YAMAHA

Destapa el gran problema de la TMAX: “Si no lo revisas al cambiar el aceite, te cargas el motor”

La Yamaha TMAX lleva años viviendo en un lugar muy concreto del mercado: el de las motos que no se compran solo con la cabeza. Se compran también con los ojos, con la fama, con el sonido y con esa imagen de scooter grande, rápida y aspiracional que ha sabido construir como pocas. Pero una cosa es lo que proyecta y otra muy distinta lo que se encuentra quien la desmonta, la repara y se pelea con sus averías cada semana.

Ahí es donde entra Miñana, que no habla como vendedor ni como concesionario, sino como alguien que las toca por dentro. Y su mensaje es bastante claro: la TMAX tiene cosas muy buenas, sí, pero también arrastra varios puntos débiles que conviene conocer antes de idealizarla demasiado. Y hay uno, en particular, que para él está por encima del resto: un fallo en el embrague que, si no se revisa cuando toca, puede acabar en algo mucho más serio que un simple ruido o una reparación pequeña.

La avería que más le preocupa: discos de embrague, chupona y falta de aceite

La advertencia más dura de Miñana gira en torno al embrague. Explica que el sistema, de tipo multidisco bañado en aceite y actuado de forma centrífuga, fue mal diseñado. Según su experiencia, de esos discos pueden desprenderse pequeñas placas de fricción que terminan cayendo al cárter. El problema viene después: la chupona del aceite las recoge, se quedan atrapadas en el tamiz y, cuando se acumulan demasiadas, el motor deja de recibir el caudal correcto de lubricación.

Y ahí ya no se está hablando de una simple molestia. Se está hablando de gripar el motor.

Por eso su consejo es tan directo: si tienes una TMAX, no basta con cambiar aceite y seguir. Conviene revisar esa zona, limpiar la chupona, desmontar la bomba de aceite si hace falta y aprovechar para cambiar los discos de embrague antes de que el problema vaya a más. No es una operación agradable, pero sí bastante más barata que rehacer un motor entero.

El rodamiento barato que mete mucho ruido y conviene cambiar

Otro detalle que subraya Miñana tiene bastante lógica de taller: ya que abres, ya que desmontas y ya que estás metido en esa zona, conviene cambiar también un rodamiento pequeño que soporta mucha carga y que, cuando empieza a estar tocado, mete bastante ruido. Su precio ronda los 6 euros, así que entra de lleno en la categoría de esas piezas que cuesta muy poco sustituir a tiempo y mucho más ignorar después.

Ese enfoque es muy suyo: no quedarse solo en la avería grande y aprovechar la intervención para evitar un regreso innecesario al taller unas semanas después.

La TMAX acelera mejor con una modificación muy simple

Hay otro punto interesante en su análisis y tiene que ver con el variador. Miñana sostiene que mucha gente se gasta una fortuna en piezas para hacer que la TMAX corra más, cuando solo con cambiar los rodillos se puede notar una diferencia enorme. Habla de bajar el peso de los rodillos de 17,5 gramos a 15 gramos, algo que hace que el motor suba más de vueltas, se mantenga más cerca del par máximo y gane mucha más aceleración.

La contraparte también la deja clara: algo más de consumo, algo menos de punta y un motor más revolucionado. Pero para uso urbano o de salidas normales, su lectura es sencilla: tiene mucho más sentido ganar reprise que obsesionarse con ver cifras absurdas en una scooter grande.

Lo mejor de la TMAX, según Miñana: chasis, ciudad y una parte ciclo muy seria

No todo son palos. De hecho, Miñana deja claro varias veces que la TMAX tiene virtudes muy reales. Para él, una de las mejores está en el chasis, en la forma en la que baja el centro de gravedad y en lo manejable que resulta para moverse por ciudad. También valora la postura, el asiento con ese pequeño respaldo que ayuda al acelerar fuerte y un manillar algo más estrecho que mejora la sensación de control.

Además, destaca que la parte ciclo no suele dar demasiados problemas. Habla bien del bastidor, de la suspensión y de unos frenos potentes, con doble disco delantero y componentes Brembo. Otra cosa, matiza, es la frenada real cuando sube la velocidad. Según sus pruebas, al pasar de 60 a 80 km/h la distancia crece demasiado, y él lo atribuye más a un exceso de peso delante y al reparto de masas que a una falta de calidad de los frenos.

La correa, el piñón y otras cosas que casi nadie revisa

Más allá del embrague, Miñana pone sobre la mesa otros mantenimientos que, según él, casi nadie hace como debería. Uno de ellos es el piñón, que va sellado con grasa y cuyos estriados pueden desgastarse si esa lubricación pierde propiedades. Su consejo es desmontar, limpiar bien y volver a engrasar asegurándose de que la grasa entra a fondo.

También insiste en la correa final. Si no está bien tensada, puede ondear al soltar gas, hacer ruido y hasta perder dientes. Y eso ya no es una tontería. En una TMAX, dice, ese ajuste forma parte del mantenimiento básico aunque muchos lo traten como si no existiera.

A eso suma otros defectos más secundarios, pero muy habituales: los hidráulicos del asiento que se rompen con facilidad, la cerradura que a veces se atasca, la bomba de agua, que puede mezclar agua con aceite si falla, o el depósito metálico, que puede oxidarse si la moto pasa mucho tiempo parada.

La gran pregunta: ¿merece la pena comprar una TMAX?

Y aquí llega lo más incómodo de todo el discurso de Miñana. Porque no dice que la TMAX sea mala. Lo que dice es otra cosa bastante más molesta para el fan del modelo: que está sobrevalorada. Que mecánicamente no es tan especial como mucha gente cree. Que pagas mucho por ella por imagen, por sonido y por estatus. Y que, además, arrastra averías más serias de lo que debería una moto de esa fama.

Su frase de fondo viene a ser esta: si te gusta, cómprala, pero no te hagas ilusiones. Porque la TMAX no es infalible, no es barata de mantener y no siempre compensa frente a otras opciones más cómodas o más racionales. De hecho, él mismo menciona a BMW como una alternativa mejor si lo que se busca es equipamiento, practicidad y confort.

La conclusión de Miñana es clara: hay que conocerla antes de idealizarla

Ese es el verdadero valor de lo que cuenta. No intenta destruir el mito de la TMAX, pero sí le quita bastante maquillaje. Recuerda que sigue siendo una scooter muy atractiva, con un sonido muy suyo, con buena parte ciclo y muy válida para ciudad. Pero también avisa de que tiene defectos serios, y uno de ellos puede acabar directamente con el motor si no se revisa cuando toca.

Y eso cambia bastante la historia. Porque una cosa es enamorarse de una TMAX desde fuera. Y otra muy distinta es hacerlo sabiendo que, si no le prestas atención a ciertos puntos clave, el capricho puede salir muchísimo más caro de lo que imaginabas.