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“Para vender son AMV, pero para los problemas L’Équité”: una motorista relata su experiencia tras un golpe (y 10 meses de espera)

AMV Seguros

Tener un accidente de moto ya supone suficiente problema por sí mismo. Pero cuando después empiezan las discusiones con el taller, los recambios y la tramitación del seguro, conseguir volver a poner la motocicleta en circulación puede convertirse en una auténtica odisea.

Eso es precisamente lo que asegura haber vivido una clienta de AMV, que ha publicado una contundente reseña relatando las dificultades que, según su versión, comenzaron después de que otro vehículo chocase contra su motocicleta en agosto de 2025.

Según explica, cuando escribió la opinión en junio de 2026, casi diez meses después del accidente, todavía no había cobrado.

Hay que remarcar desde el principio que las acusaciones relativas a la gestión concreta del siniestro corresponden exclusivamente al relato de la clienta. No disponemos del expediente, de la documentación del accidente ni de la versión detallada de AMV sobre cada uno de esos hechos.

“Para vender son AMV, pero para los problemas son L’Équité”

Una de las cosas que más desconcertó a la motorista fue encontrarse con dos nombres diferentes durante la relación contractual.

En su crítica resume su sensación con una frase muy gráfica: “Para vender son AMV pero para los problemas son L’Équité”.

Aquí sí podemos aclarar qué ocurre realmente.

La documentación contractual publicada por la propia AMV establece que L’Équité es la compañía aseguradora que asume el riesgo, mientras que Assurances Moto Verte Hispania Agencia de Suscripción actúa en representación de la aseguradora en España. El condicionado especifica además que esta última no tiene la condición de asegurador ni asume directamente el riesgo.

De hecho, la propia web de AMV indica que, al comunicar determinados accidentes mediante la aplicación iDEA, los clientes que han contratado su seguro a través de AMV deben seleccionar “L’ÉQUITE” en el apartado de aseguradora.

Por tanto, la aparición de L’Équité durante la gestión del siniestro no es en sí misma una anomalía, aunque para un cliente que identifica comercialmente su seguro con AMV pueda resultar confuso si no conoce previamente esta estructura.

La grúa no está incluida por defecto

La segunda sorpresa de la clienta llegó con la asistencia en carretera.

En su reseña afirma haberse encontrado con algo que considera poco habitual: su póliza básica de moto no incluía grúa.

En este punto, la respuesta de AMV fue clara.

La compañía explicó públicamente que permite que cada motorista configure las coberturas de su seguro y que servicios como grúa, accidentes o equipamiento pueden contratarse opcionalmente, de manera que el cliente pague únicamente por aquello que necesita.

Y la información oficial de AMV confirma esta cuestión.

En su seguro básico a terceros se incluyen responsabilidad civil obligatoria y voluntaria, protección jurídica, reclamación de daños y determinadas coberturas adicionales, pero la Asistencia en Viaje —que incluye la grúa— se contrata de forma opcional.

La propia sección de preguntas frecuentes de la compañía lo explica expresamente: la grúa no está incluida por defecto en el seguro de moto a terceros.

Incluso en otras modalidades de seguro, AMV contempla la asistencia en viaje como una cobertura que puede añadirse opcionalmente.

Por tanto, en este punto concreto, lo relatado por la clienta coincide con las condiciones que AMV publica actualmente.

El verdadero conflicto habría comenzado con el taller

Sin embargo, la parte más seria de la queja no tiene que ver con la grúa.

La motorista asegura que eligió un taller para reparar la moto pero quedó profundamente descontenta con su actuación. Según su relato, avisó al seguro con antelación de los problemas que estaba teniendo y retiró rápidamente la motocicleta del establecimiento.

A partir de ahí habría surgido una disputa sobre varios recambios que el primer taller ya había adquirido.

Según sostiene la clienta, desde la gestión del siniestro pretendían que mantuviese algún tipo de vínculo con aquel establecimiento y que recogiese las piezas que este había comprado.

Ella se negaba fundamentalmente por un motivo: temía que, si esos componentes eran posteriormente instalados por otro profesional y surgía algún problema, pudiera encontrarse con dificultades para determinar quién debía hacerse responsable.

Es en este punto donde la usuaria considera que la gestión del siniestro se deterioró definitivamente.

Casi diez meses después asegura que seguía esperando

El accidente, según la reseña, tuvo lugar en agosto de 2025.

La crítica pública está fechada en junio de 2026.

Eso supone aproximadamente diez meses de diferencia.

La clienta asegura que en ese momento todavía no había recibido el dinero que esperaba del siniestro y que la situación había terminado afectando incluso a la utilización de la motocicleta, cuya ITV había vencido mientras permanecía pendiente de resolver el problema.

No podemos determinar con los datos disponibles si la demora era imputable a AMV, a la aseguradora, al taller, a la existencia de discrepancias sobre la reparación o a una combinación de factores.

Precisamente por eso resulta importante diferenciar entre lo que está documentado públicamente y las afirmaciones realizadas por la asegurada.

AMV pidió sus datos para investigar el caso

AMV respondió públicamente a la reseña el 12 de junio de 2026.

La compañía explicó su política de coberturas opcionales y señaló que, con la información disponible en la opinión publicada, no había podido identificar a la clienta ni localizar su expediente.

Por ese motivo indicó que le había enviado una solicitud de información a través de la propia plataforma con el objetivo de analizar el caso y buscar una solución.

La respuesta pública, por tanto, no entra a confirmar o desmentir las acusaciones relacionadas con el taller, los recambios o los meses transcurridos desde el accidente, precisamente porque AMV sostiene que no podía identificar el expediente únicamente con los datos publicados.

También denuncia un problema anterior con una posible subida de prima

La reseña incorpora además otro episodio que la clienta asegura haber vivido años atrás.

Según su versión, después de otro accidente realizó una consulta telefónica pero finalmente no llegó a formalizar una reclamación. Pese a ello, sostiene que aquel contacto quedó registrado y posteriormente se habría utilizado para plantear una subida de la prima.

De nuevo, se trata de una afirmación de la usuaria que no podemos comprobar de manera independiente con la información facilitada y sobre la que la respuesta pública de AMV tampoco se pronuncia.

La letra pequeña de la grúa merece especial atención

Más allá de quién tenga razón en el conflicto concreto, el caso deja una enseñanza especialmente interesante para cualquier motorista que contrate un seguro buscando principalmente el precio más bajo.

Dos pólizas denominadas “a terceros” no tienen por qué ofrecer exactamente las mismas prestaciones.

En AMV, por ejemplo, la asistencia en carretera debe añadirse expresamente como cobertura opcional. La compañía anuncia que, una vez contratada, incluye grúa desde el kilómetro 0 y asistencia las 24 horas, con las condiciones y límites establecidos en la póliza.

Por eso resulta fundamental revisar algo tan sencillo como:

¿Si mañana mi moto se avería o tiene un accidente, tengo incluida la grúa?

Porque descubrir la respuesta cuando la moto ya está inmovilizada en la carretera probablemente sea el peor momento posible para hacerlo.

En este caso, sin embargo, la crítica de la motorista va mucho más allá de esa cobertura. Su reclamación principal es que casi diez meses después del accidente seguía considerando que su siniestro no estaba resuelto.

AMV, por su parte, ha solicitado sus datos para poder investigar lo ocurrido.

Y hasta conocer el resultado de esa revisión, eso es lo que puede afirmarse con seguridad: existe una queja pública muy grave de una clienta y una respuesta de AMV que confirma cómo funcionan sus coberturas, pero que no entra todavía en el fondo del conflicto concreto al no haber podido identificar inicialmente el expediente.