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¿Merece la pena comprar la Tiger Sport 800 en lugar de la 660? Este motorista lo tiene claro

Triumph Tiger 800 y Tiger 660
Triumph Tiger 800 y Tiger 660

Elegir entre la Triumph Tiger Sport 660 y la nueva Tiger Sport 800 podría parecer sencillo. La segunda tiene un motor más grande, mejores componentes, mayores prestaciones y un precio superior, por lo que debería ser automáticamente la opción más recomendable.

Sin embargo, después de haber conducido ambas motocicletas durante un tiempo considerable, el responsable del canal Moto Filmer asegura que la decisión resulta bastante más complicada.

Aunque Triumph presenta los dos modelos como motos de estética aventurera y orientación principalmente asfáltica, no se trata únicamente de la misma motocicleta equipada con dos motores diferentes. Comparten una posición de conducción erguida, confortable y accesible, además de utilizar propulsores de tres cilindros, pero transmiten sensaciones distintas.

La Tiger Sport 800 gana claramente en prestaciones

La mayor diferencia se encuentra en el motor. La Tiger Sport 800 utiliza un tricilíndrico de 798 cc, frente al propulsor de 660 cc de su hermana pequeña.

Sobre el papel, la 800 resulta claramente superior. Ofrece más potencia, más par y mejores prestaciones prácticamente en cualquier situación.

Su motor también trabaja de forma más relajada. El aumento de par permite acelerar con contundencia sin tener que recurrir continuamente al cambio, una ventaja especialmente importante cuando se viaja con maletas, equipaje o pasajero.

La Tiger Sport 660 obliga a trabajar un poco más para conseguir el mismo ritmo. El conductor debe utilizar con mayor frecuencia la caja de cambios y mantener el motor dentro de la zona adecuada del cuentarrevoluciones.

Pero precisamente ahí aparece su principal encanto.

La 660 obliga a trabajar más, pero resulta más divertida

Según explica el probador, la Tiger Sport 660 no es una moto lenta. Simplemente exige una conducción más activa y permite aprovechar con mayor frecuencia su motor sin necesidad de alcanzar velocidades excesivas.

El propulsor pequeño tiene menos masas giratorias y esa diferencia se percibe al cambiar de dirección. La moto se siente algo más ligera, rápida de reacciones y juguetona.

La Tiger Sport 800, en cambio, transmite una mayor sensación de estabilidad y aplomo. Es más eficaz y contundente, pero también requiere menos esfuerzo por parte del conductor.

La sorpresa llega al hablar del consumo. Durante las pruebas realizadas por el canal, la 800 habría resultado incluso ligeramente más eficiente que la 660, consiguiendo algunas millas por galón adicionales pese a tener una cilindrada superior.

Dos motos visualmente muy parecidas

Las diferencias estéticas entre las dos Tiger Sport son relativamente pequeñas.

La 800 utiliza un escape lateral más voluminoso, una disposición diferente del sistema y algunos deflectores adicionales en la parte frontal. También incorpora una pequeña pieza de carrocería delantera específica.

Por lo demás, ambas motocicletas mantienen una imagen muy similar y resulta evidente que pertenecen a la misma familia.

El bastidor y las dimensiones son prácticamente idénticos. Existen pequeñas variaciones en las geometrías, pero el probador considera que un motorista normal difícilmente podría apreciarlas durante una conducción cotidiana. La 660 pesa menos, aunque la diferencia tampoco es especialmente grande.

La suspensión es el verdadero argumento de la 800

La diferencia más importante no estaría en el diseño ni siquiera en la electrónica, sino en las suspensiones.

La Tiger Sport 660 utiliza un conjunto más sencillo. En el tren trasero permite regular la precarga, pero ofrece pocas posibilidades adicionales de ajuste.

La 800 incorpora una suspensión más avanzada. Su horquilla permite regular la compresión y la extensión, mientras que el amortiguador trasero dispone de ajustes de precarga y extensión.

Para una conducción normal por carretera, la suspensión de la 660 cumple correctamente. El problema aparece al aumentar el ritmo sobre asfaltos deteriorados o al encontrar compresiones importantes.

En esas circunstancias, la moto pequeña puede transmitir algunos golpes más secos de lo esperado. La 800 no es necesariamente muy superior durante una conducción tranquila, pero ofrece la posibilidad de ajustar el conjunto hasta encontrar una configuración mucho más equilibrada.

Después de regularla correctamente, la moto grande se mostró más estable sobre superficies irregulares y aprovechó mejor el recorrido disponible de la horquilla y del amortiguador. Para Moto Filmer, este es el punto en el que la Tiger Sport 800 empieza a justificar realmente su mayor precio.

Los frenos mejoran, aunque la diferencia no resulta enorme

Triumph también ha mejorado el sistema de frenado de la 800.

La 660 monta pinzas delanteras deslizantes de dos pistones y discos fijos. La versión de mayor cilindrada recibe pinzas radiales de cuatro pistones y discos flotantes.

La diferencia parece considerable al consultar las fichas técnicas, pero el probador reconoce que no encontró un salto enorme en condiciones reales.

Los frenos de la 660 ofrecen potencia suficiente, un tacto fácil de controlar y un rendimiento adecuado para circular por carretera. La ventaja de la 800 podría resultar más evidente para motoristas muy rápidos o cuando la moto circula completamente cargada, con pasajero y equipaje.

La electrónica no decide la compra

Otro aspecto sorprendente es que el equipamiento electrónico resulta muy parecido.

Las dos motocicletas cuentan con plataforma inercial de seis ejes, ABS en curva, control de tracción sensible a la inclinación, modos de conducción, control de crucero y cambio rápido bidireccional.

Por tanto, quien paga más por la Tiger Sport 800 no está comprando una electrónica radicalmente superior. La principal ganancia está en la mecánica, el motor, las suspensiones y los frenos.

La 660 para divertirse y la 800 para tenerla en el garaje

Cuando Moto Filmer plantea cuál de las dos ofrece una experiencia más divertida, su respuesta favorece a la Tiger Sport 660.

Su motor invita a cambiar más de marcha, resulta agradable a velocidades normales y la moto se siente más ligera al enlazar curvas. Para salir a conducir únicamente por placer, el probador asegura que elegiría la versión pequeña.

La 800, sin embargo, ofrece una mayor capacidad general. Tiene más potencia, mejores suspensiones, frenos superiores y funciona mejor cuando se viaja con carga o pasajero. No es una moto completamente distinta, sino una interpretación más completa y capaz de la misma idea.

Su conclusión final resume perfectamente la comparación: para divertirse escogería la 660, pero si tuviera que gastar su propio dinero y quedarse con una sola, compraría la 800.

La razón decisiva no sería el aumento de potencia, sino la suspensión. Considera que terminaría arrepintiéndose de comprar la 660 cada vez que el conjunto alcanzase sus límites sobre una carretera deteriorada.

Su combinación perfecta sería una Tiger Sport 660 equipada con las suspensiones de la 800. Como esa versión no existe, la 800 termina siendo la compra más completa, aunque la pequeña conserve el premio de ser la más divertida.