La letra pequeña de la DGT para las motos: el pasajero también tendrá nuevas obligaciones

Pasajero en moto

La nueva reforma del Reglamento General de Circulación no solo cambia las obligaciones de quienes conducen una moto. También afecta directamente a quienes viajan como pasajeros. A partir del 1 de octubre de 2026, subirse de acompañante a una motocicleta o a un ciclomotor ya no será tan simple como ponerse un casco y arrancar.

El cambio forma parte del Real Decreto 518/2026, aprobado para reforzar la protección de los usuarios vulnerables de la vía. La DGT lo resume de forma clara: será obligatorio el uso de guantes de protección para conductores y pasajeros de motocicletas y ciclomotores en vías interurbanas, y también el uso de calzado cerrado en todo tipo de vías. Ambas conductas se consideran infracción grave y llevan aparejada una sanción económica de 200 euros.

La medida cambia una escena muy habitual, especialmente en verano: conductor correctamente equipado y acompañante con zapatillas ligeras, sandalias o incluso chanclas para un trayecto corto. Esa imagen dejará de estar permitida cuando entre en vigor la reforma, al menos en lo relativo al calzado. La obligación de llevar calzado cerrado afectará tanto a ciudad como a carretera.

En el caso de los guantes, la norma es algo más limitada. La obligación se aplicará cuando se circule por vías interurbanas, es decir, carreteras convencionales, autovías o autopistas. En ciudad, el uso de guantes seguirá sin ser obligatorio para conductor y pasajero, salvo que en el futuro se apruebe otra regulación que amplíe esa exigencia.

La razón de fondo es la protección. En una caída, incluso a baja velocidad, las manos y los pies suelen ser algunas de las primeras partes del cuerpo en impactar contra el asfalto. Unas chanclas, unas sandalias abiertas o un calzado que no sujete bien el pie pueden agravar mucho las lesiones. Lo mismo ocurre con las manos si el ocupante intenta protegerse instintivamente durante la caída.

La reforma también afecta de lleno al motosharing. Hasta ahora, muchos usuarios utilizaban motos compartidas de forma improvisada, incluso con acompañante, confiando en que el servicio ofreciera casco. Pero el nuevo escenario obliga a pensar también en el resto del equipamiento. Si el trayecto sale de ciudad, conductor y pasajero deberán llevar guantes de protección. Y, en cualquier caso, ambos tendrán que usar calzado cerrado.

Esto complica uno de los usos más espontáneos de la moto compartida: recoger a otra persona sin planificación previa. A partir de octubre, no bastará con que haya dos cascos disponibles. Si el acompañante lleva chanclas o sandalias abiertas, el viaje podrá acabar en sanción.

La DGT también introduce otras novedades para las motos, como la posibilidad de circular por el arcén derecho en situaciones de congestión, siempre que el tramo esté señalizado y sin superar los 30 km/h. Pero la parte más inmediata para el pasajero es la relacionada con el equipamiento obligatorio.

La reforma convierte en obligación legal algo que durante años se había repetido como simple recomendación: en moto, el pasajero también va expuesto. El asfalto no distingue entre quien conduce y quien viaja detrás.

Por eso, desde el 1 de octubre de 2026, quien se suba a una moto como acompañante tendrá que asumir nuevas reglas. Guantes en carretera, calzado cerrado siempre y más responsabilidad antes de iniciar cualquier trayecto. La moto seguirá siendo una forma rápida y práctica de moverse, pero ya no valdrá hacerlo “de cualquier manera”.