Mueve una moto que le bloqueaba la salida y la discusión termina con un motorista ciego de un ojo
Una discusión por un aparcamiento puede terminar convirtiéndose en algo mucho más serio de lo que cualquiera podría imaginar.
Eso fue exactamente lo que ocurrió en Córdoba en agosto de 2019, en el aparcamiento situado junto a la estación de Renfe, en la Glorieta de las Tres Culturas.
Uno de los implicados llegó hasta el lugar donde tenía estacionado su ciclomotor y comprobó que otra motocicleta había sido aparcada detrás, dificultándole la salida.
Ante la situación, decidió mover aquella moto unos metros para poder sacar la suya.
Una decisión aparentemente sencilla que terminó desencadenando una pelea con consecuencias permanentes.
El propietario apareció y comenzó una fuerte discusión
Poco después de haber desplazado la motocicleta apareció su propietario.
Al comprobar que otra persona había movido su vehículo, comenzó una acalorada discusión entre ambos motoristas.
La situación fue aumentando de intensidad hasta que las palabras dieron paso a los golpes.
Según los hechos recogidos judicialmente, ambos se golpearon recíprocamente durante el enfrentamiento y finalmente tuvieron que intervenir los vigilantes de seguridad de la estación, que consiguieron separarlos.
Pero para entonces uno de ellos ya había sufrido una lesión extremadamente grave.
Un puñetazo directo al ojo izquierdo
Durante la pelea, el posteriormente condenado propinó al otro motorista un fuerte puñetazo en el ojo izquierdo.
El impacto le provocó un enoftalmo traumático, una lesión que implica el desplazamiento o hundimiento del globo ocular dentro de la órbita.
Las consecuencias fueron mucho más graves que las de una simple contusión.
El motorista terminó perdiendo la visión de ese ojo.
Así, una disputa que había comenzado simplemente porque una motocicleta impedía sacar otra de una plaza terminó provocando una secuela permanente.
Dos años y un mes de cárcel
El asunto llegó finalmente hasta la Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Córdoba.
El tribunal terminó condenando al motorista responsable del puñetazo a una pena de dos años y un mes de prisión por los hechos.
La gravedad de la condena está directamente relacionada con las consecuencias provocadas por la agresión.
No se trató simplemente de una pelea que terminara con heridas leves o unos días de recuperación. Uno de los participantes quedó con una pérdida permanente de visión.
Los dos se golpearon, pero el resultado de uno de los golpes fue irreversible
El caso tiene además un elemento importante: según los hechos publicados, no fue una agresión completamente unilateral desde el principio.
La discusión terminó derivando en un enfrentamiento físico en el que ambos hombres intercambiaron golpes.
Sin embargo, uno de esos golpes tuvo unas consecuencias extraordinariamente superiores al resto.
El puñetazo recibido en el ojo izquierdo provocó una lesión que acabó dejando a la víctima sin visión en ese ojo, circunstancia determinante en el procedimiento judicial.
Todo empezó porque una moto impedía sacar otra
Quizá lo más llamativo del caso sea precisamente el origen del enfrentamiento.
No hubo un accidente de tráfico, una persecución ni una disputa previa entre los dos hombres.
Todo comenzó porque una motocicleta estaba estacionada detrás de un ciclomotor y obstaculizaba su salida.
El propietario del ciclomotor decidió desplazarla.
El dueño de la motocicleta apareció.
Comenzaron a discutir.
Y pocos minutos después los vigilantes de seguridad tenían que separar una pelea que terminaría llevando a uno de los implicados ante la Justicia y dejando al otro con una secuela para toda la vida.
La Audiencia Provincial de Córdoba terminó imponiendo dos años y un mes de prisión por una pelea que comenzó con algo tan cotidiano como una moto mal colocada en un aparcamiento.