Lleva su Yamaha R1 Crossplane en remolque desde Suiza hasta Barcelona para que un especialista la deje perfecta
Hay quien lleva la moto al taller que tiene a diez minutos de casa.
Y hay quien decide cargarla en un remolque y atravesar media Europa porque quiere que la toque una persona concreta.
Eso es precisamente lo que acaba de ocurrir en Motorbike Barcelona, donde han recibido una Yamaha YZF-R1 Crossplane procedente de Suiza. Su propietario ha bajado expresamente dos motocicletas en remolque para realizar allí los trabajos de mantenimiento.
Según explica el taller, se trata del cliente que más lejos ha viajado hasta ahora para dejarles una moto.
Y una de las protagonistas es especialmente interesante: una R1 Crossplane con aproximadamente 53.000 kilómetros a la que están realizando una revisión muy profunda.
53.000 kilómetros y llega el momento de mirar dentro
La motocicleta ha sido asignada a Sergi, uno de los mecánicos de Motorbike Barcelona especializado y especialmente aficionado a Yamaha.
El trabajo va bastante más allá de cambiar aceite y filtros.
El taller está realizando una revisión completa con reglaje de válvulas, algo especialmente importante cuando una superbike de altas prestaciones empieza a acumular decenas de miles de kilómetros.
Y lo que encontraron al medir las holguras confirmó que la intervención tenía bastante sentido.
“Todo escape pisado”, explica el mecánico.
Según Motorbike Barcelona, todas las pastillas correspondientes al reglaje de las válvulas de escape estaban fuera de medida.
¿Qué significa que las válvulas estén “pisadas”?
Es una expresión muy habitual en los talleres.
Las válvulas necesitan mantener una determinada holgura entre los diferentes elementos de accionamiento cuando el motor está frío.
Con kilómetros, temperatura y desgaste, esa distancia puede cambiar.
Cuando la holgura se reduce demasiado se suele decir que la válvula está “pisada”.
El riesgo es que llegue un momento en el que la válvula no cierre completamente como debería.
Eso puede provocar pérdida de compresión y problemas de funcionamiento y, en situaciones más extremas, terminar afectando a válvulas y asientos debido a las elevadas temperaturas de combustión.
Por eso comprobar y ajustar las tolerancias no es simplemente una cuestión de conseguir que el motor suene más fino.
Han tenido que cambiar las pastillas de reglaje
En las imágenes del taller pueden verse las pequeñas pastillas calibradas o shims utilizadas para ajustar la holgura.
No hay que confundirlas con las pastillas de freno.
Cada una tiene un espesor determinado y el mecánico tiene que calcular qué medida necesita montar para conseguir que cada válvula vuelva a encontrarse dentro de la tolerancia especificada.
Motorbike Barcelona muestra incluso una plantilla donde va registrando las mediciones y los cambios necesarios.
“Tenemos todas las pastillitas y nuestra plantilla, haciendo las sumas y restas, y le vamos a poner ya el reglaje en su sitio”, explican.
El taller asegura disponer de tantas medidas diferentes que incluso otros talleres les solicitan pastillas de reglaje cuando necesitan una determinada referencia.
Y estamos hablando de uno de los motores más especiales de Yamaha
La denominación Crossplane no es simplemente una etiqueta comercial.
Yamaha introdujo el cigüeñal crossplane en la R1 de producción en 2009, utilizando tecnología desarrollada a partir de su experiencia con la YZR-M1 de MotoGP. Aquella generación utilizaba un cuatro cilindros en línea de 998 cc, con 182 CV declarados para el modelo europeo original.
La gran peculiaridad se encuentra en la disposición de las muñequillas del cigüeñal.
En lugar de la configuración tradicional de muchos cuatro cilindros en línea, Yamaha separó las posiciones de los pistones en intervalos de 90 grados.
El objetivo era reducir determinadas fluctuaciones provocadas por las fuerzas de inercia y proporcionar una entrega de par más lineal y controlable al abrir el acelerador, especialmente a la salida de las curvas.
Y también creó uno de los sonidos más reconocibles de las deportivas
Esa arquitectura está detrás de una de las características que más identifica a las R1 modernas.
El sonido.
Una R1 Crossplane no suena como el clásico cuatro cilindros japonés con una secuencia completamente regular.
Tiene una cadencia más grave y rota, que recuerda mucho más a un motor de competición.
Motorbike Barcelona destaca precisamente “el desfase de las muñequillas del cigüeñal” como responsable tanto de su sonido característico como de esa particular sensación de empuje.
