SUPERCROSS

Jorge Prado, las sanciones y la doble vara del Supercross americano

Jorge Prado

La última carrera de Salt Lake City dejó mucho más que un final emocionante de campeonato. Chase Sexton se llevó la victoria de la carrera, mientras Ken Roczen conquistaba un título tremendamente merecido y celebrado por muchísimos aficionados al motocross. Pero, además de lo deportivo, la noche también dejó una sensación amarga entre muchos de nosotros: la idea de que en el Supercross americano no todos son juzgados con la misma vara de medir.

Porque mientras el paddock celebraba el campeonato de Roczen y el gran tercer puesto de Jorge Prado, la AMA anunciaba una sanción para el piloto gallego: multa económica y pérdida de un punto en la licencia por un gesto considerado antideportivo tras la carrera.

Y ahí empezó la indignación.

No porque la AMA no tenga derecho a sancionar. Claro que lo tiene. Toda competición necesita normas. El problema aparece cuando los aficionados miran hacia atrás y recuerdan otras escenas recientes que no tuvieron ninguna consecuencia.

Ahí está el caso de Haiden Deegan.

Durante esta temporada hemos visto a Deegan hacer gestos simulando disparar contra DiFrancesco después de un enfrentamiento en pista. También se viralizó otro momento en el que imitaba lanzar una flecha hacia Kitchen, en tono de provocación competitiva.

Muchos lo tomaron como parte del show. Como teatro deportivo. Como provocación propia del carácter explosivo que siempre ha existido en el Supercross.

Y seguramente lo era.

Pero entonces surge la pregunta inevitable: si simular un disparo o una flecha entra dentro del espectáculo, ¿por qué levantar un puño al aire merece una sanción oficial?

Ahí es donde la AMA pierde credibilidad ante gran parte de la afición.

Porque el problema no es castigar una acción concreta. El problema es la sensación de arbitrariedad. La impresión de que algunas conductas se permiten dependiendo del piloto, de su imagen pública o de lo importante que sea para el negocio.

Y el aficionado no es tonto.

La gente ve quiénes son las grandes estrellas promocionales del campeonato. Ve qué marcas dominan el paddock. Ve quién aparece constantemente en campañas, retransmisiones y redes sociales.

Monster Energy está en todas partes: en motos, en equipos, en pilotos, en los eventos y en la imagen del campeonato.

Y aunque eso no demuestra ninguna conspiración, sí alimenta la percepción de que ciertos pilotos reciben un trato más protector que otros.

Especialmente cuando el sancionado es un europeo que acaba de llegar y empieza a plantar cara de verdad.

Porque eso es lo que está ocurriendo con Jorge Prado.

Muchos en Estados Unidos pensaban que el gallego iba a sufrir muchísimo en Supercross. Y sí, le ha costado adaptarse, como es lógico. Pero también ha demostrado algo muy importante: no ha ido allí a pasearse ni a cobrar cheques.

Ha ido a competir.

Y cuando Prado empieza a aguantar los ataques de pilotos consagrados, cuando responde físicamente en pista y cuando demuestra que puede correr de tú a tú con los mejores, automáticamente deja de ser “el europeo simpático” y se convierte en una amenaza deportiva real.

Ahí cambian muchas cosas.

Precisamente hace unos días estuve hablando con Óscar Lanza, la persona que acompaña y trabaja junto a Jorge Prado desde hace años, y me dijo algo que en realidad todos los que seguimos este deporte sabemos perfectamente:

Jorge es un titán”.

Y probablemente esa sea la definición más exacta.

Porque para dejar Europa, cambiar completamente de vida, aterrizar en el campeonato más agresivo y exigente del mundo y aun así seguir peleando cada fin de semana, hace falta algo más que talento. Hace falta una mentalidad fuera de lo normal.

Jorge Prado

Prado no solo está aprendiendo circuitos nuevos. Está compitiendo contra una cultura deportiva distinta, contra un entorno mediático enorme y contra pilotos que llevan toda la vida creciendo dentro de ese sistema.

Y aun así, nunca se esconde.

Se cae y vuelve.

Lo golpean y responde compitiendo.

Lo sancionan y sigue trabajando.

Eso no lo hace cualquiera.

Lo más curioso es que toda esta polémica probablemente ha conseguido el efecto contrario al que buscaba la AMA. Porque lejos de perjudicar la imagen de Prado, ha reforzado todavía más el apoyo hacia él.

La afición del motocross respeta a los pilotos auténticos. A los que sienten las carreras de verdad. A los que se enfadan, sufren, responden y no esconden su carácter detrás de una sonrisa artificial para la cámara.

Y ahora llega lo importante.

El AMA Pro Motocross.

El terreno donde realmente se mide la velocidad pura. Donde el físico, la técnica y el fondo pesan más que el contacto constante del Supercross.

Y ahí muchos ya ven a Jorge Prado como uno de los grandes favoritos al título. Yo soy uno de ellos.

No por patriotismo. No por marketing.

Sino porque conocen perfectamente el nivel real de un bicampeón del mundo al aire libre.

La AMA puede quitarle un punto.

Pero no puede quitarle el respeto que se ha ganado en la pista.

LUIKE / El MOTERO

Toñejo Rodríguez