
La reforma de 2026 no convierte automáticamente en ilegales los cascos jet. Tampoco obliga a todos los motoristas a llevar casco integral.
Lo que hace es reforzar la exigencia de homologación: el casco debe estar homologado conforme al Reglamento UNECE R22 y debe ir correctamente abrochado. Además, la reforma entra en vigor con carácter general el 1 de octubre de 2026, según el BOE.
La DGT también ha presentado la reforma como parte de un paquete más amplio para proteger a usuarios vulnerables, incluyendo motoristas, ciclistas y usuarios de VMP.
La clave del debate
El caso Acciona resume perfectamente la diferencia entre cumplir la ley y ofrecer la máxima seguridad posible.
Si los cascos que hay en sus motos están homologados conforme a la normativa aplicable, serían legales. Pero eso no cierra la discusión. Las críticas publicadas durante años apuntan a otra cosa: cascos abiertos, tallajes limitados, mal ajuste, sensación de baja protección y uso del mínimo exigible.
La nueva normativa no prohíbe los cascos jet, pero sí deja una pregunta encima de la mesa: en un servicio de movilidad compartida, con motos capaces de circular a velocidades urbanas e incluso extraurbanas, ¿basta con ofrecer un casco legal o habría que ofrecer un casco realmente más protector?
Porque un casco puede servir para evitar una multa. Pero el casco que importa de verdad es el que sigue protegiendo cuando llega el golpe.