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Probamos la Voge 625 DSX: "Si BMW hace una 600 GS se copiará de esta moto"

La Voge 625 DSX
La Voge 625 DSX

La conclusión después de probar la Voge 625 DSX puede resumirse de manera muy sencilla: “nos ha gustado”.

No porque sea la motocicleta más potente, sofisticada o radical del mercado, sino porque presenta un conjunto coherente, bien equipado y suficientemente polivalente como para convertirse en la única moto de muchos usuarios.

La 625 DSX sirve para desplazarse diariamente, viajar con pasajero y equipaje, disfrutar de una carretera secundaria y abandonar ocasionalmente el asfalto. No pretende ser una enduro de competición ni una maxitrail cargada de sistemas electrónicos complejos. Su propuesta resulta mucho más razonable: ofrecer una auténtica trail de media cilindrada con prácticamente todo lo necesario desde el primer día.

Voge la define como “la crossover que te llevará a cualquier destino”, una frase promocional que encaja bastante bien con su planteamiento. Su configuración de rueda delantera de 19 pulgadas, posición erguida, protecciones y suspensiones de largo recorrido busca precisamente ese equilibrio entre utilización asfáltica y escapadas por pistas.

Una moto que transmite sensación de producto completo

Uno de los aspectos más convincentes de la 625 DSX es que no parece una moto construida únicamente para destacar en una ficha técnica.

El conjunto ofrece una sensación de madurez. La posición de conducción, el tamaño de la carrocería, la protección frontal y la distribución de los mandos responden a las necesidades reales de quien utiliza una trail para hacer muchos kilómetros.

No es especialmente pequeña, pero tampoco transmite las dimensiones intimidantes de una maxitrail. El asiento está situado a 835 milímetros del suelo, mientras que la distancia libre alcanza los 220 milímetros. Voge declara 194 kilos sin líquidos y aproximadamente 206 kilos en orden de marcha, unas cifras razonables dentro de su planteamiento viajero.

Durante la toma de contacto, la impresión general fue la de una motocicleta accesible dentro de lo que cabe esperar de una trail de esta categoría. Su peso existe y se nota especialmente al maniobrar en parado, pero una vez en movimiento el conjunto resulta mucho más natural.

La ergonomía favorece una postura erguida y relajada, con un manillar ancho que facilita el control. El asiento a doble altura ofrece espacio suficiente para conductor y pasajero, mientras que los asideros traseros y la parrilla portaequipajes refuerzan su orientación práctica.

El nuevo bicilíndrico es uno de sus grandes argumentos

El corazón de la Voge 625 DSX es un motor bicilíndrico en paralelo de 581 centímetros cúbicos, refrigeración líquida, distribución DOHC y cuatro válvulas por cilindro.

Desarrolla 64 CV a 9.000 rpm y entrega un par máximo de 57 Nm a 6.500 rpm. El cigüeñal utiliza un calado de 270 grados y el motor incorpora un eje de equilibrado destinado a reducir las vibraciones. También dispone de cambio de seis velocidades y embrague antirrebote.

El calado a 270 grados ayuda a proporcionar una personalidad más marcada que la de algunos bicilíndricos convencionales. No convierte al motor en un V2, pero sí modifica el orden de encendido, la entrega y la sonoridad.

Los 64 CV colocan a la 625 DSX en una posición interesante. Tiene potencia suficiente para circular por autopista con solvencia, realizar adelantamientos y viajar cargada, sin entrar en unas cifras que compliquen innecesariamente la conducción o disparen el consumo.

Voge ha utilizado internacionalmente el lema “More Power, Wider Horizons” para presentar esta evolución. La marca sostiene que el nuevo propulsor supone un incremento de potencia cercano al 30 % frente a la generación anterior de su trail media.

Más importante que la cifra máxima es la sensación de disponer de un motor adecuado para el conjunto. La 625 DSX no busca una respuesta explosiva, sino una entrega aprovechable para circular a ritmos distintos sin obligar al conductor a trabajar constantemente con el cambio.

Dos modos de conducción y control de tracción

La electrónica se concentra en funciones útiles.

La Voge incorpora dos modos de conducción, denominados Standard y Sport, que permiten modificar la respuesta del motor. También cuenta con control de tracción desconectable, una posibilidad especialmente interesante cuando se abandona el asfalto.

El equipamiento se completa con ABS de doble canal desconectable, sistema de control de presión de los neumáticos y una alerta de frenada de emergencia que activa una señal luminosa ante una desaceleración intensa.

No estamos ante una plataforma con unidad de medición inercial, modos configurables en múltiples niveles o suspensiones electrónicas. Tampoco parece ser ese su objetivo.

Voge ha elegido una electrónica relativamente sencilla y comprensible. El conductor puede adaptar la respuesta de la moto y desconectar las ayudas cuando la situación lo exige, sin tener que navegar por una interminable sucesión de menús.

