Los fabricantes de ropa de moto le echan "jeta": resiste menos abrasión y te cobran más dinero
Cuando compramos una chaqueta de moto nueva resulta lógico pensar que será al menos tan segura como la generación anterior. Mejores tejidos, nuevas fibras, protectores más ligeros y años adicionales de investigación deberían conducir, en teoría, hacia una protección cada vez mayor.
Los datos de MotoCAP indican que no siempre está ocurriendo así.
Después de aproximadamente ocho años y unos 1.100 productos sometidos a ensayo, el programa independiente especializado en ropa para motoristas ha detectado que los niveles de protección de determinadas chaquetas y pantalones certificados según EN 17092 llevan años disminuyendo.
Lo especialmente llamativo es que esas prendas continúan cumpliendo la homologación correspondiente.
Es decir: puedes comprar hoy una chaqueta legalmente certificada como ropa de protección para motociclistas y descubrir que otra prenda con exactamente la misma clasificación soporta mucho mejor un arrastrón por el asfalto.
De 3,7 segundos a apenas 1,2 segundos
Uno de los ejemplos detectados por MotoCAP resume perfectamente el problema.
Una versión anterior de una determinada prenda consiguió soportar 3,7 segundos en el ensayo de abrasión antes de que el material terminara perforándose.
Una evolución posterior del mismo producto bajó hasta 1,2 segundos.
Y, según explicó el responsable científico de MotoCAP, el precio de venta permaneció sin cambios.
Estamos hablando de una reducción de aproximadamente el 68% en el tiempo de resistencia a la abrasión.
No significa que una caída real dure exactamente esos segundos ni que pueda trasladarse directamente el resultado del laboratorio a cualquier accidente. El ensayo sirve para comparar de manera reproducible cuánto tarda un material en perforarse bajo unas condiciones determinadas.
Pero la diferencia entre 3,7 y 1,2 segundos es demasiado grande para considerarla irrelevante.
El problema puede estar precisamente en que la homologación permite hacerlo
Desde la implantación de la EN 17092, la ropa para motociclistas se clasifica en diferentes niveles, entre ellos A, AA y AAA, en función de los requisitos de protección que supera.
A primera vista parece sencillo:
AAA protege más que AA y AA protege más que A.
El problema es que la certificación establece fundamentalmente unos mínimos que la prenda debe superar.
MotoCAP considera que algunos de esos umbrales resultan demasiado bajos.
Chris Hurren, profesor asociado de la Universidad Deakin y científico jefe del programa, lo expresó de manera especialmente contundente: los fabricantes están “retirando protección del equipamiento para ahorrar dinero” porque el estándar permite seguir cumpliendo la certificación.
Esto no significa que todas las marcas estén empeorando sus productos ni que toda la ropa moderna proteja menos.
De hecho, MotoCAP también ha detectado fabricantes que han ido mejorando progresivamente sus prendas.
Lo preocupante es la tendencia observada en el conjunto de numerosos productos certificados.
Una simple chaqueta AA puede esconder diferencias enormes
Aquí aparece probablemente el mayor problema para el consumidor.
Dos prendas pueden llevar en la etiqueta EN 17092 AA y, sin embargo, ofrecer resultados muy diferentes cuando se analiza su resistencia real a la abrasión.
El motorista únicamente ve:
AA.
Puede interpretar que ambas ofrecen aproximadamente el mismo nivel de seguridad.
Pero una puede encontrarse justo por encima del mínimo necesario para superar la homologación mientras otra puede tener un margen de protección muchísimo mayor.
MotoCAP realiza precisamente ensayos independientes de abrasión, resistencia de costuras y cierres y capacidad de absorción de energía de los protectores, además de analizar aspectos relacionados con confort y transpirabilidad.
Y existe otra diferencia interesante respecto a una homologación convencional: el programa compra las prendas directamente en comercios y de forma anónima, en lugar de analizar únicamente una muestra entregada específicamente por el fabricante.
Incluso algunos vaqueros de moto se comportan casi como unos vaqueros normales
Otro hallazgo resulta especialmente llamativo.
MotoCAP ha encontrado pantalones vaqueros de moto de una sola capa cuya resistencia a la abrasión apenas se diferenciaba de la de unos vaqueros convencionales.
Y aquí la construcción de la prenda importa muchísimo.
Las pruebas realizadas por el programa muestran cómo las capas pueden multiplicar de manera muy significativa la resistencia.
Con un determinado tejido denim de 400 gramos por metro cuadrado, una capa resistía aproximadamente 0,6 segundos; dos capas alcanzaban unos 2 segundos y tres llegaban aproximadamente a 4 segundos.
No se trata simplemente de hacer toda la ropa más gruesa indiscriminadamente, pero sí demuestra hasta qué punto la arquitectura interior de una prenda puede cambiar su comportamiento durante un arrastrón.
MotoCAP considera menos de 1,3 segundos un resultado pobre en las zonas críticas
Los propios informes técnicos del programa permiten hacerse una idea de qué significan esas cifras.
