Seis meses de cárcel para un conductor que chocó con un motorista y se marchó sin socorrerlo

Accidente de moto

Un accidente de tráfico puede ocurrir incluso cuando el conductor que termina herido ha cometido previamente una infracción.

Lo que no puede hacerse es abandonarlo sin prestarle ayuda.

Eso fue precisamente lo que ocurrió en Cantabria y terminó con una condena de seis meses de prisión por un delito de omisión del deber de socorro para el conductor de un turismo que había colisionado con una motocicleta.

La sentencia, número 61/2021, fue dictada por la Audiencia Provincial de Cantabria y adquirió firmeza después de que acusado, Fiscalía y acusación particular alcanzaran un acuerdo de conformidad.

El Ministerio Fiscal había solicitado inicialmente un año de prisión, pero redujo la pena a seis meses después de que el acusado reconociera los hechos.

El motorista no tenía la preferencia

Uno de los aspectos más llamativos del caso es que la propia sentencia reconoce que el motorista no respetó la prioridad de paso.

Los hechos ocurrieron el 19 de noviembre de 2018, alrededor de las 20:20 horas.

El acusado circulaba con su coche por una calle y, al incorporarse a otra vía, se produjo una colisión lateral con la motocicleta.

El magistrado señala que el motorista no respetó la regla general que, cuando no existe señalización específica, obliga a ceder el paso a los vehículos que se aproximan por la derecha.

El turismo se encontraba precisamente en esa posición.

Pero quién tuviera la prioridad en el accidente no fue lo que terminó llevando al conductor del coche a prisión.

Lo que ocurrió inmediatamente después sí.

La moto recorrió unos 80 metros descontrolada

El impacto fue considerable.

Según recoge la sentencia, después de la colisión la motocicleta salió de la carretera y continuó desplazándose unos 80 metros de manera descontrolada antes de caer al suelo.

La violencia del choque también quedó reflejada en el propio vehículo.

Los airbags habían saltado, la ventanilla se había roto y el conductor tenía numerosos pequeños cristales sobre los brazos y la ropa.

También presentaba arañazos y lesiones superficiales.

Por tanto, difícilmente podía desconocer que acababa de producirse un accidente importante.

Sin embargo, decidió continuar.

No paró y tampoco llamó a emergencias

La sentencia resulta especialmente dura al describir el comportamiento posterior del conductor.

En lugar de detenerse, comprobar el estado del motorista y prestarle ayuda, abandonó el lugar del accidente.

El motorista quedó herido en una zona semiurbana con poca circulación a aquella hora.

Además, según recoge la resolución, no existía ninguna circunstancia que impidiera al conductor prestar ayuda ni ninguna situación que pudiera poner en peligro su propia integridad física.

Pero no hizo nada.

Ni siquiera llamó a los servicios de emergencia.

El magistrado calificó su comportamiento como una actuación con “evidente intención y falta de solidaridad”.

Se detuvo cientos de metros más adelante

El conductor tampoco continuó inmediatamente hasta una comisaría o hasta un lugar desde el que solicitar ayuda.

Se detuvo cientos de metros después del accidente.

Entonces llamó a su novia.

Según los hechos recogidos en la sentencia, esperó aproximadamente 30 minutos hasta que ella llegó.

Posteriormente, ambos regresaron al lugar donde se había producido la colisión, donde el acusado aseguró que ya no encontraron ningún vestigio del fuerte accidente ocurrido.

Para entonces, el motorista ya había recibido ayuda.

Otro conductor fue quien llamó a emergencias

La asistencia llegó gracias a una tercera persona completamente ajena al accidente.

Pocos minutos después del choque, otro conductor pasó por el lugar y avisó a emergencias.

Una ambulancia acudió entonces para evacuar al motorista.

Las heridas eran importantes y le impedían desplazarse por sí mismo.

Sufrió un fuerte traumatismo en el tobillo derecho, además de diferentes abrasiones y erosiones.

Necesitó tratamiento médico, sutura, ortopedia y rehabilitación para recuperarse.

Se presentó ante la Policía al día siguiente

El conductor del turismo no acudió a la Policía inmediatamente después del accidente.

Lo hizo al día siguiente.

Se presentó en la Policía Local de Castro Urdiales, donde prestó declaración como participante en el siniestro.

Sin embargo, el hecho de presentarse posteriormente no eliminaba lo que había ocurrido la noche anterior.

El procedimiento terminó considerando que había cometido un delito de omisión del deber de socorro.

Fiscalía pedía inicialmente un año de prisión

El procedimiento estaba inicialmente preparado para celebrarse mediante juicio con jurado.

La Fiscalía solicitaba en un primer momento un año de prisión.

Sin embargo, acusado, Ministerio Fiscal, defensa y acusación particular llegaron a un acuerdo.

El acusado reconoció los hechos y la Fiscalía rebajó su petición hasta los seis meses de prisión.

El escrito de conformidad se presentó apenas un día antes de la fecha señalada para el juicio, por lo que finalmente el jurado ni siquiera llegó a constituirse.

El magistrado presidente, Ernesto Sagüillo Tejerina, dictó entonces la sentencia conforme al acuerdo alcanzado.

La condena quedó fijada en seis meses de prisión y la resolución adquirió firmeza.

Aunque el motorista se equivocara, había que ayudarle

El caso deja una diferencia especialmente importante entre dos cuestiones.

Por un lado está quién provoca o contribuye a provocar un accidente.

Por otro, completamente diferente, está la obligación de auxiliar a una persona que ha quedado herida.

La sentencia establece que el motorista no había respetado la prioridad existente en aquel cruce.

Pero eso no autorizaba al otro implicado a continuar la marcha después de una colisión de semejante violencia.

El accidente había provocado el despliegue de los airbags, la rotura de una ventanilla y que una motocicleta terminara recorriendo unos 80 metros sin control.

A pesar de ello, el conductor se marchó dejando al motorista herido y sin llamar siquiera a emergencias.

Y fue precisamente esa decisión, no la discusión sobre quién tenía preferencia en el cruce, la que acabó llevando el caso a la Audiencia Provincial de Cantabria y a una condena de seis meses de prisión.