Una parte ciclo con componentes reconocidos

La parte ciclo es otro de los elementos que ayudan a entender por qué la moto deja una buena impresión.

En el eje delantero encontramos una horquilla invertida Kayaba de 41 milímetros, regulable en precarga y extensión, con 174 milímetros de recorrido. Detrás se instala un monoamortiguador con bieletas, depósito separado y regulación completa, cuyo recorrido declarado alcanza los 181 milímetros.

La posibilidad de ajustar las suspensiones tiene un valor real en una moto pensada para situaciones tan diferentes. No necesita la misma configuración un conductor que viaja solo por carretera que otro que circula con pasajero, tres maletas y equipaje.

El chasis es una estructura perimetral de tubos de acero acompañada por un subchasis trasero desmontable. Esta última característica facilita determinadas reparaciones y encaja con la orientación aventurera de la motocicleta.

La configuración de suspensiones transmite la intención de ir más allá de la apariencia. No se han limitado a colocar un guardabarros elevado, defensas y neumáticos mixtos sobre una moto puramente asfáltica.

Ruedas de 19 y 17 pulgadas: una trail realista

La 625 DSX utiliza una llanta delantera de 19 pulgadas y otra trasera de 17. Ambas son de radios cruzados y admiten neumáticos sin cámara.

Los neumáticos elegidos de serie son unos Metzeler Tourance en medidas 110/80 R19 delante y 150/70 R17 detrás. Se trata de una combinación claramente polivalente, pensada para ofrecer buen comportamiento en carretera sin impedir circular por caminos de tierra en condiciones razonables.

La elección de una rueda delantera de 19 pulgadas define bien la personalidad del modelo.

Una llanta de 21 pulgadas ofrecería ventajas en terrenos complicados, pero también haría que la dirección fuese menos directa sobre el asfalto. La de 19 representa el punto intermedio habitual entre estabilidad, agilidad y capacidad para superar pequeños obstáculos.

Esta no es una motocicleta concebida para enfrentarse constantemente a trialeras, saltos o terrenos extremos. Su medio natural son las carreteras, los viajes y las pistas sencillas o de dificultad moderada.

La propia marca utiliza la expresión “Aventura sin límites”, aunque conviene interpretar ese mensaje dentro de las capacidades reales de una trail de más de 200 kilos y orientación mixta.

Frenos Nissin con doble disco delantero

El equipo de frenado está firmado por Nissin.

Delante encontramos dos discos flotantes de 298 milímetros con pinzas de doble pistón. Detrás se utiliza un disco de 240 milímetros con una pinza de un pistón. El sistema cuenta con ABS en ambos ejes y permite desconectarlo cuando se circula fuera del asfalto.

No se ha buscado una configuración radical con enormes pinzas monobloque, sino un sistema coherente con las prestaciones, el peso y la utilización prevista.

En una moto viajera, la progresividad puede resultar tan importante como la potencia máxima. El conductor necesita dosificar la frenada sobre asfalto mojado, con pasajero o cuando circula sobre una superficie de baja adherencia.

La presencia de componentes de fabricantes como Kayaba, Nissin y Metzeler aporta además una tranquilidad adicional en un modelo que pretende competir principalmente mediante su relación entre precio y equipamiento.

Mucho equipamiento incluido de serie

Uno de los grandes argumentos de la Voge 625 DSX es la cantidad de elementos que incorpora sin obligar al comprador a acudir inmediatamente al catálogo de accesorios.

De serie cuenta con puños calefactables, asiento del conductor calefactable, caballete central, paramanos, defensas de motor, luces antiniebla, parrilla portaequipajes y parabrisas regulable manualmente en dos posiciones. También dispone de manetas ajustables y tomas de corriente USB y de 12 voltios.

Muchos de estos elementos suelen ofrecerse como opciones en otras motocicletas.

El equipamiento calefactable tiene especial sentido en una trail destinada a utilizarse durante todo el año. El caballete central facilita el mantenimiento y el engrase de la cadena, mientras que las defensas ayudan a reducir las consecuencias de una caída a baja velocidad.

Voge ofrece además un conjunto opcional de maletas laterales y baúl trasero Loboo por 998 euros, según el precio publicado actualmente en su página española.

Una cámara frontal incluida en la propia moto

Entre los elementos más particulares aparece una cámara frontal HD instalada de serie.

Su presencia permite grabar parte de los recorridos sin necesidad de colocar una cámara externa sobre el casco, el manillar o la carrocería. También puede servir para conservar imágenes ante determinadas incidencias de circulación.

No debe confundirse con un sistema avanzado de asistencia a la conducción. Es una cámara destinada principalmente a registrar el trayecto, pero añade una función poco frecuente en una moto de este precio.

Una pantalla de siete pulgadas con información abundante

La instrumentación utiliza una pantalla LCD en color con tecnología IPS y un tamaño de siete pulgadas.

