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Se rompe su chaleco airbag y Motocard tarda tres meses en repararlo: "Otra tienda tardó seis días"

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Dos airbags prácticamente iguales.

Dos disparos.

Dos establecimientos diferentes para volver a ponerlos en funcionamiento.

Y, según relata Israel Rodrigo, una diferencia difícil de explicar:

seis días frente a tres meses.

La historia comienza antes de un viaje al Himalaya. Rodrigo tenía varios sistemas Alpinestars Tech-Air y uno de sus antiguos Tech-Air 3 terminó viajando a India prestado a un amigo. Paralelamente, otro conocido que iba a realizar un viaje en moto con su hijo le pidió prestado otro airbag, en este caso una talla S que utilizaba su pareja.

Los dos sistemas terminaron activándose.

Hasta ahí, nada especialmente extraordinario. Un airbag electrónico de moto está diseñado precisamente para desplegarse cuando su algoritmo detecta determinadas condiciones compatibles con un accidente.

El problema apareció cuando hubo que volver a ponerlos en servicio.

Rodrigo decidió tramitar cada uno a través de un establecimiento diferente.

Y entonces empezó el experimento involuntario.

Uno volvió en seis días

Según cuenta el propio creador, uno de los Tech-Air fue entregado en Motorclass un martes por la tarde.

El lunes siguiente estaba de vuelta.

Seis días.

Rodrigo considera que aproximadamente una semana es un plazo razonable para un elemento de estas características, aunque incluso reconoce que, tratándose de un dispositivo destinado a proteger al motorista en un accidente, cuanto menor sea el tiempo de inmovilización, mejor.

El segundo airbag siguió otro camino.

Fue entregado en Motocard.

Y según asegura Rodrigo, no volvió después de siete días.

Ni después de diez.

Ni después de un mes.

Afirma que tardó tres meses.

La diferencia entre ambos procesos sería, por tanto, enorme.

No hemos podido acceder a los partes de entrada y salida de esos dos airbags ni hemos localizado una respuesta pública de Motocard sobre este caso concreto, por lo que esas fechas deben presentarse como el relato del propio Israel Rodrigo.

Pero existe un dato público que hace que su crítica resulte especialmente interesante.

La propia Motocard habla de entre siete y diez días

Motocard tiene publicada actualmente una guía dedicada precisamente a los airbags Alpinestars Tech-Air.

En ella explica qué ocurre después de que uno de estos sistemas se active.

Cuando el modelo no dispone de una segunda carga utilizable, Motocard señala que el cliente debe enviárselo para que la compañía lo haga llegar al servicio técnico de Alpinestars.

Y añade una estimación bastante concreta:

“tarda aproximadamente entre 7 y 10 días”.

Es importante recalcar el “aproximadamente”. No constituye necesariamente un compromiso contractual para cualquier reparación, ya que pueden aparecer incidencias, necesidad de componentes adicionales, daños en el airbag, problemas logísticos o una inspección que determine que hacen falta más trabajos.

Pero pasar de una referencia comercial de 7-10 días a los tres meses denunciados por Rodrigo supondría multiplicar aquel plazo por alrededor de nueve o incluso doce veces.

Ahí está precisamente el origen de su indignación.

¿Realmente hay que enviarlo a Alpinestars después de que salte?

En el caso del Tech-Air 3 original, sí encaja con las instrucciones del fabricante.

El manual de la generación lanzada en 2022 establece que, cada vez que se despliega el sistema, hay que sustituir el inflador de gas interno de alta presión antes de poder volver a utilizar el airbag.

Y especifica además que ese trabajo debe realizarlo un distribuidor autorizado Alpinestars o un centro de servicio autorizado, que también debe comprobar el estado general del sistema y determinar si necesita alguna intervención adicional.

Por tanto, la explicación de Rodrigo de que no podía simplemente abrir su antiguo Tech-Air 3, introducir otro cartucho y seguir circulando coincide con el manual de aquella generación.

Hay, eso sí, una novedad importante.

Los nuevos Tech-Air 3 V2 ya permiten que el propio usuario cambie los cartuchos

Alpinestars ha modificado posteriormente el sistema.

Los nuevos Tech-Air 3 V2, cuyo código de producto comienza por 6505025, sí forman parte de los dispositivos para los que la marca permite actualmente la sustitución autónoma del inflador por parte del usuario en España.

España aparece expresamente entre los países autorizados y el fabricante vende incluso el kit correspondiente.

Por eso es importante saber qué generación exacta utiliza Rodrigo.

Él habla de sus “airbags antiguos”, lo que encajaría con los Tech-Air 3 originales, pero sin comprobar el código concreto del producto no podemos asegurarlo.

La diferencia es sustancial.

Con el modelo antiguo, un disparo podía significar necesariamente quedarse sin el sistema mientras viajaba al distribuidor y al servicio técnico.

