El motor V4 de Yamaha para MotoGP es una chapuza y los resultados lo dejan claro (hasta han silenciado a los pilotos)
Nunca antes las cuatro Yamaha habían arrancado una temporada ocupando cuatro de las seis últimas posiciones en una carrera de MotoGP. Ocurrió en el GP de Tailandia 2026 y el dato duele: a más de medio minuto del ganador. La transición al nuevo motor V4, que debía acercar a la marca a la referencia técnica del paddock, ha empezado con una bofetada de realidad.
El cambio desde el tradicional cuatro en línea al V4 —arquitectura que utilizan desde hace años sus rivales— sigue en fase de ajuste. Pero el estreno ha sido más áspero de lo que en Iwata esperaban.
Resultados que alarman
Fabio Quartararo fue 14º y rescató un punto. Terminó a 30,8 segundos del vencedor, Marco Bezzecchi (Aprilia). Detrás, Alex Rins cedió casi 33 segundos; entre ambos se coló un desorientado Maverick Viñales. Cerraron 17º y 18º Toprak Razgatlioglu y Jack Miller, el australiano a 47,8 segundos del ganador, una cifra difícil de explicar en la categoría reina.
El contexto no ayuda: abandonos y caídas ajenas maquillaron mínimamente el resultado. Sin esos incidentes, el balance habría sido aún más duro.
La velocidad punta, el síntoma visible
Las cifras del radar confirman el déficit. Las Yamaha fueron de las más lentas del fin de semana: 336,4 km/h para Rins, Razgatlioglu y Miller; 338,5 km/h para Quartararo. En el otro extremo, las Aprilia de Bezzecchi y Martín y la Ducati de Bagnaia rozaron los 345 km/h, con la Honda de Zarco cerca (342,8 km/h). En recta se pierde; en salida de curva también. Y cuando ambas cosas se juntan, el cronómetro no perdona.
Silencio en sala de prensa
Tras un domingo tan complicado, Yamaha optó por un movimiento poco habitual: ninguno de sus cuatro pilotos compareció ante los medios. Dio la cara el director del equipo, Paolo Pavesio, relevo de Lin Jarvis.
“Estamos en un punto en el que vemos la diferencia que nos separa de los más rápidos, y tenemos una montaña que escalar. No será de un día para otro, no hay magia. Cada vez que salimos a la pista descubrimos cosas”, explicó el directivo italiano, asumiendo el momento y tratando de rebajar la presión sobre sus corredores.
Un proyecto en construcción… y bajo lupa
El V4 es una apuesta estratégica: compactar, mejorar tracción y alinearse con la tendencia técnica del campeonato. Pero la teoría necesita tiempo y kilómetros. La pretemporada ya había dejado señales de alerta; Tailandia las convirtió en evidencia.
Además, el contexto de Pramac-Yamaha añade tensión: el satélite que dejó Ducati para sumarse al proyecto de Iwata necesita resultados que justifiquen la apuesta. De momento, la foto del inicio no ayuda.
¿Hay margen de reacción?
MotoGP es una carrera de desarrollo continuo. Aerodinámica, electrónica, chasis y motor evolucionan carrera a carrera. Yamaha insiste en que el proceso es largo y que no habrá atajos. La pregunta es si el calendario y la competencia permitirán recuperar el terreno perdido antes de que la temporada quede cuesta arriba.
El 2026 empezó con un mensaje claro: la Yamaha V4 aún no está lista para pelear arriba. La montaña es alta. Y el paddock no espera.