Una aseguradora intenta subirle el precio y la explicación deja al cliente atónito: “Que había subido la gasolina”
Que el precio de un seguro suba de un año para otro no es precisamente algo extraño. Las compañías pueden revisar las primas por múltiples factores relacionados con el riesgo, los costes de reparación o su política comercial. Lo que resulta bastante menos habitual es que un cliente asegure haber recibido como explicación que “había subido la gasolina”.
Eso es precisamente lo que denuncia un usuario de AMV en una reseña publicada en Trustpilot, donde relata una experiencia marcada, según su versión, por las demoras, la falta de seguimiento y una sucesión de explicaciones que considera poco convincentes.
Su crítica no se limita únicamente al precio de la renovación. El usuario asegura haber tenido dos siniestros sin responsabilidad por su parte y afirma que la gestión de ambos terminó deteriorando por completo su relación con la compañía.
“Intentan subirte el precio con excusas absurdas”
Uno de los detalles más llamativos de toda la reseña aparece cuando habla de la renovación de sus pólizas.
El cliente asegura que AMV intentó incrementar el precio del seguro y que, al preguntar por el motivo, recibió una explicación que le resultó difícil de comprender: “en mi caso, que había subido la gasolina”.
La frase es especialmente sorprendente porque el precio del combustible y la prima de una póliza son conceptos aparentemente muy alejados para cualquier consumidor.
El usuario lo incluye como ejemplo de lo que define directamente como “excusas absurdas”, dentro de una relación con la aseguradora que, según relata, ya estaba deteriorada por las dificultades para realizar gestiones y obtener respuestas.
No consta en la información publicada una explicación de AMV sobre qué relación tendría concretamente el precio de la gasolina con aquella propuesta de renovación. La compañía tampoco entra en ese punto en la respuesta pública que dejó posteriormente en Trustpilot.
Para unas cosas correo; para darse de baja, agentes ocupados
El cliente también critica lo que considera una contradicción en los canales de atención.
Según explica, cuando intentaba realizar determinadas gestiones telefónicas, los agentes le indicaban que tenía que enviar un correo electrónico.
Pero afirma que cuando quiso utilizar los canales disponibles para tramitar la baja de la póliza, se encontró con otro tipo de dificultades y con el mensaje de que “todos los agentes están ocupados”.
El afectado interpreta esta situación como una atención que funciona de forma diferente dependiendo de si el trámite interesa comercialmente a la compañía o si el cliente pretende abandonar el seguro.
También asegura que AMV apenas mantenía contacto con él de forma proactiva y que, según su percepción, la compañía mostraba mucho más interés cuando se acercaba el momento de renovar la póliza.
Dos siniestros y meses de espera
El verdadero problema, sin embargo, llegó cuando necesitó utilizar el seguro.
El usuario asegura haber sufrido dos accidentes en los que no tuvo la culpa.
En el primero afirma que la resolución tardó varios meses. Pero es el segundo caso el que concentra buena parte de su indignación.
Según su relato, sufrió un accidente grave con lesiones y durante más de un mes asegura no haber recibido ningún seguimiento por parte de la aseguradora relacionado con su estado o con la evolución del expediente.
Para el usuario, esa ausencia de contacto resulta especialmente difícil de aceptar precisamente porque considera que es en un momento así cuando una compañía de seguros debe demostrar el servicio por el que el cliente lleva años pagando.
Más de dos meses y, según denuncia, todavía sin atestado
Las explicaciones recibidas durante la gestión del accidente tampoco terminaron de convencerle.
El cliente afirma que más de dos meses después del siniestro la compañía todavía no disponía del atestado, algo que utiliza como ejemplo de la lentitud del procedimiento.
Según su versión, cada intento de obtener información terminaba en nuevas explicaciones, esperas o derivaciones entre teléfono y correo electrónico.
La descripción que hace del servicio es especialmente contundente: habla de procesos “lentísimos”, “excusas constantes”, atención telefónica ineficaz y un correo electrónico que, según él, no servía para conseguir soluciones.
El accidente fue en noviembre de 2025 y en mayo seguía esperando
La cronología que aporta el propio usuario permite hacerse una idea de la dimensión de su queja.
El siniestro que permanecía abierto ocurrió el 3 de noviembre de 2025.
El 23 de enero de 2026, más de dos meses después, el cliente afirmaba que todavía no se había cerrado el expediente.
Pero posteriormente volvió a editar su reseña.
El 28 de mayo de 2026, casi siete meses después del accidente, aseguró que continuaba esperando la indemnización.
“Para que veáis lo que podéis esperar de esta gente”, escribió al actualizar su experiencia.
Según explica, finalmente tomó la decisión de cancelar las dos pólizas que mantenía con AMV y asegura que no tiene intención de regresar a la compañía.
AMV responde, pero no entra en las acusaciones concretas
AMV sí publicó una respuesta a la reseña.
La compañía agradeció al usuario que compartiera su experiencia, lamentó que el servicio no hubiera resultado satisfactorio y explicó que, con la información disponible públicamente, no podía identificar al cliente.
Por ese motivo, indicó que había solicitado más datos a través de Trustpilot para poder estudiar lo sucedido e intentar ofrecerle una solución.
Sin embargo, la respuesta pública no entra en ninguno de los detalles concretos denunciados por el usuario.
No explica el motivo del retraso del siniestro, no aclara por qué supuestamente todavía no estaba disponible el atestado ni aborda la afirmación más llamativa de toda la reclamación: que una posible subida de la póliza hubiera sido justificada porque había aumentado el precio de la gasolina.
Una cosa es que suba el seguro y otra cómo se lo explican al cliente
Las primas de los seguros pueden modificarse. Reparar vehículos es más caro, las piezas aumentan de precio, cambian las estadísticas de siniestralidad y las aseguradoras revisan continuamente sus tarifas.
Pero para un cliente resulta fundamental saber por qué está pagando más.
Y ahí está precisamente el punto más llamativo de esta denuncia.
El propietario no carga únicamente contra una subida de precio. Lo que critica es haber recibido una explicación que considera difícil de relacionar con el coste de su póliza, mientras paralelamente acumulaba meses esperando que se resolviera un accidente.
El resultado fue que terminó marchándose.
Después de dos siniestros, numerosas llamadas, correos y una indemnización que según aseguraba seguía pendiente casi siete meses después, el usuario resume su experiencia con tres expresiones especialmente duras: “cero empatía, cero profesionalidad y bastante incompetencia”.
Y entre todas las quejas que relata hay una frase que probablemente recuerde durante mucho tiempo: cuando preguntó por qué querían cobrarle más por su seguro, asegura que una de las explicaciones fue sencillamente que “había subido la gasolina”.