Los agentes, hartos de Pere Navarro y la DGT: “La Guardia Civil no se sustituye por radares”
La tensión entre la Asociación Unificada de Guardias Civiles y la Dirección General de Tráfico ha subido varios niveles después de unas palabras de Pere Navarro en sede parlamentaria. El director general de Tráfico afirmó que no se debía confundir a la AUGC con la Guardia Civil, porque, según sus palabras, “son dos cosas distintas”.
La respuesta de la asociación no se ha hecho esperar. En un comunicado muy duro, AUGC reivindica que representa a la Guardia Civil que trabaja en la carretera, la que patrulla, auxilia, regula el tráfico, atiende accidentes y se expone físicamente cada día en el asfalto.
El conflicto va mucho más allá de una frase. En el fondo aparece una crítica directa a la estrategia de la DGT, a la que la asociación acusa de apoyarse cada vez más en radares, dispositivos electrónicos y tecnología, mientras, según su denuncia, se descuidan los medios humanos y las condiciones de quienes están en primera línea.
La frase de Pere Navarro que ha encendido a AUGC
El punto de partida está en la intervención de Pere Navarro, cuando aseguró que no debía confundirse la Asociación Unificada de Guardias Civiles con la Guardia Civil. Esa afirmación ha sido interpretada por AUGC como un desprecio hacia los agentes a los que dice representar.
La asociación responde con un mensaje contundente: “AUGC es la Guardia Civil real”. Y lo acompaña de una explicación muy gráfica: la Guardia Civil real sería, según su comunicado, la que pisa el asfalto, la que sufre precariedad y la que entierra a compañeros fallecidos en acto de servicio.
El tono del comunicado deja claro que no se trata solo de una discrepancia institucional. Es una respuesta emocional, sindical y profesional desde un colectivo que se siente apartado del relato oficial de la seguridad vial.
“Un radar no auxilia a un conductor atrapado”
Uno de los mensajes más potentes de AUGC es su crítica a la sustitución del factor humano por la tecnología. La asociación lo resume con una frase directa: “Un radar no auxilia a un conductor atrapado”.
La idea es sencilla: los radares pueden controlar velocidades, registrar infracciones y generar sanciones, pero no pueden atender a una víctima, cortar una carretera, proteger una zona de accidente o interponerse físicamente para evitar un atropello.
AUGC va más allá y recuerda que ningún aparato electrónico puede reemplazar al guardia civil de tráfico. Su crítica no es contra la tecnología en sí, sino contra una política que, según denuncia, habría convertido los dispositivos de control en el centro del modelo, dejando en segundo plano la presencia humana en carretera.
La seguridad vial más allá de las multas
El comunicado de AUGC golpea directamente en uno de los debates más sensibles: si la seguridad vial debe basarse sobre todo en sanción automatizada o en presencia operativa. Para la asociación, la DGT estaría escondiendo tras la tecnología una falta de inversión en personal y medios.
El mensaje es especialmente duro porque conecta la política de radares con la realidad diaria de los agentes. Mientras la DGT habla de control, vigilancia y modernización, AUGC habla de precariedad, de patrullas, de accidentes y de compañeros que no vuelven a casa.
El contraste es evidente: para Tráfico, los radares son una herramienta de prevención. Para AUGC, no pueden convertirse en sustituto de quienes están físicamente en la carretera.
Los datos de siniestralidad que esgrime AUGC
AUGC también utiliza cifras para reforzar su crítica. Según los datos que recoge en su comunicado, en 2025 se registraron 1.119 fallecidos y 4.936 heridos hospitalizados en carretera.
La asociación pone el foco en las carreteras secundarias, sin desdoblar, que siguen siendo las más peligrosas. Según su denuncia, estas vías concentran tres de cada cuatro víctimas mortales.
También señala que la siniestralidad en vías convencionales en 2025 se sitúa un 3% por encima de la registrada en 2019. Con ese dato, AUGC cuestiona que España esté avanzando al ritmo necesario para cumplir el objetivo europeo de reducir a la mitad las víctimas mortales.
Las carreteras secundarias, el gran punto débil
El señalamiento de las vías convencionales no es casual. Son carreteras donde la presencia de agentes puede ser especialmente importante: adelantamientos peligrosos, cruces, arcenes estrechos, tramos con visibilidad limitada, vehículos agrícolas, motos, ciclistas y peatones.
AUGC parece querer lanzar un mensaje claro: la tecnología puede ayudar, pero no basta. En las carreteras donde más se mata la gente, la vigilancia, el auxilio y la actuación inmediata siguen dependiendo de personas.
En ese contexto, la asociación reprocha que se hable mucho de dispositivos y poco de reforzar a la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil.
345 guardias civiles de tráfico fallecidos desde 1959
La parte más emotiva del comunicado llega con el recuerdo a los 345 guardias civiles de tráfico fallecidos en carretera desde 1959. AUGC menciona a agentes concretos, como Dámaso Guillén y Francisco Ramón Montes, y también se refiere a Minerva, una compañera ingresada en la UCI del Ramón y Cajal tras ser atropellada el 13 de mayo en acto de servicio.
Con esa referencia, la asociación quiere recordar que la seguridad vial no es solo una cuestión de cifras, radares o campañas institucionales. También es una realidad de riesgo para los agentes que trabajan en carretera.
El mensaje final es claro: la dignidad de los guardias civiles de tráfico no se negocia y no puede ser reemplazada por máquinas.
Una batalla por el relato de la seguridad vial
El choque entre AUGC y Pere Navarro refleja una batalla más amplia por el relato de la seguridad vial en España. Por un lado, la DGT ha apostado en los últimos años por más tecnología, más conectividad, más control automatizado y nuevos sistemas de vigilancia. Por otro, asociaciones profesionales reclaman más plantilla, mejores condiciones y más reconocimiento al trabajo presencial en carretera.
La pregunta de fondo es incómoda: ¿se está reforzando realmente la seguridad vial o se está sustituyendo presencia humana por herramientas sancionadoras?
AUGC ha decidido responder con contundencia porque considera que las palabras de Navarro no solo separan a la asociación de la institución, sino que invisibilizan a los agentes que, según su comunicado, representan la parte más real y más dura de la seguridad vial.
El debate queda abierto, pero el mensaje de la asociación es difícil de ignorar: un radar puede multar, pero no puede auxiliar, proteger ni salvar físicamente a nadie en el arcén.