Vive a 40 kilómetros y Norauto le "exige" llevar la moto para tramitar la devolución de una batería: "Me trae de cabeza"
Lo que parecía una compra sencilla terminó convirtiéndose en un problema de meses. Un cliente ha relatado su experiencia tras adquirir una batería para su moto en Norauto y asegura que, tres meses después, la situación le ha generado desgaste, desplazamientos y frustración.
Según explica, la batería comenzó a descargarse de forma recurrente poco después de la compra. “Me ha estado llevando de cabeza”, resume.
Cambia la batería… y desaparece el problema
Ante las continuas descargas, el afectado decidió revisar la moto. Comprobó el sistema de carga y el alternador, que —según su versión— funcionaban correctamente.
Para salir de dudas, optó por instalar una batería de otra marca. El resultado fue inmediato: con la nueva batería, la moto dejó de presentar fallos.
Con esa prueba práctica, acudió al establecimiento para solicitar la devolución del importe.
“No hacen devolución, solo sustitución”
La respuesta que recibió no fue la esperada. Según relata, en tienda le indicaron que no podían realizar el reembolso, sino únicamente una sustitución por otra batería.
Además, le exigieron llevar la moto físicamente al centro para que el equipo técnico comprobara el alternador antes de aceptar cualquier gestión.
El cliente insiste en que el alternador ya estaba revisado y que el hecho de que con otra batería la moto funcione con normalidad debería ser suficiente para acreditar el fallo del producto.
Un desplazamiento de 40 kilómetros
El punto que más le molesta es el requisito logístico. Vive a unos 40 kilómetros del establecimiento, lo que supone un desplazamiento adicional, tiempo y gasto en transporte.
“Si no traigo la moto, no devuelven el importe”, explica. Para él, la exigencia resulta innecesaria, ya que considera que el problema está claramente en la batería original.
La espera para “cargar el ácido”
Otro detalle que le llamó la atención ocurrió el día de la compra. Según cuenta, tuvo que esperar alrededor de media hora en tienda para que prepararan la batería cargando el ácido, un procedimiento habitual en ciertos modelos convencionales, pero que no esperaba en ese momento.
Aunque afirma que ese punto le resulta secundario, lo menciona como parte de una experiencia que, en conjunto, no ha sido satisfactoria.
Cuando la posventa marca la diferencia
Más allá del caso concreto, la queja pone el foco en un aspecto clave del sector: la gestión de garantías y devoluciones.
En productos como baterías, donde el fallo puede estar relacionado tanto con el componente como con el sistema eléctrico del vehículo, los establecimientos suelen exigir comprobaciones técnicas antes de aceptar una devolución. Sin embargo, cuando el cliente ya ha realizado pruebas por su cuenta y el problema desaparece con otro producto, la percepción de falta de flexibilidad puede generar conflicto.
En este caso, el afectado concluye con una sensación clara: la batería le dio problemas, la sustituyó por otra marca y el fallo desapareció, pero recuperar el importe no está siendo un proceso sencillo.
Una experiencia que, según sus propias palabras, le ha resultado tan desgastante como la propia avería.