Destroza una moto aparcada, agrede a dos policías y sus padres tendrán que pagar los daños

Recreación de lo ocurrido con el menor

Una motocicleta perfectamente estacionada en la calle terminó convertida en el objetivo de un menor que, según los hechos declarados probados, decidió tirarla al suelo y comenzar a golpearla repetidamente.

Ocurrió el 4 de diciembre de 2024, alrededor de la 1:30 de la madrugada, en una calle de Alcobendas, Madrid.

El joven había nacido en noviembre de 2007, por lo que estaba próximo a alcanzar la mayoría de edad cuando sucedieron los hechos.

Los golpes fueron suficientemente fuertes como para llamar la atención de un vecino.

Este avisó a la Policía Nacional.

Y lo que inicialmente era una intervención por daños en una motocicleta terminó convirtiéndose en un problema bastante más serio.

Llegó la Policía y terminó pateando a dos agentes

Los agentes acudieron al lugar, identificaron al menor y posteriormente procedieron a trasladarlo, después de pasar por comisaría, a un centro de protección.

Pero el joven se resistió a la actuación policial.

Durante el enfrentamiento, propinó una fuerte patada a uno de los policías, que terminó cayendo al suelo.

Después golpeó también con una patada en el tobillo a otro agente.

Ambos sufrieron contusiones en las piernas y terminaron personándose como acusación particular en el procedimiento.

Lo que había comenzado con daños sobre una moto terminó así acumulando varios ilícitos.

Daños, atentado y dos delitos leves de lesiones

El asunto llegó al Juzgado de Menores nº 4 de Madrid, cuya titular, la magistrada María de la Cinta Prat López, dictó la sentencia 186/2025.

El propio menor reconoció los hechos.

El juzgado lo consideró responsable de un delito de daños, un delito de atentado y dos delitos leves de lesiones.

La medida impuesta fue de diez meses de internamiento en un centro de régimen semiabierto.

Los dos últimos meses deberán cumplirse en régimen de libertad vigilada.

La propietaria de la moto recibirá 1.250 euros

Pero la sentencia no se limita a las consecuencias que tendrá que afrontar personalmente el menor.

La motocicleta sufrió daños valorados en 1.250 euros.

Esa es la cantidad establecida como indemnización para su propietaria.

A ella se añaden las cantidades correspondientes a las lesiones sufridas por los policías durante la intervención.

Confilegal cifra en más de 2.000 euros la responsabilidad económica derivada de los hechos y recoge en el detalle de la resolución una indemnización de 500 euros por las lesiones de los agentes, más los correspondientes intereses legales.

Y aquí aparece probablemente uno de los aspectos más interesantes del caso.

El menor no es el único que responde económicamente.

Sus padres también responden por los daños

Cuando quien comete los hechos tiene menos de 18 años, la legislación española establece un régimen específico de responsabilidad civil.

El artículo 61 de la Ley Orgánica reguladora de la responsabilidad penal de los menores dispone que los padres, tutores, acogedores o guardadores pueden responder solidariamente con el menor por los daños y perjuicios ocasionados.

Eso significa que el perjudicado no tiene necesariamente que esperar a que un adolescente sin patrimonio pueda afrontar las cantidades.

En este caso, la sentencia establece expresamente la responsabilidad de los progenitores junto a su hijo respecto de las indemnizaciones.

Por tanto, los golpes sobre aquella motocicleta terminarán teniendo también consecuencias económicas para sus padres.

Que el hijo sea menor no significa que los padres queden al margen

Este punto puede resultar desconocido para muchas familias.

La responsabilidad penal o las medidas impuestas por el Juzgado de Menores recaen sobre el joven.

Pero la responsabilidad civil funciona de forma diferente.

La Ley establece que, cuando el autor tiene menos de 18 años, sus padres responden solidariamente de los daños que haya causado. Esa responsabilidad puede ser moderada judicialmente en determinados casos cuando los progenitores no hayan favorecido la conducta mediante dolo o negligencia grave.

Por eso destrozar un vehículo, romper mobiliario o causar lesiones siendo menor puede generar una factura que termine afectando directamente a la economía familiar.

Todo empezó con una moto perfectamente aparcada

Quizá lo más llamativo sea cómo escaló todo.

No existió un accidente.

Ni una discusión con la propietaria.

La moto estaba simplemente estacionada en la vía pública.

El menor la tiró al suelo y comenzó a golpearla.

Un vecino escuchó el ruido y llamó a la Policía.

Cuando llegaron los agentes, el joven se resistió y terminó golpeando también a dos de ellos.

El resultado: un delito de daños, otro de atentado, dos delitos leves de lesiones, diez meses de internamiento y la obligación de indemnizar los perjuicios ocasionados.

Y como el responsable todavía era menor de edad cuando ocurrieron los hechos, la factura no termina únicamente en él.

Sus padres también tendrán que responder económicamente junto a su hijo por aquella madrugada que comenzó destrozando una moto aparcada.