Las motos podrán ir por el arcén y la Guardia Civil deja en evidencia a la DGT: "Están llenos de porquería"
Una de las grandes novedades que llegan para los motoristas con la reforma del Reglamento General de Circulación parecía, sobre el papel, una buena noticia: poder avanzar por el arcén cuando una carretera está completamente bloqueada por un atasco.
La medida pretende separar a las motocicletas de una masa de coches prácticamente detenidos y evitar que tengan que permanecer atrapadas entre vehículos. El propio Ministerio del Interior justifica el cambio como una medida destinada a aumentar la seguridad de un colectivo especialmente vulnerable.
Pero aparece una pregunta bastante evidente: ¿están realmente preparados los arcenes españoles para que circulen motos por ellos?
Un agente de la Guardia Civil consultado por El Debate pone precisamente el foco ahí y asegura que este año ha percibido un deterioro en su mantenimiento: “No había visto ninguna barredora de las que suelen limpiar los arcenes”.
No será posible circular por cualquier arcén
Antes de entrar en el problema de la limpieza hay que aclarar algo importante, porque la nueva norma tiene bastantes más condiciones de las que puede sugerir el titular.
La reforma no convierte todos los arcenes en carriles para motocicletas.
El nuevo artículo 36 establece que únicamente podrá habilitarse el uso extraordinario del arcén derecho en aquellos tramos que hayan sido acordados previamente entre el titular de la carretera y la DGT —o la autoridad autonómica o local correspondiente—. Además, esos tramos deberán contar con señalización vertical fija y marcas viales específicas.
Por tanto, no bastará con encontrarse un atasco y decidir por nuestra cuenta salir al arcén.
Tendrá que tratarse de un lugar expresamente habilitado.
Solo cuando los coches estén detenidos y a 30 km/h
Las condiciones son muy concretas.
Las motos podrán utilizar esos arcenes únicamente cuando la circulación de los carriles esté detenida por congestión del tráfico.
El límite máximo será de 30 km/h y las motocicletas tendrán que circular en columna de a uno, extremando la precaución.
Existe además otra obligación muy importante: las motos no pueden obstaculizar a los vehículos que sí están obligados legalmente a utilizar el arcén. Si fuera necesario, el motorista tendrá que abandonarlo para dejarles paso.
Es decir, la intención es crear una vía de escape controlada para determinados atascos, no un nuevo carril permanente para motos.
Y entra en vigor el 1 de octubre, no el 1 de septiembre
Aquí también conviene aclarar una cuestión.
La información publicada por El Debate indica que la medida entraría en vigor el 1 de septiembre, pero tanto el BOE como la propia nota oficial de la DGT establecen que el Real Decreto 518/2026 entra en vigor el 1 de octubre de 2026.
Por tanto, esa es la fecha que hay que tener en cuenta para esta modificación.
El gran problema de una moto: grava, cristales y restos
Y aquí llegamos a la parte más discutible de la medida.
Quien circule habitualmente en moto sabe perfectamente que el arcén es uno de los lugares donde más fácilmente terminan acumulándose piedras, arena, restos de neumáticos, fragmentos de plástico, cristales, tornillos y todo tipo de suciedad desplazada desde la calzada.
Los neumáticos de los coches van “barriendo” continuamente los carriles principales. En el arcén ocurre justo lo contrario: al circular muchos menos vehículos, los restos permanecen allí hasta que son retirados por labores de mantenimiento.
En un turismo, pasar sobre unas pequeñas piedras puede no tener ninguna consecuencia.
En una motocicleta inclinada, perder adherencia del neumático delantero puede acabar inmediatamente en una caída.
“No había visto ninguna barredora”
Precisamente este es el punto que cuestiona el agente consultado por El Debate.
Según su testimonio, las carreteras le parecían este año más abandonadas que anteriormente, y pone como ejemplo la ausencia de las barredoras utilizadas para retirar suciedad de los arcenes.
Se trata de la valoración de un agente citado por el medio, no de un informe oficial de la Guardia Civil que permita afirmar que todos los arcenes españoles carecen de mantenimiento.
Pero la advertencia plantea una cuestión razonable: si determinadas zonas van a convertirse oficialmente en superficies de circulación para motocicletas, su estado adquiere mucha más importancia que cuando únicamente funcionaban como espacios de emergencia.
Un arcén tampoco está siempre libre
Existe otro problema añadido.
El arcén es precisamente el lugar al que debe dirigirse un vehículo cuando sufre una avería o una emergencia.
Un coche con un pinchazo, un vehículo inmovilizado, un operario de mantenimiento o una grúa pueden encontrarse ocupando parcialmente esta zona.
La nueva regulación intenta cubrir este riesgo obligando a los motoristas a extremar la precaución y a abandonar el arcén si es necesario, pero en una retención muy densa la visibilidad puede ser limitada.
A 30 km/h la velocidad es baja, aunque sigue existiendo una diferencia considerable respecto a un vehículo completamente detenido.
La DGT quiere separar las motos de los coches en los atascos
La filosofía detrás de la norma tiene sentido desde el punto de vista de Tráfico.
El propio Real Decreto explica que la medida busca separar a los motoristas del resto del tráfico durante las congestiones, dentro de una reforma orientada específicamente a proteger a usuarios vulnerables.
Hasta ahora, muchos motoristas ya recurrían al arcén para escapar de grandes retenciones, pero hacerlo fuera de las situaciones permitidas podía implicar una sanción.
La reforma intenta convertir una práctica existente en una maniobra regulada, localizada y controlada.
El problema es que permitir circular legalmente por un lugar también obliga a plantearse si ese lugar ofrece unas condiciones razonables para hacerlo.
La norma incluso habla de arcenes “transitables”
Resulta especialmente significativo que el propio Reglamento utilice en diferentes apartados el concepto de arcén “transitable y suficiente” cuando regula los vehículos obligados a circular por él.
Porque no todos los arcenes son iguales.
Algunos son amplios, perfectamente asfaltados y relativamente limpios. Otros apenas tienen anchura, presentan vegetación, suciedad o un firme considerablemente peor que el de la propia calzada.
Por eso la nueva autorización para motocicletas no se aplicará de forma general, sino únicamente en tramos previamente seleccionados y señalizados.
Una buena idea que dependerá muchísimo del mantenimiento
Sobre el papel, permitir que una moto avance lentamente por un arcén mientras todos los coches permanecen completamente detenidos puede ayudar tanto a descongestionar el tráfico como a evitar que el motorista permanezca entre vehículos de mayor tamaño.
Pero las motocicletas tienen una particularidad que no puede ignorarse: solo apoyan sobre el suelo mediante dos pequeñas superficies de neumático.
Una zona con gravilla que un automóvil atraviesa sin percatarse puede convertirse en una situación crítica para una moto.
Por eso la advertencia del guardia civil consultado por El Debate resulta relevante. Si los nuevos tramos habilitados quieren ser realmente seguros, no bastará con colocar una señal indicando 30 km/h.
Habrá que asegurarse también de que esos arcenes están limpios, suficientemente anchos y en buenas condiciones.
Porque a partir del 1 de octubre, en los lugares expresamente habilitados, ya no serán únicamente una zona reservada para emergencias: también podrán convertirse en una vía de circulación para miles de motoristas atrapados en los atascos.