Pilla ‘in fraganti’ a un hombre pateando su Vespa desde el balcón: los daños rondaron los 1.000 euros
Son aproximadamente las seis de la mañana y empiezas a escuchar fuertes golpes procedentes de la calle.
Te asomas al balcón pensando que puede haber ocurrido cualquier cosa y descubres que el objeto que está recibiendo los golpes es precisamente tu propia moto.
Eso es lo que le ocurrió al abogado penalista de Zaragoza Marco A. Navarro Laguna, según relató entonces Economist & Jurist.
El letrado se encontraba todavía en su domicilio cuando escuchó el ruido. Al asomarse descubrió a un joven al que, según afirmó, no conocía, golpeando repetidamente su motocicleta.
Y no era precisamente una moto vieja de la que hubiese decidido olvidarse.
Su Vespa llevaba únicamente cinco meses en sus manos.
El propietario comenzó a grabarlo
Navarro Laguna pudo observar la escena directamente desde su vivienda.
Según la información publicada, el individuo presentaba aparentes síntomas de embriaguez y golpeaba la motocicleta mientras profería insultos.
El abogado comenzó a registrar lo que estaba ocurriendo y llamó inmediatamente al 091.
La respuesta policial fue rápida.
Varias dotaciones se desplazaron hasta el lugar y, según la información publicada por Economist & Jurist, los agentes procedieron a detener al individuo.
La existencia de una grabación resulta especialmente relevante en un episodio de estas características, ya que puede permitir documentar directamente cómo se produjeron los hechos y facilitar posteriormente la investigación.
Unos 1.000 euros de daños en la Vespa
Después del incidente, el abogado trasladó la motocicleta a un concesionario para conocer el alcance de los desperfectos.
La primera valoración realizada por los empleados situó los daños en aproximadamente 1.000 euros.
Navarro Laguna presentó además una denuncia ante las autoridades.
Una cantidad que puede parecer relativamente pequeña frente al precio completo de una motocicleta, pero que tiene importancia también desde el punto de vista penal.
El artículo 263 del Código Penal castiga a quien cause intencionadamente daños en una propiedad ajena. Cuando el daño supera los 400 euros, el tipo básico contempla una multa de seis a veinticuatro meses; cuando no supera esa cifra, la pena prevista es de multa de uno a tres meses.
Eso no significa que esta valoración de 1.000 euros determine automáticamente cuál sería la responsabilidad penal concreta en este caso. Para ello tendrían que acreditarse judicialmente los hechos, la autoría, la intencionalidad y la cuantía definitiva de los daños.
El abogado temía que pudiera existir algo detrás
El episodio tenía además un contexto que hizo que el propietario no descartase inicialmente que pudiera existir alguna relación con su actividad profesional.
Navarro Laguna es abogado penalista y había asumido la dirección técnica de asuntos relacionados con JUPOL y JUCIL, organizaciones vinculadas respectivamente a Policía Nacional y Guardia Civil.
Tras el ataque a la moto manifestó que esperaba que aquello fuese simplemente un acto vandálico aislado y que no tuviese relación con su profesión.
La preocupación no surgía de la nada.
Ya había sufrido anteriormente un episodio de acoso
Economist & Jurist recordaba que el abogado había sido víctima anteriormente de otro episodio mucho más grave.
En marzo de 2022, el Juzgado de lo Penal número 3 de Zaragoza condenó a un hombre a 27 meses de prisión por acosar al letrado.
Según recogía aquella resolución, el comportamiento del condenado había llegado a afectar a la vida personal y profesional de Navarro Laguna y le había provocado preocupación y miedo.
Precisamente por ese antecedente, después de encontrar a un desconocido golpeando su Vespa bajo su vivienda, surgió la duda de si ambos hechos podían guardar algún tipo de relación.
La Policía comenzó a investigar esa posibilidad, aunque en la información publicada entonces no se establecía que existiese efectivamente una conexión entre ambos episodios.
Patear una moto puede ser mucho más que una simple gamberrada
Hay otro aspecto interesante del caso.
Golpear deliberadamente un vehículo aparcado puede parecer a primera vista una gamberrada que terminará simplemente pagando una reparación.
Pero dependiendo de los daños provocados, la conducta puede entrar directamente en el Código Penal.
La legislación diferencia precisamente según la cuantía del perjuicio. Si los daños intencionados sobre propiedad ajena exceden de 400 euros, el artículo 263 establece el tipo básico del delito de daños y contempla una multa calculada mediante el sistema de meses y cuotas.
Además, quien resulte responsable puede tener que afrontar también la responsabilidad civil derivada de los desperfectos, es decir, el coste económico necesario para reparar el bien dañado.
En este caso, la primera valoración del concesionario estaba alrededor de 1.000 euros.
Esta vez el propietario estaba mirando
Quizá lo más llamativo de esta historia sea precisamente cómo fue descubierto el supuesto autor.
Muchas motos aparecen por la mañana con un retrovisor roto, una carrocería arañada o directamente tiradas en el suelo y su propietario no tiene la menor idea de quién lo hizo.
Aquí ocurrió exactamente lo contrario.
Los golpes despertaron al dueño.
El dueño se asomó.
Y quien estaba golpeando la moto lo estaba haciendo justo debajo de la casa de un abogado penalista que pudo grabar lo ocurrido y llamar inmediatamente a la Policía.
La Vespa terminó en el taller con aproximadamente 1.000 euros en daños.
Y el hombre que supuestamente estaba golpeándola terminó detenido por los agentes que acudieron al lugar.