Cazan en una redada con drones a un grupo inmenso de moteros que hacían el "cabra"

Las motos ilegales

La macro operación policial que acaba de realizarse en Oakland, California, podría marcar un antes y un después en la lucha contra las motos ilegales en Estados Unidos. Y viendo lo que ocurre cada fin de semana en ciudades como Miami, mucha gente piensa que este tipo de operativos terminarán llegando tarde o temprano a todo el país.

Hace unos días yo mismo vi una escena en Miami que me dejó sorprendido. En una gasolinera apareció un grupo enorme de motos de motocross y quads. Algunos hacían caballitos en mitad de la avenida, otros se saltaban semáforos, bloqueaban el tráfico y circulaban entre coches como si nada. Y la sensación era extraña, porque uno piensa automáticamente: “Estamos en Estados Unidos… ¿cómo puede permitirse algo así aquí?”.

La explicación es más compleja de lo que parece.

Durante años, muchos departamentos de policía en Estados Unidos han evitado perseguir directamente a motos de cross y ATV por el enorme peligro que supone iniciar persecuciones a alta velocidad en medio de ciudades llenas de tráfico y peatones. Si un conductor pierde el control, se estrella o muere durante la persecución, la situación puede acabar en investigaciones internas, demandas millonarias y una enorme presión sobre la policía.

Ese miedo a provocar tragedias terminó generando un problema todavía mayor: muchos grupos empezaron a actuar con total sensación de impunidad.

Y el fenómeno ya no es algo aislado. Hoy se ve en Miami, Nueva York, Baltimore, Filadelfia, Chicago, Atlanta, Houston o Los Ángeles. Grupos enormes de motos sin matrícula, quads ilegales, caballitos entre coches, carreras callejeras y avenidas completamente bloqueadas durante minutos.

Por eso lo ocurrido en Oakland ha llamado tantísimo la atención en todo el país.

Las autoridades llevaban meses preparando una operación secreta contra estos grupos. No fue improvisada. Según se ha sabido después, la investigación incluyó drones, vigilancia aérea, seguimiento encubierto e incluso policías infiltrados para conocer cómo se organizaban, qué rutas seguían y cuándo pensaban reunirse.

La policía esperó pacientemente el momento perfecto.

Cuando el grupo de motos comenzó a desplazarse por el Área de la Bahía y entró en el Bay Bridge, los agentes dejaron que prácticamente todos accedieran al puente. Y entonces ejecutaron la maniobra clave.

Cerraron al mismo tiempo la entrada y la salida del puente.

Los motoristas quedaron atrapados en mitad del Bay Bridge sin posibilidad de escapar. En cuestión de minutos aparecieron patrullas, unidades especiales y apoyo aéreo mientras los drones seguían monitorizando toda la situación desde arriba.

Muchos intentaron abandonar las motos y huir corriendo. Otros quedaron completamente bloqueados entre el tráfico.

El resultado fue una de las operaciones más grandes que se recuerdan en California contra este fenómeno:

decenas de motos y quads confiscados, múltiples detenidos y armas recuperadas.

Pero lo más importante fue el método utilizado.

La policía evitó las persecuciones salvajes por las calles y utilizó inteligencia, coordinación y tecnología para controlar la situación sin poner en riesgo a miles de personas.

Y probablemente ahí está el futuro.

Cada vez más departamentos policiales están apostando por drones, cámaras inteligentes, vigilancia aérea y operaciones coordinadas en lugar de lanzarse a perseguir motos a toda velocidad.

Porque el problema ya no es solamente el ruido o las exhibiciones ilegales. El problema es que muchas ciudades estadounidenses sienten que están perdiendo el control de sus calles frente a grupos que durante años han actuado sabiendo que la policía apenas podía intervenir.

Miami no es una excepción. Lo que se ve aquí ocurre ya prácticamente en todo Estados Unidos.

Y la operación de policial de Oakland ha dejado claro que las autoridades empiezan a cansarse.

LUIKE/EL MOTERO

Toñejo Rodriguez