Si ves esta señal nueva de la DGT, te pueden clavar 200 euros de multa si haces esto
La DGT sigue ampliando su catálogo de señales para adaptar la vigilancia en carretera a nuevos sistemas de control. Y una de las que más dudas está generando es la S-991f, una señal que muchos conductores pueden confundir con un radar de velocidad, pero que en realidad apunta a otra infracción muy habitual y peligrosa: circular demasiado pegado al vehículo de delante.
La señal S-991f indica la existencia de un dispositivo de control de separación mínima entre vehículos en un punto o tramo de una autopista o autovía. En otras palabras, avisa de que hay un sistema capaz de comprobar si el conductor mantiene la distancia suficiente con el coche, camión o moto que circula delante. El RACE explica que esta señal llegó dentro de las nuevas señales implantadas desde mediados de 2025 y que advierte de un control específico de distancia de seguridad.
No es un radar de velocidad
La confusión nace por el propio dibujo. Al incorporar elementos que recuerdan a ondas o sistemas de detección, algunos conductores pueden interpretarla como una señal más de control de velocidad. Pero no es eso. La S-991f no está pensada para avisar de un cinemómetro tradicional, sino de un dispositivo que mide la distancia entre vehículos.
Este matiz es importante porque muchos conductores, al ver una señal asociada a vigilancia, se limitan a levantar el pie del acelerador. En este caso, eso no basta. Lo que hay que hacer es aumentar la separación con el vehículo que va delante. Si el coche precedente frena de golpe y no hay espacio suficiente para detenerse sin alcanzarlo, la maniobra ya es peligrosa.
La norma que muchos olvidan
El Reglamento General de Circulación es claro. Su artículo 54 establece que todo conductor que circule detrás de otro debe dejar un espacio libre suficiente para poder detenerse en caso de frenado brusco, teniendo en cuenta la velocidad, la adherencia y la capacidad de frenado. También recoge que los vehículos de más de 3.500 kg y los conjuntos de más de 10 metros deben guardar, en ciertos casos, una separación mínima de 50 metros.
Es decir, la obligación de mantener la distancia de seguridad no es nueva. Lo nuevo es que la señal S-991f advierte de sistemas preparados para controlarla de forma específica. Hasta ahora, muchos conductores asociaban la vigilancia automatizada casi siempre con la velocidad, los semáforos o los accesos urbanos. Ahora también entra de lleno la separación entre vehículos.
200 euros y 4 puntos
No respetar la distancia mínima puede salir caro. El RACE recuerda que incumplir esta norma se considera una infracción grave, con una sanción de 200 euros y pérdida de 4 puntos del permiso de conducir. Además, si la conducta se interpreta como conducción temeraria, la sanción puede elevarse hasta 500 euros y 6 puntos.
La cifra no es menor. En la práctica, circular pegado al coche de delante deja de ser solo una mala costumbre para convertirse en una conducta controlada, señalizada y sancionable. Y tiene lógica desde el punto de vista de la seguridad: los alcances por falta de distancia son uno de los accidentes más frecuentes en vías rápidas.
El problema de los 70 metros
Uno de los aspectos que más dudas genera es la distancia concreta. Según el RACE, por defecto la señal suele mostrar 70 metros como separación mínima, aunque puede ir acompañada de subcarteles superiores o inferiores con información adicional.
Para muchos conductores, calcular 70 metros a simple vista no es fácil. En carretera, la percepción de distancia cambia mucho según la velocidad, el tamaño del vehículo que precede, el tráfico, la meteorología y la visibilidad. Por eso la señal puede generar inseguridad en quienes no tienen interiorizada una referencia clara.
La regla de los dos segundos
Una forma sencilla de calcular la distancia es usar la regla de los dos segundos. Cuando el vehículo de delante pasa junto a una referencia fija —una señal, un poste, una marca o una farola—, el conductor debe contar “mil ciento uno, mil ciento dos”. Si llega a esa referencia antes de terminar la cuenta, va demasiado cerca.
Con lluvia, niebla, asfalto frío, neumáticos desgastados o tráfico denso, esa separación debería aumentar. La distancia de seguridad no es una cifra rígida en todos los contextos: depende de la velocidad y de las condiciones de frenado. Lo importante es conservar margen suficiente para reaccionar.
Por qué la Guardia Civil extrema la vigilancia
La Guardia Civil de Tráfico tiene motivos para mirar cada vez más esta conducta. Circular pegado al coche de delante reduce el tiempo de reacción, presiona al conductor precedente y convierte cualquier frenazo en un posible alcance. En autopista o autovía, donde las velocidades son más altas, el riesgo se multiplica.
La S-991f busca precisamente corregir ese hábito. No es una señal decorativa ni un simple aviso preventivo. Es una advertencia de que en ese punto o tramo puede haber un sistema que controla la separación real entre vehículos.
Una señal nueva para una infracción vieja
El fondo del asunto es que la DGT no ha inventado una obligación nueva. Lo que ha hecho es señalizar mejor un control sobre una norma que ya existía: dejar espacio suficiente para frenar sin chocar. La diferencia está en que ahora el conductor puede recibir una sanción en casa si el sistema detecta que no ha respetado esa separación mínima.
Por eso conviene aprender bien la señal. La S-991f no significa “radar de velocidad”. Significa distancia de seguridad controlada. Si aparece en carretera, el gesto correcto no es solo mirar el velocímetro. Es levantar la vista, comprobar el coche de delante y dejar espacio. Porque la multa puede ser de 200 euros, pero el verdadero coste de circular pegado puede ser mucho más alto.