“Un verdadero show”: desmontar media Ducati por un retén que pierde anticongelante
El último vídeo del canal de YouTube Pro Action es una radiografía cruda y real del día a día en un taller de motos. Sin filtros, sin guion y con ese tono directo que ya es marca de la casa: problemas inesperados, soluciones provisionales, clientes avisados… y mucho trabajo acumulado.
La jornada arranca con una entrega satisfactoria —la moto de “Don Perruno” lista y con el escape impecable—, pero rápidamente el foco cambia a una Kawasaki Z900 que llega con sorpresa.
Un buje perdido y una solución provisional en la Z900
La Z900 estaba prácticamente lista, pero faltaba un detalle importante: un buje. “No sé si lo perdieron, no sé si se les olvidó”, comenta en el vídeo. Ante la urgencia, el equipo fabricó un buje provisional, avisando inmediatamente al cliente y enviándole el número de pieza y el diagrama correspondiente para que lo compre en agencia.
El mensaje es claro: solución temporal, pero transparente. El cliente está informado y sabe que debe montar la pieza original cuanto antes.
La Ducati Panigale: cuando no es el termostato
El siguiente caso es una Ducati Panigale que ya había pasado por el taller semanas atrás. En su momento se reparó la toma del termostato, que había sido perforada. Un mes después, vuelve con una fuga de anticongelante.
Tras desmontar, llegan las “buenas y malas noticias”. La reparación anterior está perfecta. No hay fuga en esa zona. Pero el líquido aparece por un pequeño orificio inferior que viene directamente del interior del motor.
El diagnóstico es claro: retén de la bomba de agua dañado.
Y aquí empieza el verdadero problema. En los motores en V2 de Ducati, acceder a esa pieza implica:
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Vaciar el aceite
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Retirar tapas laterales
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Desmontar engranajes
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Acceder a la bomba de agua oculta tras componentes plásticos
En palabras del mecánico: “es un verdadero show”. Para el cliente no es solo un problema técnico, es un gasto inevitable.
Ducati Monster: motores fáciles… a veces
En paralelo, el equipo trabaja sobre una Ducati Monster 2020 que había sufrido un error de sincronización y la rotura de un resorte. Ya con piezas nuevas instaladas, el motor vuelve a arrancar “al botonazo”.
Aquí el tono cambia: “de los motores de Ducati, este es de los más fáciles”, asegura, contrastando con la complejidad de la Panigale.
Eso sí, aparece un error en el MAP que deberán revisar, y se sustituye batería antes de darla por finalizada.
Tecnología italiana: el capricho JetPrime
Otro momento curioso del vídeo es la instalación de un pulsador JetPrime para una Kawasaki Ninja 400.
Pieza italiana, minimalista y cara. “Busquen cuánto cuesta esta chingadera”, bromea. Más allá del precio, el atractivo está en el acabado y la estética racing. Eso sí, para instalarlo hay que lidiar con tornillos de seguridad degollados, soldar y desmontar parte del conjunto superior.
Nada es plug & play en el mundo real del taller.
Una lección para otros talleres
Uno de los momentos más contundentes del vídeo no es técnico, sino profesional. Llega una Honda CBR600RR que otro taller no terminó.
El mensaje es directo:
“Cuando acepten un trabajo, termínenlo”.
Explica que siempre hay tiempo, que la responsabilidad no termina cuando el trabajo se complica y que la profesionalidad se mide precisamente en esos momentos. Una reflexión que va más allá de la mecánica.
La “vaca” del 92: 33 años después, vuelve a arrancar
Quizá la parte más emotiva es la resurrección de una moto modelo 1992, oxidada, con tornillos barridos, retenes dañados y años parada. La llaman “la vaca”.
Se limpian carburadores, se lava el tanque, se montan inyectores, se instala batería nueva… y tras varios intentos y una nube de humo considerable, el motor cobra vida.
Después de 33 años, arranca.
Eso sí, la advertencia es honesta: ahora el cliente deberá usarla y detectar qué más aparece. Una moto tanto tiempo parada siempre guarda sorpresas.
Entre bombas, retenes y humo blanco
El vídeo de Pro Action no es un ranking ni una review. Es un retrato real del taller: Ducati complicadas, japonesas con inventos, piezas italianas carísimas, motos mal reparadas por otros y clásicos que vuelven a respirar.
Y en medio de todo, una constante: trabajo constante, soluciones improvisadas cuando hace falta y una filosofía clara de responsabilidad con el cliente.
Porque en el mundo de la mecánica, salir de un problema suele significar meterse en otro.