Incluye conectividad Bluetooth, navegación básica mediante indicaciones giro a giro, información de la marcha engranada, presión de los neumáticos, consumo, temperatura ambiente y voltaje de la batería. También permite mostrar avisos de llamadas entrantes.

Voge define este apartado como “Tecnología avanzada para el explorador moderno”. La frase puede sonar ambiciosa, pero lo cierto es que la cantidad de información ofrecida resulta considerable dentro de este nivel de precio.

La navegación turn-by-turn no sustituye la representación completa de un mapa avanzado. Sin embargo, puede ser suficiente para muchos desplazamientos y evita depender constantemente de un soporte externo para el teléfono.

Autonomía para viajar de verdad

El depósito tiene una capacidad de 17,6 litros y el consumo homologado se sitúa en 3,8 litros cada 100 kilómetros. Estas cifras permiten plantear rutas largas sin una preocupación constante por encontrar una gasolinera, aunque la autonomía real dependerá del ritmo, el equipaje, el viento y el tipo de recorrido.

La combinación de depósito generoso, postura erguida, asiento amplio y protección frontal convierte a la 625 DSX en una motocicleta con verdadero sentido viajero.

No se limita a parecer una aventurera. Cuenta con los elementos necesarios para realizar desplazamientos largos y transportar equipaje sin transformar completamente la moto.

Los puntos que conviene tener en cuenta

Que la valoración sea positiva no significa que la Voge 625 DSX sea perfecta.

Sus aproximadamente 206 kilos en orden de marcha pueden hacerse notar al maniobrar en superficies inclinadas o cuando el terreno pierde consistencia. La altura de asiento de 835 milímetros también puede exigir cierta adaptación a los conductores de menor estatura.

La rueda delantera de 19 pulgadas y los neumáticos Tourance dejan claro que su orientación es principalmente viajera. Puede circular fuera del asfalto, pero un usuario que busque practicar enduro exigente necesitará una motocicleta más ligera y especializada.

La instrumentación es grande y completa, aunque utiliza tecnología LCD IPS en lugar de una pantalla TFT. Tampoco figuran en el equipamiento oficial elementos como el control de crucero o el cambio rápido, dos funciones que algunos viajeros podrían echar de menos en una moto tan equipada. Esta observación se basa en la ficha publicada por Voge, donde esas funciones no aparecen entre los elementos incluidos.

Un precio que cambia la valoración del conjunto

La Voge 625 DSX cuesta actualmente 6.592 euros en España, según la tarifa oficial publicada por la marca.

Ese precio incluye cinco años de garantía. La oferta anunciada incorpora además un año de seguro bajo determinadas condiciones y para matriculaciones realizadas dentro del periodo promocional indicado por Voge. La motocicleta está disponible en colores Black y Desert Sand, así como en versiones denominadas Full Power y Low Power.

El precio es uno de los elementos que terminan de dar sentido a la moto.

No estamos valorando únicamente un motor de 64 CV. También se incluyen suspensiones regulables, llantas tubeless de radios, neumáticos Metzeler, frenos Nissin, equipamiento calefactable, defensas, caballete central, cámara frontal, iluminación auxiliar y control de presión.

La lista es suficientemente extensa como para que el comprador pueda empezar a viajar sin tener que invertir inmediatamente una cantidad importante en equipar la motocicleta.

Una trail equilibrada antes que espectacular

Lo mejor de la Voge 625 DSX no es una prestación aislada.

Su principal virtud es el equilibrio. Tiene una potencia razonable, un equipamiento muy completo, autonomía, espacio para viajar y una parte ciclo que no se limita a cumplir una función estética.

La moto no busca impresionar mediante cifras desorbitadas. Intenta resolver muchas necesidades distintas dentro de un presupuesto contenido.

Puede ser la primera trail de un motorista que quiere empezar a viajar, pero también una alternativa para alguien cansado del peso, el coste y la complejidad de las grandes maxitrail.

Conclusión de la prueba

Después de probarla, la Voge 625 DSX nos ha dejado una impresión claramente positiva.

Nos parece una motocicleta lógica, versátil y bien planteada. Su motor de 581 cc ofrece una cifra de potencia adecuada para una utilización real, el equipamiento está por encima de lo habitual en su precio y la configuración de la parte ciclo permite combinar carretera y pistas sin convertir ninguna de las dos facetas en una simple excusa comercial.

No es la más ligera, la más potente ni la más sofisticada. Tampoco necesita serlo.

Por 6.592 euros, ofrece una cantidad de moto difícil de pasar por alto. La 625 DSX demuestra que una trail de media cilindrada puede ser accesible sin parecer básica y estar muy equipada sin convertirse en un producto complicado.

La probamos esperando encontrar una evolución de la conocida receta de Voge. Terminamos descubriendo una moto mucho más redonda de lo que su precio podría hacer pensar.