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Va en una de las scooter de Acciona con "casco calimero" y le dice que su Yamaha suena "peor que el camión de la basura"

El momento casco

Hay vídeos que no necesitan una gran producción para hacerse virales. Basta un semáforo, dos motos completamente opuestas y una frase dicha en el momento exacto. Eso es lo que ha ocurrido con una escena difundida por el canal La ITV de TikTok, en la que una persona de avanzada edad, subida a una de las motos eléctricas Silence utilizadas por Acciona en su servicio de motosharing, se detiene junto al propietario de una Yamaha MT-07 con el escape cambiado y le lanza un comentario que ya circula por redes: “Suena peor que el camión de la basura”.

La frase ha funcionado porque condensa en apenas unos segundos una guerra cultural muy reconocible dentro del mundo de la moto. A un lado, la scooter eléctrica compartida, silenciosa, práctica, urbana y poco emocional. Al otro, una naked bicilíndrica como la Yamaha MT-07, una de las motos más populares entre quienes buscan ligereza, carácter y un sonido más marcado cuando se cambia el escape.

Una escena mínima que explota en redes

El vídeo no muestra una gran discusión ni una situación especialmente grave. Su fuerza está en el contraste. Una persona mayor, vestida de forma aparentemente formal y subida a una scooter eléctrica de alquiler, se coloca junto a una moto de gasolina con escape modificado y suelta una crítica tan directa como inesperada.

En redes, la reacción ha sido inmediata. Algunos usuarios han celebrado el comentario como una defensa del descanso y del espacio urbano. Otros se han puesto del lado del motorista de la MT-07, con respuestas del estilo: “habla el que va en una scooter y encima eléctrica” o bromas sobre el casco, al que comparaban con “una boya de la playa”. El tono ha sido de chanza, pero debajo del chiste aparece un debate muy real: ¿dónde está el límite entre el sonido de una moto y el ruido molesto?

La Yamaha MT-07, una moto que invita a personalizar

La Yamaha MT-07 es una de esas motos que han marcado el mercado europeo durante años. Su fórmula es sencilla y muy efectiva: motor bicilíndrico, peso contenido, posición cómoda y una estética agresiva dentro de la familia Master of Torque de Yamaha. La marca declara para la MT-07 un motor CP2 de 690 cc, 73,4 CV y 67 Nm de par, cifras que explican por qué se ha convertido en una naked tan buscada para uso diario y conducción divertida.

Precisamente por su popularidad, también es una de las motos que más se personalizan. Cambiar el escape es una modificación habitual entre motoristas que buscan más presencia sonora, menos peso o una estética más deportiva. El problema es que esa modificación puede cambiar por completo la percepción de la moto en ciudad. Lo que para el propietario es carácter, para un peatón, un vecino o un conductor de al lado puede ser simplemente ruido.

La scooter eléctrica como contrapunto perfecto

La otra protagonista de la escena es una de las scooters eléctricas de Acciona, asociadas al ecosistema Silence. Acciona ofrece un servicio de alquiler de motos eléctricas mediante aplicación, en el que el usuario localiza una moto cercana, la reserva y la utiliza para trayectos urbanos.

El contraste con la MT-07 es casi cinematográfico. Una moto eléctrica compartida no busca emocionar por sonido ni por imagen deportiva. Su razón de ser es otra: moverse por ciudad, evitar emisiones directas, ocupar poco espacio y simplificar el desplazamiento. Silence, por su parte, presenta su S02 como una moto eléctrica práctica para la ciudad, con soluciones como suelo plano, almacenamiento y frenada combinada.

Por eso el comentario ha hecho tanta gracia a unos y ha molestado tanto a otros. Porque no llega desde otro motorista con una superbike, sino desde el extremo opuesto: una scooter eléctrica de motosharing.

El sonido como identidad motera

Para muchos aficionados, el sonido forma parte de la experiencia de montar en moto. No es solo ruido mecánico. Es respuesta del motor, presencia, emoción y personalidad. En una moto como la Yamaha MT-07, el escape puede transformar mucho la sensación del conjunto, sobre todo porque su motor bicilíndrico tiene un sonido grave y reconocible.

Pero esa identidad tiene un límite cuando sale del entorno privado y entra en la ciudad. Un escape demasiado abierto, mal homologado o directamente no permitido puede convertir una moto atractiva en una fuente de molestias. Y ahí aparece la gran división: el motorista que dice “suena bien” frente al vecino que escucha “otro acelerón debajo de mi ventana”.

Escapes modificados: no todo vale

Más allá del vídeo y de la broma, cambiar el escape de una moto tiene implicaciones legales. En España, un escape debe estar homologado, ser compatible con el modelo concreto y mantener los elementos necesarios para cumplir con emisiones y ruido. Distintos especialistas en homologación recuerdan que el escape debe contar con aprobación europea y conservar la documentación correspondiente para evitar problemas en la ITV.

Además, las ordenanzas municipales pueden sancionar los excesos de ruido. En Madrid, la normativa de protección contra la contaminación acústica contempla inspecciones sobre vehículos y maquinaria de uso al aire libre, con sanciones para infracciones graves y muy graves en función del incumplimiento.

Dicho de otra forma: que una moto suene más no significa automáticamente que sea ilegal, pero si supera los límites, circula sin silenciador adecuado o monta un escape no autorizado, el problema deja de ser una cuestión de gustos.

La ciudad ya no escucha igual a las motos

El éxito del vídeo también se explica por el cambio de sensibilidad en las ciudades. Hace años, el sonido de una moto deportiva o de una naked con escape cambiado podía interpretarse como parte normal del paisaje urbano. Hoy, con más zonas de bajas emisiones, más movilidad eléctrica y más presión vecinal contra el ruido, la tolerancia ha bajado.

Las motos eléctricas, los patinetes y los vehículos compartidos han cambiado la referencia sonora. En ese nuevo escenario, una MT-07 con escape modificado destaca mucho más. Y cuando destaca, divide: para unos es pasión; para otros, una molestia innecesaria.

Un zasca pequeño para un debate enorme

La frase “suena peor que el camión de la basura” no va a resolver el debate sobre los escapes, pero sí ha servido para retratarlo con una claridad brutal. La escena tiene humor porque enfrenta dos símbolos: la moto eléctrica urbana, silenciosa y funcional, contra la naked de gasolina que reivindica sonido y carácter.

El propietario de la Yamaha MT-07 probablemente no esperaba que la crítica llegara desde una scooter de Acciona. Y quizá por eso el vídeo ha funcionado tan bien. Porque en el fondo no habla solo de una moto que suena más o menos. Habla de cómo está cambiando la ciudad, de cómo se mira ahora al ruido y de cómo el mundo motero intenta conservar su personalidad en un entorno cada vez menos paciente con todo lo que suene demasiado.