Para las zonas de alto riesgo de abrasión, MotoCAP considera:
- más de 5,6 segundos: comportamiento bueno;
- entre 3 y 5,6 segundos: aceptable;
- entre 1,3 y 2,9 segundos: marginal;
- menos de 1,3 segundos: pobre.
Por tanto, una prenda que ha pasado de 3,7 a 1,2 segundos habría descendido, utilizando esos criterios, desde una resistencia considerada aceptable hasta entrar en la categoría pobre.
Y, sin embargo, puede continuar cumpliendo los requisitos necesarios para su certificación europea.
¿Por qué están haciendo las prendas más finas?
Reducir material no tiene necesariamente una única explicación.
Está el evidente ahorro de costes, denunciado directamente por MotoCAP.
Pero también existe una razón que tiene bastante sentido desde el punto de vista del motorista:
la comodidad.
Una chaqueta extremadamente gruesa puede proteger extraordinariamente bien durante un accidente y ser insoportable para circular en agosto a 35 grados.
Una prenda más ligera permite mayor ventilación, flexibilidad y comodidad, reduce la fatiga y aumenta las probabilidades de que el motorista realmente se la ponga.
El propio Hurren introduce precisamente ese matiz: resulta mejor utilizar habitualmente una prenda de tres estrellas que tener una extremadamente protectora de cinco estrellas permanentemente guardada en el armario.
La cuestión está en conseguir comodidad sin reducir innecesariamente la protección.
Y la tecnología demuestra que ambas cosas no siempre tienen que ser incompatibles.
La ropa de moto realmente sirve cuando te caes
Todo esto tampoco debería conducir al error contrario: pensar que la ropa de moto no sirve porque algunas prendas ofrecen resultados mediocres.
La evidencia disponible señala exactamente lo contrario.
Una investigación publicada en Accident Analysis & Prevention encontró que los motoristas accidentados que utilizaban chaqueta, pantalones o guantes específicos de moto tenían menos probabilidades de necesitar hospitalización, y que las prendas equipadas con protecciones reducían el riesgo de diversas lesiones.
Otra investigación constató también una reducción significativa de abrasiones y laceraciones en quienes llevaban ropa de protección.
Por eso precisamente resulta tan importante que esa ropa funcione correctamente.
Y el precio no garantiza que estés comprando lo mejor
Esta puede ser una de las conclusiones más incómodas.
Una chaqueta más cara no tiene necesariamente que proteger más.
MotoCAP lleva años advirtiendo que precio, prestigio de la marca y certificación por sí solos no permiten saber exactamente cómo se comportará una prenda frente a otra.
Hay productos relativamente económicos con excelentes resultados y prendas de marcas conocidas que obtienen calificaciones discretas en determinados apartados.
Por ejemplo, en su base de datos pública pueden encontrarse chaquetas y pantalones con muy buenas puntuaciones en costuras o protecciones, pero únicamente un 1 sobre 10 en abrasión.
No significa que esas prendas sean necesariamente inseguras en su conjunto. La seguridad final depende de numerosos factores.
Pero demuestra que mirar únicamente el logotipo o el precio puede ser insuficiente.
Entonces, ¿qué debería mirar un motorista antes de comprar una chaqueta?
La certificación sigue siendo importante y debería ser el punto de partida.
Pero no necesariamente el punto final.
Si podemos consultar ensayos independientes, interesa conocer especialmente:
resistencia a la abrasión, calidad de las costuras, nivel de los protectores y zonas en las que estos están instalados.
También es importante que la prenda tenga la talla adecuada, porque un protector que se desplaza durante una caída puede perder buena parte de su utilidad.
Y luego entra inevitablemente la comodidad.
Una equipación extraordinariamente segura que nunca utilizamos sirve bastante menos que otra ligeramente inferior que nos ponemos cada vez que arrancamos la moto.
La gran paradoja: es nueva, está homologada… y puede proteger menos
Y quizá esta sea la parte más preocupante de todo el análisis.
Durante años hemos asociado automáticamente producto nuevo con producto mejor.
En electrónica suele ocurrir.
En motores suele ocurrir.
En seguridad esperamos que ocurra.
Pero los aproximadamente 1.100 productos analizados desde 2018 por MotoCAP están permitiendo observar algo diferente en una parte de la ropa para motociclistas: determinadas prendas continúan pasando perfectamente la homologación mientras su rendimiento real frente a la abrasión disminuye generación tras generación.
El ejemplo de 3,7 segundos frente a 1,2 segundos manteniendo el mismo precio resulta especialmente difícil de ignorar.
Porque cuando compras una chaqueta de moto no estás pagando únicamente por que sea bonita, transpirable o cómoda.
Estás comprando algo con una función que esperas no tener que comprobar nunca.
Pero si un día terminas deslizándote por el asfalto, cada capa de tejido y cada décima de segundo de resistencia empiezan a importar muchísimo.