SILENCE

Silence se hunde en pérdidas y Acciona vuelve a poner dinero para tapar el agujero: no hay quien venda sus scooter

Silence S02
Silence S02

Silence, la marca española de motos y pequeños vehículos eléctricos controlada por Acciona, afronta una nueva operación de saneamiento financiero tras cerrar otro ejercicio en números rojos. La compañía, cuyo nombre societario es Scutum Logistic, acordó en su última junta de accionistas reducir su capital social a cero para restablecer el equilibrio patrimonial y, al mismo tiempo, aprobar una nueva ampliación de capital de 28 millones de euros.

La operación previsiblemente será suscrita por Acciona, que ya controla el 99,94% de la empresa desde 2021. Tras esta denominada operación acordeón, el grupo de la familia Entrecanales pasará a controlar el 100% de Silence, dejando fuera a los minoritarios. Entre ellos figura Cayac Sport, sociedad de Carlos Sotelo, fundador de Silence y consejero delegado de la firma hasta junio de 2025, que mantenía una participación del 0,05%.

La medida refleja la delicada situación financiera de la compañía y la necesidad de reforzar su estructura patrimonial para seguir operando mientras Acciona estudia el futuro de la firma.

Pérdidas de 63,5 millones en 2025

El dato que explica la operación es contundente. Silence perdió 63,5 millones de euros en 2025, un 77% más que en 2024, cuando registró unos números rojos de 36,9 millones. La empresa terminó el pasado ejercicio con un capital de 102,3 millones de euros, pero con un patrimonio neto negativo de 8,2 millones, al acumular pérdidas por 123 millones.

Es decir, la compañía no solo sigue sin ser rentable, sino que ha necesitado nuevas inyecciones para compensar el deterioro de su balance.

La situación contrasta con la evolución de los ingresos. Silence registró unas ventas de 24,9 millones de euros en 2025, un 36% más que el año anterior. Además, el negocio exterior ya generó el 56% de la facturación, lo que demuestra que la marca ha conseguido crecer fuera de España. Sin embargo, ese crecimiento no ha sido suficiente para absorber los costes, las inversiones y la presión competitiva del mercado eléctrico.

Acciona ya había puesto 102 millones el año pasado

La nueva ampliación de capital no llega de forma aislada. Acciona ya inyectó 102 millones de euros en Silence en 2025 mediante dos ampliaciones de capital destinadas a reforzar el balance y financiar inversiones.

Ese esfuerzo económico se destinó, entre otras partidas, a cerca de 3.000 estaciones de intercambio de baterías en España, con una inversión de 14 millones de euros. Además, la compañía dedicó 6,1 millones a I+D y 1,7 millones a mejoras en sus instalaciones de la Zona Franca de Barcelona.

La plantilla media de Silence se situó el año pasado en 296 personas.

La estrategia de la empresa se ha basado en un modelo diferencial dentro de la movilidad eléctrica urbana: motos, minicoches y baterías extraíbles con red de intercambio. Pero la ejecución de ese modelo exige una inversión elevada, especialmente en infraestructura, desarrollo tecnológico y fabricación.

El problema de los minicoches eléctricos

Uno de los puntos más sensibles está en los minicoches urbanos eléctricos lanzados por Silence en 2024. Acciona reconoce que el avance de los fabricantes chinos en el sector del vehículo eléctrico ha afectado a la viabilidad competitiva de estos modelos.

El presidente y consejero delegado de Acciona, José Manuel Entrecanales, lo admitió a finales de junio durante la junta de accionistas del grupo. La compañía está en conversaciones con posibles socios para combinar capacidades con un operador chino o asiático que ayude a convertir Silence en una empresa competitiva “con tendencias asiáticas”.

La frase resume muy bien el problema. Silence compite en un mercado donde los fabricantes chinos están llegando con mucha escala, costes ajustados, tecnología propia y una velocidad industrial difícil de igualar para una empresa europea de menor tamaño.

Acciona busca socio o comprador

El saneamiento del balance coincide con los planes de Acciona para vender total o parcialmente Silence. La empresa está sondeando alianzas estratégicas con grupos asiáticos, entre ellos fabricantes chinos como Chery, socio de Ebro Motors Group, y Geely.

La operación tendría lógica industrial. Silence necesita músculo tecnológico, costes competitivos y capacidad de producción para seguir creciendo en un mercado dominado por fabricantes cada vez más grandes. Acciona, por su parte, parece buscar una salida que permita reducir el esfuerzo financiero continuado sobre la filial.

El interés de un socio chino podría aportar escala, componentes, tecnología y acceso a una cadena de suministro más eficiente. A cambio, Silence ofrece marca, presencia europea, planta en Barcelona, experiencia en movilidad urbana y un modelo propio de baterías intercambiables.

El mercado empieza a mejorar en 2026

Pese a los problemas acumulados, Acciona sostiene que la situación comercial ha empezado a cambiar en 2026. Hasta junio, Silence vendió 2.112 motos, un 152% más que en el primer semestre de 2025, y 1.079 minicoches, un 22% más.

Estas cifras muestran una recuperación de la demanda, aunque todavía queda por ver si ese crecimiento se traduce en una mejora real de la rentabilidad. Vender más no siempre significa perder menos, especialmente cuando el negocio exige fuertes inversiones, descuentos comerciales, red de baterías y desarrollo industrial.

La clave estará en comprobar si Silence puede convertir ese aumento de volumen en una estructura sostenible.

Una marca con producto, pero atrapada por los costes

El caso de Silence resume uno de los grandes dilemas de la movilidad eléctrica europea. La empresa tiene producto, tecnología propia, presencia urbana y una propuesta diferenciada. Pero también arrastra pérdidas elevadas, inversiones constantes y una competencia cada vez más agresiva.

El mercado de motos y pequeños vehículos eléctricos no ha crecido en España y Europa al ritmo que muchas compañías esperaban. A eso se suma la presión de fabricantes asiáticos, capaces de ofrecer vehículos eléctricos con precios muy ajustados.

En ese contexto, Acciona se enfrenta a una decisión compleja: seguir financiando la compañía, buscar un socio industrial o desprenderse parcial o totalmente de Silence.

El futuro de Silence entra en una fase decisiva

La nueva inyección de 28 millones de euros sirve para recomponer el balance, pero no resuelve por sí sola el problema de fondo. Silence necesita una estructura financiera más sólida, mayor escala comercial y una alianza que le permita competir en un mercado eléctrico dominado por gigantes.

La operación acordeón deja a Acciona con el control total de la empresa y prepara el terreno para una posible transacción. El mensaje es claro: antes de buscar socio, comprador o alianza, la compañía necesita sanear sus cuentas.

Silence nació como una de las apuestas españolas más visibles en movilidad eléctrica urbana. Ahora afronta una etapa decisiva. Tiene ventas al alza en 2026, una planta en Barcelona y una propuesta tecnológica propia. Pero también acumula pérdidas, necesita capital y busca apoyo industrial.

La pregunta ya no es solo si Silence puede vender más motos o minicoches. La pregunta es si puede hacerlo ganando dinero.