La DGT pone en marcha un "carril rojo" que gustará a los moteros (y a otros conductores)
La DGT está probando una nueva manera de gestionar los atascos en uno de los accesos con más tráfico de Madrid.
Se trata del denominado carril rojo, un sistema implantado en la autovía A-2 que permite modificar temporalmente el uso del carril izquierdo dependiendo de la hora y de las condiciones de circulación.
La idea es sencilla: en las horas con más tráfico, ese carril queda reservado para determinados vehículos con el objetivo de agilizar los desplazamientos y fomentar el transporte colectivo o compartido.
Cuando termina el periodo de funcionamiento especial, vuelve a convertirse en un carril convencional abierto a todos los vehículos.
El carril rojo se extiende a lo largo de 19,2 kilómetros
El sistema se ha planteado para un tramo de 19,2 kilómetros entre Madrid y Alcalá de Henares, aunque durante esta primera fase de pruebas únicamente está operativo hasta Torrejón de Ardoz.
La principal particularidad es que no se ha construido una nueva plataforma independiente.
La DGT utiliza el carril izquierdo ya existente y modifica sus condiciones de utilización dependiendo del momento del día.
Esto permite adaptar la capacidad de la carretera sin necesidad de realizar grandes obras.
Estos vehículos pueden utilizar el carril rojo
Cuando el sistema está activo, no todos los conductores pueden entrar.
El acceso está permitido principalmente a:
motocicletas, autobuses y transporte público, vehículos de emergencia y turismos con dos o más ocupantes.
De esta manera, la DGT pretende dar prioridad a aquellos vehículos que transportan a más personas y reducir la cantidad de coches que circulan únicamente con el conductor.
Las motos, por tanto, se encuentran entre los vehículos expresamente autorizados durante los periodos en los que funciona la restricción.
Estos son los horarios
El carril rojo se activa fundamentalmente durante las horas punta.
Por la mañana funciona entre las 7:00 y las 9:00 horas en ambos sentidos.
Por la tarde, la medida se aplica entre las 15:00 y las 17:00 horas en dirección salida de Madrid.
Fuera de esos horarios, cuando la señalización específica está desactivada, el carril puede volver a ser utilizado por cualquier vehículo.
Por eso será especialmente importante observar los paneles luminosos y las balizas instaladas en la carretera antes de acceder.
Las balizas verdes y ámbar indican por dónde entrar
La señalización juega un papel fundamental en el funcionamiento del nuevo sistema.
Los conductores no podrán entrar y salir del carril libremente en cualquier punto.
Existirán zonas específicas de acceso y salida, señalizadas mediante balizas.
Las balizas verdes indican los puntos donde está permitido incorporarse al carril, mientras que las ámbar señalan zonas restringidas.
Cuando las balizas aparecen apagadas, el carril deja de funcionar bajo el régimen especial y vuelve a estar disponible para el tráfico general.
Cámaras para leer matrículas y sensores para contar ocupantes
Uno de los elementos más llamativos del proyecto está en el sistema de vigilancia.
La DGT utilizará cámaras capaces de leer las matrículas y sistemas destinados a comprobar la ocupación de los vehículos.
El objetivo es verificar automáticamente que quienes circulen por el carril cumplen las condiciones establecidas.
No solo se controlará si el vehículo está autorizado, sino también si un turismo lleva realmente dos o más ocupantes.
Esto significa que entrar solo en el coche durante el horario reservado puede quedar registrado por los sistemas automáticos de control.
También se vigilarán accesos realizados por puntos no autorizados o la utilización del carril cuando las condiciones señalizadas no lo permitan.
Los coches con etiqueta 0 tampoco tendrán acceso automático
Otro de los cambios relevantes afecta a los vehículos con distintivo 0 emisiones.
Conducir un eléctrico o un híbrido enchufable no garantiza por sí solo el derecho a utilizar el carril rojo cuando está restringido.
Estos vehículos tendrán que cumplir también las condiciones de ocupación mínima, salvo que la señalización vigente permita expresamente otra cosa.
La medida prioriza así el número de personas transportadas frente al tipo de tecnología del vehículo.
La DGT espera reducir los tiempos de viaje un 25%
Según las previsiones manejadas durante la fase de pruebas, el sistema podría beneficiar aproximadamente a 15.000 viajeros diarios.
La reducción media de los tiempos de desplazamiento podría situarse alrededor del 25% en este corredor.
Además de disminuir los atascos, la intención es incentivar que más usuarios utilicen transporte público, motocicletas o vehículos compartidos.
La menor presencia de automóviles con un único ocupante también podría contribuir a reducir las emisiones asociadas a la congestión.
El sistema estará a prueba hasta septiembre
La fase inicial continuará hasta la primera semana de septiembre.
Durante estas semanas la DGT podrá analizar cómo funciona el sistema en situaciones reales de tráfico y, al mismo tiempo, permitir que los conductores comiencen a familiarizarse con la nueva señalización.
Uno de los aspectos que deberán evaluarse será precisamente la eficacia de los sensores de ocupación, especialmente en coches con elementos que pueden dificultar la visibilidad del interior, como los cristales tintados.
También habrá que comprobar cómo responden los conductores a los puntos concretos de entrada y salida.
Podría extenderse a otras carreteras
El resultado de esta prueba será importante porque el modelo podría terminar utilizándose en otros accesos congestionados.
Una de sus principales ventajas es que no requiere construir necesariamente un carril completamente nuevo.
La infraestructura existente puede cambiar de función dependiendo del tráfico y del horario.
Si el proyecto consigue reducir las retenciones de la A-2 y favorecer el transporte compartido, la DGT podría estudiar implantar sistemas similares en otras carreteras.
Hasta entonces, los conductores que utilicen este tramo deberán acostumbrarse a una nueva regla básica: el carril izquierdo puede estar abierto para todos en un momento y, unas horas después, quedar reservado exclusivamente a motos, autobuses, vehículos de emergencia y coches con al menos dos ocupantes.
Por eso, antes de entrar, habrá que mirar algo más que el tráfico.
También habrá que mirar el color de las balizas.