Ni marketing ni postureo: así son los guantes de moto que de verdad funcionan

Guantes de moto

El canal FortNine, de la mano de Ryan F9, ha vuelto a poner el listón muy alto con uno de esos vídeos que no se limitan a recomendar productos, sino que explican por qué algunos guantes de moto son realmente buenos… y otros no tanto. En esta ocasión, Ryan repasa los mejores guantes que ha usado en años, desmenuzando diseño, materiales, seguridad y sensaciones reales al manillar.

Las tres claves que separan un buen guante de uno mediocre

Para Ryan, todos los guantes realmente serios comparten tres elementos fundamentales. El primero es una palma de cuero, preferiblemente de cabra, más fina y flexible que la de vaca y con mejor tacto sobre el manillar y mayor capacidad de deslizamiento en una caída. Desconfía abiertamente de las palmas sintéticas, habituales en gamas medias, y recuerda que todos los guantes profesionales usan cuero por una razón.

El segundo punto crítico es el slider rígido en la palma, una pieza clave para evitar que la muñeca se clave en el asfalto y actúe como palanca en una caída, con el consiguiente riesgo de fractura. El tercero es una protección de nudillos blanda, ya que, según explica, casi nadie cae con el puño cerrado y las protecciones duras suelen ser más una cuestión estética que funcional, salvo en diseños realmente avanzados.

La mejor opción equilibrada: Rev’it Sand 5

Dentro de un precio razonable, Ryan destaca los Rev'it Sand 5 como uno de los guantes más redondos del mercado. Ofrecen palma de cuero de cabra, slider rígido, costuras externas y un diseño muy ventilado gracias a su estructura de malla 3D. Para FortNine, son la mejor elección si buscas seguridad real sin disparar el presupuesto, situándose en torno a los 150 dólares.

El rey del invierno: Klim Badlands GTX

Cuando entra en juego el frío y la lluvia, Ryan no duda en señalar a Klim como referencia. Sus Badlands GTX representan años de evolución para resolver el gran problema de los guantes impermeables: demasiadas capas y poco tacto. Klim lo soluciona con costuras articuladas, cuero de cabra, aislamiento térmico, membrana impermeable y el uso de Superfabric, un material de baja fricción con microplacas cerámicas que desliza como pocos sin comprometer el tacto. Para Ryan, son los guantes de invierno con mejor sensación sobre el manillar que ha probado.

MotoGP en tus manos: Alpinestars GP Pro R4

En el extremo más radical aparecen los Alpinestars GP Pro R4, guantes de nivel CE 2 directamente heredados de MotoGP. Aquí todo es extremo: manguito largo obligatorio, resistencia superior al desgarro, forros de Kevlar, múltiples tipos de cuero (cabra, vaca y canguro) y protecciones multicapa en nudillos y palma. Son carísimos, complejos y ultra técnicos, pero representan el máximo nivel de protección disponible para carretera y circuito.

La sorpresa para el mundo real: Five SF1 Evo

La gran revelación del vídeo llega con Five y sus SF1 Evo. Diseñados originalmente para Supermotard, combinan seguridad de nivel casi racing con una muñequera más corta, ideal para quienes alternan asfalto rápido y tramos irregulares. Incorporan slider rígido, palma de cuero de cabra, puente para el meñique y una espectacular protección de nudillos tipo “casco”, con estructura rígida externa y núcleo blando interno. Para Ryan, son los guantes que él elegiría para su forma real de conducir, además de costar menos de la mitad que unos guantes de MotoGP.

Conclusión: no es marketing, es física

El mensaje de FortNine es claro: no todos los guantes protegen igual, aunque lo parezcan. Materiales, diseño y ergonomía importan más que el aspecto agresivo o el logo. Desde opciones equilibradas como los Rev’it Sand 5, pasando por la excelencia invernal de Klim, hasta la protección absoluta de Alpinestars o la inteligencia práctica de Five, el vídeo deja una lección clara: en los guantes, lo que no se ve es lo que realmente te puede salvar las manos.