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Ducati sigue sacando motos cada vez más caras: ahora, otra Panigale por 150.000 euros

Ducati Panigale
Ducati Panigale

Ducati ha decidido celebrar su centenario en 2026 como mejor sabe hacerlo: llevando al límite la tecnología, el rendimiento y la obsesión por el peso. El resultado es la nueva Superleggera V4 Centenario, una edición muy exclusiva basada en la plataforma Panigale que no solo presume de cifras de auténtica locura, sino que además se coloca como una de las motos de carretera más extremas jamás construidas por la firma de Borgo Panigale.

Y hay una cifra que lo resume casi todo. Esta nueva Ducati declara 224,9 CV en configuración homologada Euro5+ y un peso en orden de marcha, sin combustible, de solo 173 kilos. Es decir, pesa incluso menos que una Ducati Scrambler Icon 803 refrigerada por aire, algo que ya de por sí explica hasta qué punto la marca ha querido convertir esta moto en una pieza de ingeniería casi obsesiva.

Una Ducati creada para el centenario y pensada para impresionar en cada cifra

La Superleggera V4 Centenario es la cuarta entrega de la saga Superleggera, una familia que siempre ha funcionado como el escaparate más radical de lo que Ducati es capaz de hacer cuando elimina casi cualquier límite de coste. En este caso, además, el contexto lo amplifica todo: no es una Panigale especial más, sino la moto elegida para conmemorar los 100 años de la marca.

La presentación se realizó en el Circuit of the Americas, durante una cita del Mundial de MotoGP en Texas, un escenario muy apropiado para un modelo que vive a medio camino entre la carretera legal y una máquina de carreras apenas civilizada.

El motor Stradale R 1100 V4 eleva aún más la receta

Una de las grandes claves de esta moto está en su nuevo motor Stradale R 1100 V4. Parte de la base mecánica del propulsor 998 cc de la Panigale V4 R, pero crece hasta los 1.103 cc gracias a un aumento de carrera, manteniendo el diámetro en 81 mm.

Sobre el papel, lo más impactante es la potencia homologada de 224,9 CV, pero lo verdaderamente importante es cómo se llega hasta ahí. Ducati asegura que este nuevo motor es 3,6 kilos más ligero incluso montando un embrague en seco, y que además mejora la respuesta del acelerador y la rapidez con la que sube de vueltas.

Para conseguirlo, la marca ha recurrido a una receta muy poco dada al compromiso: cigüeñal más ligero, contrapesos en tungsteno, más de 70 tornillos de titanio, bielas de titanio, pistones específicos, árbol de levas de escape especial y cuerpos de mariposa ovalados 4 mm más grandes, hasta llegar a 56 mm.

El resultado no es solo una cifra alta. Es un motor pensado para reaccionar con más inmediatez, acelerar con más rabia y reducir al máximo las inercias internas.

Hasta 243,6 CV con el kit de competición

Como si los 224,9 CV no fueran suficientes, la Superleggera V4 Centenario puede llegar hasta 243,6 CV con el kit racing instalado. Y ahí el peso baja todavía más, hasta unos espectaculares 167 kilos.

Eso coloca a esta Ducati en un territorio absolutamente fuera de lo normal. No estamos hablando de una superbike rápida dentro del mercado. Estamos hablando de una moto que roza relaciones peso-potencia propias de competición y que convierte cada décima de kilo ahorrada en parte del discurso técnico.

Chasis de carbono y una dieta salvaje

Si el motor impresiona, la parte ciclo no se queda atrás. Ducati ha desarrollado para esta moto un conjunto completamente específico en fibra de carbono, formado por el bastidor delantero, el subchasis trasero y el basculante de doble brazo.

Ese cambio ya marca una ruptura importante, porque abandona el clásico basculante monobrazo que había acompañado a otras Superleggera de los últimos años. Según la marca, este nuevo basculante es un 21% más ligero que el diseño hueco de la Panigale V4 estándar, manteniendo la misma rigidez lateral y torsional.

Además, el bastidor delantero, el subchasis y el soporte frontal del carenado ahorran en conjunto 2,2 kilos frente a una Panigale V4 normal. En una moto donde cada gramo cuenta, esa cifra es enorme.

La primera Ducati matriculable con discos de freno de carbono

Uno de los detalles más salvajes de esta edición Centenario es que incorpora los primeros discos de freno de carbono homologados para carretera en una Ducati. A eso se suman también unos tubos exteriores de horquilla en carbono, otra solución inédita en una moto matriculable de la marca.

Öhlins ha desarrollado una horquilla con barras exteriores de carbono y pies mecanizados que reduce el peso en un 8,5% incluso frente a la V4 R. Detrás, el muelle también adelgaza de forma importante, con una reducción del 27%. Todo el conjunto es totalmente ajustable de forma manual, reforzando la idea de que aquí no hay concesiones al confort fácil, sino a la precisión y a la ligereza.

Menos peso también en llantas, frenos y transmisión

La dieta de la Superleggera V4 Centenario no se ha quedado solo en lo visible. Las llantas de carbono BST de cinco radios son 300 gramos más ligeras que las de carbono ya disponibles en la gama Panigale V4, y el disco trasero flotante de acero recorta otros 200 gramos.

También se incluye una Racing Gearbox con una configuración pensada para evitar errores al reducir: el punto muerto queda abajo del todo y solo es accesible desde una palanca en la piña derecha. La intención es clara: eliminar el riesgo de encontrar el punto muerto por error en una frenada fuerte antes de una curva lenta y optimizar todavía más la aceleración.

Una superbike que convierte el centenario en una declaración de intenciones

Lo que ha hecho Ducati con esta moto va mucho más allá de lanzar una edición limitada de aniversario. La Superleggera V4 Centenario funciona como una declaración de intenciones en toda regla. La marca no ha querido mirar al pasado con nostalgia, sino utilizar sus 100 años de historia para firmar una de las motos más extremas, ligeras y tecnológicamente avanzadas que ha puesto jamás en la calle.

Con un precio de 150.000 euros, esta Ducati no está pensada para un comprador racional ni para quien compare equipamiento euro por euro. Está pensada para quien quiere poseer una pieza de colección con cifras de competición, materiales prácticamente exóticos y un nivel de exclusividad que muy pocas motos pueden ofrecer.

Y ahí está precisamente la gracia de esta Superleggera V4 Centenario: no pretende justificarse. Pretende impresionar. Y lo consigue desde el primer dato hasta el último tornillo de titanio.