Yamaha explicaba ya cuando presentó aquella primera generación que el propósito del crossplane era proporcionar una respuesta más directa entre el acelerador y la fuerza que llega al neumático trasero.
La moto conserva además su configuración original
Hay otro detalle que ha llamado la atención en el taller.
La unidad conserva una decoración que, según Motorbike Barcelona, han comprobado en el programa oficial de Yamaha y corresponde al color original con el que salió la motocicleta.
“Esta moto está original”, explican.
El taller incluso aconseja a su propietario conservarla así porque considera que este tipo de R1 está empezando a estar muy buscada.
Van todavía más lejos:
“Si la conservas, te aseguro que ganarás dinero”.
Eso último es evidentemente una valoración del propio taller y no puede garantizarse que una determinada motocicleta vaya a revalorizarse.
Pero sí existe una razón para que las primeras R1 Crossplane tengan un interés especial: representaron un cambio técnico fundamental en la historia de la YZF-R1. Yamaha considera precisamente la versión de 2009 una de las evoluciones más importantes de toda la saga.
También revisan el tensor de distribución
La revisión no termina en las válvulas.
Motorbike Barcelona muestra también el tensor de la distribución.
Explican que en esta unidad funciona mediante presión de aceite y que, aunque no es un componente que suela dar demasiados problemas, sí han tenido que sustituir alguno anteriormente.
Un tensor que no trabaje correctamente puede permitir un exceso de holgura en la cadena de distribución, provocando ruidos y, en situaciones graves, comprometiendo la sincronización del motor.
En esta R1 simplemente forma parte de la revisión exhaustiva que están realizando antes de devolver la motocicleta a su propietario.
Juntas nuevas, aceite nuevo y refrigerante nuevo
Una intervención de este tipo obliga además a desmontar numerosos elementos.
El taller señala que montará juntas nuevas, sustituirá el aceite y renovará el refrigerante.
También han retirado el radiador durante los trabajos, por lo que el circuito deberá llenarse y purgarse nuevamente antes de finalizar.
El objetivo, según explican, es que la moto vuelva a Suiza “en perfecto estado”.
No es precisamente una revisión rápida de una mañana.
El propietario ha bajado dos motos en un remolque
Y probablemente esta sea la parte que mejor demuestra la confianza que algunos clientes llegan a depositar en un determinado mecánico.
No hablamos de alguien que estuviese pasando unos días en Barcelona y aprovechase para realizar el mantenimiento.
Según Motorbike Barcelona, el propietario ha bajado desde Suiza expresamente con un remolque y dos motocicletas.
Una distancia que, dependiendo del punto concreto de origen, puede representar fácilmente más de 1.000 kilómetros por trayecto.
El taller reconoce que hasta ahora nadie había viajado desde tan lejos para dejarles una motocicleta.
“De momento tenemos el récord”, bromean.
Medio continente para hacer un reglaje de válvulas
Puede parecer excesivo recorrer semejante distancia para llevar una moto al taller.
Pero la R1 tampoco es precisamente un scooter urbano.
Estamos hablando de un motor de cuatro cilindros y 998 cc concebido para funcionar a regímenes muy elevados, con una arquitectura crossplane que Yamaha desarrolló buscando trasladar parte de la filosofía de su MotoGP a una motocicleta matriculable.
Cuando una unidad de estas características alcanza los 53.000 kilómetros, saber exactamente quién la desmonta y vuelve a montar puede tener mucha importancia para su propietario.
Especialmente si pretende conservarla durante muchos años.
Y el reglaje demuestra por qué no conviene ignorar el mantenimiento
A simple vista la moto está espectacular.
Mantiene su decoración original, arranca, funciona y aparentemente no tenía por qué anunciar que algo estaba fuera de tolerancia.
Pero al abrirla y medir, Motorbike Barcelona asegura que todas las válvulas de escape necesitaban corrección.
Ese es precisamente el tipo de mantenimiento que resulta fácil posponer porque el motorista no siempre percibe síntomas evidentes.
Hasta que aparecen.
En esta R1, después de 53.000 kilómetros, las mediciones han permitido actuar antes de que esas holguras continúen cerrándose.
Después tocará volver a montar todo, rellenar líquidos, comprobar el funcionamiento y cargar nuevamente la motocicleta en el remolque.
Su próximo viaje será otra vez hasta Suiza.
Pero esta vez con el reglaje de válvulas corregido y uno de los cuatro cilindros más característicos que ha fabricado Yamaha preparado para seguir acumulando kilómetros.