La DGT coge ojeriza a los ciclistas que hacen esto: "200 euros de multa"
La presencia de bicicletas y vehículos de movilidad personal se ha convertido en algo cotidiano en muchas ciudades españolas. En Zaragoza, donde la movilidad sostenible gana protagonismo cada año, la convivencia entre peatones, ciclistas y patinetes no siempre resulta sencilla. Cuando las normas no se respetan o se desconoce la normativa municipal, el riesgo de accidente aumenta de forma considerable.
Los datos del Ayuntamiento de Zaragoza reflejan bien esta realidad. Cada año se registran más de 500 accidentes en los que están implicadas bicicletas o VMP. Aunque la mayoría son leves, algunos terminan con consecuencias graves, lo que ha llevado a reforzar las medidas de seguridad y a recordar las obligaciones de quienes circulan en estos vehículos.
El seguro obligatorio que genera polémica
Una de las medidas más debatidas en la ciudad ha sido la obligatoriedad de contar con un seguro de responsabilidad civil. Esta póliza debe cubrir los posibles daños que un ciclista o usuario de patinete pueda causar a otras personas o a terceros.
En algunos casos, el requisito también se puede cumplir con un seguro de hogar que incluya esta cobertura, pero en cualquier caso los usuarios deben poder demostrarlo si son requeridos por los agentes. La normativa establece que, si la Policía Local solicita la documentación, el ciclista deberá presentar una copia de la póliza, ya sea en formato papel o digital.
La medida ha generado debate entre los usuarios habituales de bicicleta, pero el objetivo del consistorio es claro: garantizar que los daños derivados de un accidente estén cubiertos.
Las normas básicas que muchos ciclistas desconocen
Más allá del seguro, existe otro problema frecuente: muchos ciclistas y conductores de patinetes desconocen la ordenanza municipal que regula su circulación.
Una de las normas más claras es la prohibición de circular por aceras o zonas exclusivamente peatonales. Tampoco está permitido utilizar los carriles reservados al transporte público, como los carriles bus.
En los carriles bici, tanto bicicletas como patinetes deben respetar una velocidad máxima de 25 km/h. Superar ese límite puede derivar en sanciones y, además, incrementa el riesgo para peatones y otros usuarios de la vía.
Otro aspecto importante es la iluminación obligatoria. Según el artículo 15 de la Ordenanza de Movilidad, las bicicletas deben contar con luces delanteras y traseras homologadas o, en su defecto, con elementos reflectantes visibles. Durante la noche es obligatorio llevar las luces encendidas, y también se recomienda utilizar prendas reflectantes para mejorar la visibilidad.
La duda eterna: cómo cruzar un paso de peatones
Uno de los puntos que más confusión genera entre los ciclistas es cómo cruzar correctamente un paso de peatones. Basta con observar cualquier cruce de la ciudad para ver comportamientos diferentes: algunos ciclistas se bajan de la bicicleta, mientras que otros atraviesan el paso montados en ella.
La normativa es clara. Según la Ordenanza de Movilidad de Zaragoza, cuando un paso de peatones no tenga un paso específico para bicicletas, el ciclista debe reducir la velocidad, bajarse del vehículo y cruzar andando.
Solo existe una excepción: cuando el paso conecta dos tramos de vía ciclista o zonas autorizadas para bicicletas. En ese caso, el ciclista puede cruzar montado, pero cediendo siempre la prioridad a los peatones y extremando la precaución.
La Dirección General de Tráfico (DGT) también insiste en esta norma y recuerda que las bicicletas no tienen prioridad en los pasos de peatones. Por ello, cruzar montado en la bicicleta cuando no está permitido puede suponer una multa de hasta 200 euros.
Convivencia y respeto para evitar accidentes
El aumento del uso de bicicletas y patinetes es una tendencia que seguirá creciendo en las ciudades españolas. Sin embargo, para que este modelo de movilidad funcione, es fundamental que todos los usuarios de la vía conozcan y respeten las normas.
En ciudades como Zaragoza, donde el número de ciclistas aumenta cada año, la seguridad depende tanto de la infraestructura como del comportamiento de quienes circulan por ella. Respetar los límites de velocidad, utilizar iluminación adecuada y saber cómo actuar en un paso de peatones puede marcar la diferencia entre un trayecto tranquilo y un accidente.