Con determinados modelos actuales, Alpinestars está intentando precisamente eliminar buena parte de esa espera dejando que el propio motorista sustituya el inflador.

Alpinestars cobra 139,95 euros por el servicio del inflador del Tech-Air 3

También conocemos actualmente el coste oficial de referencia.

Alpinestars publica para el Tech-Air 3 un precio de:

139,95 euros por el servicio del inflador.

Si necesita una inspección, el precio publicado es de 59,95 euros.

Y un servicio completo alcanza los 279,95 euros.

La marca explica además que el sistema no es simplemente una bolsa y una botella de gas.

La electrónica registra los despliegues y el airbag original está certificado para hasta tres inflados. Después del tercero debe realizar obligatoriamente un servicio completo en el que se sustituye también la propia bolsa.

Es decir, después de un disparo hay una razón lógica para inspeccionar el dispositivo.

Un accidente puede haber dejado daños que no sean evidentes a simple vista.

Pero tres meses tienen una consecuencia bastante sencilla

El problema no es únicamente la incomodidad de esperar.

Un motorista que ha comprado un Tech-Air 3 lo ha hecho precisamente porque quiere circular utilizando un airbag.

El modelo sigue vendiéndose actualmente en Motocard en distintas versiones por cantidades que rondan los 500 euros o más, dependiendo del modelo y las promociones.

Si ese dispositivo permanece tres meses fuera de servicio, el propietario tiene dos opciones.

Circular sin la protección por la que ha pagado.

O comprar, alquilar o utilizar otro airbag mientras espera.

Eso explica por qué Rodrigo insiste en que no estamos hablando del retraso en arreglar un accesorio estético.

No es una cúpula.

No es una maleta.

No es una pieza decorativa.

Es un equipo de protección individual diseñado para reducir las consecuencias de un impacto.

El transporte de estos airbags tampoco es tan sencillo como enviar una chaqueta

También existe una particularidad que puede ayudar a entender por qué el servicio tiene más complejidad logística que cualquier otra prenda.

Los Tech-Air contienen infladores de gas de activación pirotécnica, por lo que su transporte está sujeto a regulación de mercancías peligrosas.

Alpinestars señala actualmente que los consumidores no deben enviar por su cuenta un Tech-Air para realizar una devolución o servicio y los deriva hacia centros autorizados o Tech-Air Hubs.

Eso puede añadir intermediarios y transporte especializado al procedimiento.

Pero nuevamente aparece la misma comparación.

Si la logística de estos sistemas explica parte del tiempo necesario, la propia Motocard calcula públicamente entre siete y diez días para el servicio que gestiona enviándolo a Alpinestars.

Por eso una espera de tres meses, si ocurrió en los términos descritos, necesitaría alguna circunstancia adicional para explicar semejante diferencia.

¿Qué pudo ocurrir durante esos tres meses?

Con la información disponible no lo sabemos.

Podría haber habido falta de repuestos.

Problemas de transporte.

Una incidencia administrativa.

Necesidad de una reparación adicional.

Un retraso en el propio servicio técnico de Alpinestars.

O simplemente una gestión que se prolongó mucho más de lo habitual.

Tampoco sabemos si ambos airbags tenían exactamente el mismo estado, generación y número de disparos, algo fundamental para comparar los trabajos realizados.

Por eso no sería riguroso concluir únicamente a partir del vídeo que Motorclass tarda siempre seis días y Motocard tres meses.

No es eso lo que demuestra este caso.

Lo que tenemos son dos experiencias concretas relatadas por el mismo propietario y una diferencia que él considera difícil de aceptar.

Israel Rodrigo deja la pregunta a los motoristas

Rodrigo termina su vídeo evitando directamente dictar sentencia.

Pide a otros usuarios que cuenten sus experiencias y plantea una pregunta:

¿es normal estar tres meses esperando para recuperar un airbag después de un disparo?

Los datos públicos permiten, como mínimo, poner esa pregunta en contexto.

El manual del Tech-Air 3 original confirma que después del disparo debe intervenir un distribuidor o servicio autorizado.

Alpinestars publica actualmente 139,95 euros como precio del servicio del inflador.

Y, sobre todo, la propia Motocard señala en su web que un Tech-Air enviado a servicio después de dispararse tarda aproximadamente entre siete y diez días.

Frente a eso, Rodrigo afirma haber recibido uno de sus airbags después de seis días mediante una tienda y haber tenido que esperar tres meses por el gestionado a través de Motocard.

Falta conocer la explicación de la empresa y saber si existió alguna incidencia excepcional en aquel expediente.

Pero si los dos plazos relatados son correctos, la comparación resulta difícil de ignorar.

Porque cuando se trata de un sistema de seguridad para una motocicleta, 90 días no son simplemente tres meses de retraso: son tres meses en los que ese airbag no puede estar protegiendo al motorista que lo compró precisamente para llevarlo puesto.